laregion.bo /Foto: Gabriela Villanueva
Gabriela Villanueva es bióloga, con experiencia en conservación de más de 15 años. Empezó su trabajo como técnica en el Parque Nacional Madidi y desde entonces, tenía fijación por ver a un jaguar (Panthera onca) en vida natural. Hace poco más de cinco años, convencida de que la fotografía es también una forma de hacer conservación, porque permite mostrar la riqueza natural de un área protegida; comenzó a captar imágenes de animales en vida silvestre. La idea de observar al felino imponente no se había ido de su cabeza.
Entonces recorrió el Parque Nacional Kaa Iya, el Área Natural de Manejo Integral (ANMI) San Matías, el norte de La Paz y en todos ellos siempre llegaba tarde. Cuenta que quienes conocían de su ansiedad, le respondían: “Acaba de pasar por aquí” o “hace una hora vino a tomar agua”. Durmió en senderos, en las orillas de ríos; lugares por donde se supone el animal deambula en busca de alimento y de saciar su sed.

Finalmente, este año, decidió ir a un lugar donde tendría mayor posibilidad de ver un jaguar, para ello eligió el Parque Estadual Encontro Das Aguas, en el Pantanal brasileño. Con la misma paciencia que el felino espera a su presa, aguardó hasta que apareció no uno, sino dos animales —madre y cachorro— en el agua. En la foto, la hembra con medio cuerpo en el agua, mira a su cría con la pasión de una madre que se enorgullece por haber dado vida, mientras que el cachorro, parado sobre una piedra, observa a otro lado, ajeno a lo que a su alrededor sucede.
“Para mí el jaguar siempre fue como escurridizo. Por eso, el solo hecho de verlo, de saber que están en libertad, es una sensación indescriptible. En ese momento sentí emociones mezcladas entre felicidad, adrenalina, una sensación que me hacen sentir mayor respeto por la naturaleza. En ese momento sientes que eres parte de algo mucho más grande”, dice Villanueva a La Región.

Aunque el primer anhelo, de ver a un jaguar en vida natural, ha sido logrado; resta el otro, de verlo en territorio boliviano. En la lista de la bióloga están el oso jukumari, el borochi y muchos otros animales que, en sí mismos, reflejan las maravillas de la naturaleza. Sin embargo, ella va a seguir buscando jaguares. “No voy a rendirme”, concluye.












