
- Rocío Lloret Céspedes (enviada especial a Nassau)
La ciudad de Nassau, capital de Bahamas, se convirtió este martes en el epicentro de la democracia ambiental de América Latina y el Caribe al inaugurar oficialmente la Cuarta Conferencia de las Partes (COP4) del Acuerdo de Escazú, el primer tratado regional que garantiza el acceso a la información ambiental, la participación ciudadana y la protección de quienes defienden la naturaleza. Por primera vez en su historia, esta cumbre bienal abandona el continente sudamericano para aterrizar en el Caribe, una subregión que concentra diez de los 19 países que han ratificado el acuerdo.
La inauguración estuvo precedida por la décima sesión del Comité de Apoyo a la Aplicación y el Cumplimiento (CAAC), reuniones de jefes y jefas de delegación, y encuentros de la Mesa Directiva con el público. La apertura formal contó con la presencia de Zane Lightbourne, Ministro de Estado para el Medio Ambiente de Bahamas; José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de manera virtual; Óscar Caputi, Subsecretario de Ambiente de Uruguay, país que preside la Mesa Directiva del Acuerdo; Nicole Leotaud, representante electa del público, procedente de Trinidad y Tobago, y Lakeisha Anderson-Rolle, representante de la sociedad civil de Bahamas.
En su mensaje enviado por video, Salazar-Xirinachs subrayó que el Acuerdo de Escazú representa uno de los avances más importantes en materia de democracia ambiental en la región, y recordó que esta no es una Conferencia de las Partes cualquiera: es la primera que se realiza en el Caribe, en un contexto internacional marcado por profundas transformaciones y crecientes tensiones geopolíticas.

Por su parte, Lakeisha Anderson-Rolle, Directora Ejecutiva del Bahamas National Trust, declaró que acoger la COP4 no es algo meramente simbólico. “Es una señal de que los pequeños Estados insulares en desarrollo —y, de hecho, los países de toda América Latina y el Caribe— no estamos al margen de la gobernanza medioambiental, sino que estamos forjando su futuro”.
Bienvenida a los nuevos países parte
Uno de los momentos más emotivos de la jornada inaugural fue la celebración oficial de los nuevos Estados que se han incorporado al tratado. Se dio la bienvenida a Bahamas, Colombia y Trinidad y Tobago como nuevas Partes del Acuerdo. Aunque el contexto del usuario también señala a Dominica entre los nuevos miembros bienvenidos formalmente en la sesión, Dominica ratificó el tratado en marzo de 2023, por lo que su participación en esta COP4 es como miembro ya consolidado dentro del proceso.
El ministro de Medio Ambiente de dicho país, Cozier Frederick, resaltó la importancia del acuerdo para garantizar tres derechos clave —acceso a la información, participación y justicia ambiental— y afirmó que su país se unió “no como obligación, sino como soberanía”.
Colombia, por su parte, proyectó una postura abierta y propositiva. Hollman Bonilla, subdirector de Educación y Participación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, destacó que el Acuerdo de Escazú representa una oportunidad para la gobernanza ambiental del país. Una señal que los sectores de sociedad civil presentes en Nassau interpretaron como promisoria para la implementación efectiva en un país que históricamente registra una de las tasas más altas de violencia contra defensores ambientales.
“Se hace camino al andar”
El Acuerdo de Escazú ha sido firmado por 24 países de América Latina y el Caribe. Cuenta actualmente con 19 Estados Parte: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Dominica, Ecuador, Granada, Guyana, México, Nicaragua, Panamá, San Vicente y las Granadinas, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Uruguay. El tratado fue adoptado en Escazú, Costa Rica, el 4 de marzo de 2018, y entró en vigor el 22 de abril de 2021. Permanece abierto a la ratificación de los 33 países miembros de la Cepal.
El simbolismo geográfico de Nassau es innegable: diez de sus diecinueve Estados Parte pertenecen al Caribe, lo que convierte a esta subregión en el motor numérico del tratado. Sin embargo, el reto de articular agendas con América del Sur y Centroamérica —con contextos ambientales, políticos y económicos muy distintos— sigue siendo uno de los grandes desafíos de implementación.
