Redacción

La Región

En una sesión informativa global celebrada este 11 de mayo, expertos y científicos del clima revelaron datos preocupantes: la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado que el planeta se encuentra “más fuera de balance que en cualquier otro momento de la historia registrada”. Según los informes presentados, algunos científicos consideran probable que 2026 se convierta en el año más cálido jamás documentado o, al menos, en el segundo más cálido de la historia moderna.

Este escenario no responde únicamente a una variación meteorológica natural. Los especialistas señalan una combinación crítica entre el calentamiento global provocado por actividades humanas y el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, lo que está llevando las temperaturas a niveles excepcionalmente altos tanto en la superficie terrestre como en los océanos.

Océanos y Ártico en niveles récord

El calor extremo de este año ha dejado señales visibles en los ecosistemas marinos. Las temperaturas de la superficie del mar en todo el mundo se acercan a los niveles más altos registrados, superando en varios días los récords que ya habían llamado la atención científica en 2024.

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Paralelamente, la extensión del hielo marino en el Ártico alcanzó mínimos históricos por segundo año consecutivo. Estas anomalías no solo afectan la vida marina, sino que también alteran patrones climáticos globales.

“Desde olas de calor fuera de temporada hasta la falta de nieve en los picos más altos, 2026 está lanzando una señal de advertencia sobre cómo el cambio climático amplifica los extremos”, señaló Zachary Labe, científico climático de Climate Central.

El Niño y la causa de fondo

Aunque la posible llegada de un fenómeno El Niño genera preocupación por las condiciones extremas que podría provocar durante la segunda mitad del año, los expertos insisten en no perder de vista el origen estructural del problema.

Friederike Otto, catedrática de Ciencias Climáticas del Imperial College de Londres, explicó que El Niño es un fenómeno natural que aparece y desaparece de manera cíclica, mientras que el cambio climático continúa agravándose debido a la quema de combustibles fósiles.

Esta diferencia resulta clave para comprender la magnitud del escenario actual: El Niño puede intensificar temporalmente el calor global, pero el calentamiento sostenido responde a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

En Estados Unidos, por ejemplo, la ola de calor registrada en marzo —considerada la más extensa geográficamente en la historia del país— fue descrita por científicos como prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático.

Una advertencia para la Amazonía

Para las regiones tropicales y países amazónicos como Bolivia, este panorama representa una señal de preocupación creciente. Los modelos climáticos indican que El Niño podría aumentar la probabilidad de condiciones severas de calor y sequía en la cuenca amazónica durante los próximos meses.

La combinación de altas temperaturas y falta de humedad no solo amenaza la biodiversidad, sino que también incrementa el riesgo de incendios forestales de gran magnitud.

Especialistas advierten que ecosistemas como la Amazonía podrían enfrentar impactos importantes sobre sus bosques, recursos hídricos y equilibrio climático regional si continúan intensificándose las condiciones extremas.

La salud pública bajo presión

El impacto del calor y de los incendios no se limita al ambiente. También representa un desafío creciente para la salud humana.

La Dra. Courtney Howard, integrante de la Global Climate and Health Alliance, advirtió que la contaminación del aire asociada a incendios forestales agrava enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

“Veo niños con dificultades respiratorias y adultos mayores con enfermedades cardíacas empeorando cuando el aire se vuelve inseguro para respirar”, explicó.

La especialista subrayó que avanzar hacia energías limpias no solo es una medida climática, sino también una estrategia de salud pública.

En la misma línea, Patricia Espinosa, exsecretaria ejecutiva de ONU Cambio Climático, sostuvo que la acción climática debe entenderse como una inversión necesaria para proteger el bienestar colectivo y reducir riesgos futuros.

Mientras los récords de temperatura continúan acumulándose, la comunidad científica insiste en que reducir las emisiones de combustibles fósiles será clave para evitar escenarios aún más extremos en los próximos años.

🤖 Nota sobre la imagen: La imagen de portada de esta publicación es referencial y fue generada con inteligencia artificial para fines ilustrativos.