
Rocío Lloret Céspedes, enviada especial a Nassau, Bahamas
Este lunes, en la jornada previa a la apertura oficial de la Cuarta Conferencia de las Partes del Acuerdo de Escazú —el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe, que garantiza el acceso a la información, la participación pública y la justicia en asuntos ambientales—, representantes del público provenientes de países la región se reunieron para sentar posición.
El acceso a la información ambiental, pese a los avances en algunos países, todavía es limitado, selectivo y, en muchos casos, abiertamente negado. La justicia climática —aquella que llega a las comunidades que viven al pie del río contaminado, junto a la mina que no pidieron o en el bosque que alguien quiere talar— será un tema a tratar en esta COP.

En tanto, América Latina continúa siendo la región más peligrosa del mundo para quienes protegen el territorio y el medio ambiente; mucho más para las mujeres defensoras. En ese contexto, la reunión previa del público, conformado por la sociedad civil y organizaciones sociales, se pidió hacer énfasis en cuestión de género. Esto último es vital en las sesiones que se tratarán entre el 21 y 24 de abril.
La agenda de los próximos días en Nassau no es menor. Los 19 Estados parte darán seguimiento a los objetivos planteados durante la tercera reunión, celebrada en 2024 en chile, y reportarán cómo han avanzado en las hojas de ruta o el camino a seguir para lograr la implementación. Asimismo, qué se ha hecho para proteger a los/as defensores ambientales.
Entre los temas formales figura la elección de una nueva mesa directiva; algo en lo que la sociedad civil tiene una expectativa clara: que recaiga en países que puedan mostrar avances reales, no solo voluntad declarada o retrocesos, como se denunció durante las reuniones previas.
¿Cómo llega Bolivia?
Bolivia llega a esta COP con una representación oficial conformada por una delegada de Cancillería, Guadalupe Palomeque, y dos miembros del Tribunal Agroambiental. Entre el público, dos efensoras ambientales de la región del Chaco y una de la zona altiplánica.
La inauguración oficial está programada para este martes 22 de abril a las 14.30 hora de Bahamas y hora de Bolivia, con la presencia de Zane Lightbourne, Ministro de Estado para el Medio Ambiente de Bahamas; José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL; Oscar Caputi, Subsecretario de Ambiente de Uruguay, país que preside la mesa directiva del Acuerdo; y Nicole Leotaud, representante electa del público, procedente de Trinidad y Tobago.
A partir de ahí, y durante toda la semana, las sesiones de trabajo arrancarán con una presión que la sociedad civil ya instaló antes de que sonara el primer gong protocolar. Sin embargo, existe un programa preestablecido al que se puede acceder aquí: https://acuerdodeescazu.cepal.org/cop4/es/programa.
El mensaje de este lunes fue claro: Escazú no puede seguir siendo solo un texto. Tiene que ser el instrumento que proteja a quien defiende un río, a quien denuncia una tala, a quien exige saber qué le están vertiendo en el agua. Así también, sumar herramientas para que los Estados o partes puedan implementar mecanismos de defensa a protectores ambientales. Finalmente, que estas medidas cuenten con un enfoque de género.