Durante la sesión de la mesa directiva, se informó los avances de Chile, Santa Lucía y Panamá, los cuales iniciaron la hoja de ruta hacia la implementación. Asimismo, México, Colombia, Chile y Ecuador, avanzaron en mecanismos de protección a defensoras/es ambientales.
La reunión fue propicia para mostrar la situación de las “comunicaciones” —nombre con el que se conoce a este mecanismo de pedido de ayuda— ante el Comité de Apoyo a la Implementación y el Cumplimiento de Escazú. En el caso de Bolivia, hubo un proceso iniciado, el cual fue cerrado tras conocerse que se dejó sin efecto un despido injustificado a un funcionario y defensor ambiental.
Parafraseando al poeta español Antonio Machado, el presidente de la mesa directiva, Óscar Caputi (Uruguay), dejó en claro que “se hace camino al andar”.
Una agenda, muchos desafíos
Para esta jornada de miércoles —Día Internacional de la Madre Tierra— está prevista una sesión especial que buscará destacar cómo el Acuerdo contribuye a la protección del planeta. En la misma ruta, se abrirán las sesiones de informes nacionales sobre avances en la implementación del tratado.
El jueves centrará la atención en el derecho de acceso a la participación pública y marcará el debut formal de las sesiones sobre Acceso a la Justicia, un pilar esencial del Acuerdo que establece que cualquier persona o comunidad afectada por una decisión ambiental tiene el derecho a impugnarla ante instancias independientes, sin que los costos o la burocracia se conviertan en barreras. También se abordarán la perspectiva de género en la implementación del Acuerdo y la cooperación regional.
El viernes cerrará la cumbre con una jornada dedicada íntegramente a los defensores y defensoras ambientales, figura central del Acuerdo de Escazú y, lamentablemente, una de las más perseguidas de la región.
En la COP3 los países aprobaron un Plan de Acción sobre defensoras y defensores de los derechos humanos en asuntos ambientales, concebido como una hoja de ruta con ejes prioritarios y acciones estratégicas para avanzar hacia la implementación plena del artículo 9 del Acuerdo. En Nassau se espera que ese plan comience a tomar forma concreta.
La sociedad civil: expectante pero firme
La representante electa del público, Nicole Leotaud, advirtió que al comenzar esta COP4 es necesario hacer una pausa y tomar conciencia de los complejos desafíos, riesgos e incertidumbres a los que se enfrenta la región en el nuevo clima geopolítico. La financiación para el desarrollo se ha reducido drásticamente y el sistema multilateral que ha respaldado las voces regionales en espacios internacionales está en riesgo.
De hecho, únicamente México y Chile fueron los únicos miembros que aportaron al Fondo de Contribuciones Voluntarias, por lo que desde el público se pidió otras estrategias para que los Estados se sumen a esta cruzada por mantener los avances de Escazú.
Para representantes de muchas organizaciones que llevan años acompañando este proceso, aún hay muchos ajustes que hacer, empezando incluso por la definición de términos y la inclusión de responsables. Por ejemplo, una moción que fue muy bien recibida, tiene que ver con no solo hablar de “vulnerados” sino de “vulneradores”, en alusión a las trasnacionales, la agroindustria y otros que son quienes incurren en persecuciones judiciales cuando una persona o comunidad se opone al avance de tales industrias.
Una de las frases que dejó José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) fue dura: “Estamos en deuda con aquellos que protegen el medio ambiente”.
En un mundo donde los acuerdos multilaterales se fragmentan y el espacio cívico se contrae, Escazú resiste. Y lo hace desde el Caribe.
- Rocío Lloret Céspedes es periodista especializada en medio ambiente y asuntos indígenas. Cubre la COP4 del Acuerdo de Escazú desde Nassau, Bahamas, para La Región con el apoyo de Oxfam y el IPDRS.










