La reciente COP15 de Especies Migratorias (CMS) realizada en Brasil, ha dejado una conclusión técnica que sacude el tablero de la conservación en Sudamérica y Bolivia ya no es un actor secundario. Los datos presentados por Rodrigo Soria, director de la Asociación Civil Armonía y miembro del Consejo Global de BirdLife International, confirman que el país funciona como “un eslabón crítico” en la arquitectura de las rutas migratorias de las Américas. Ello significa que si Bolivia no asume responsabilidad en la gestión de sus ecosistemas, no solo afecta al país sino al continente.
A diferencia de la ambigüedad política de la COP de Biodiversidad de Cali, como lamentaron expertos; la COP15 encaró el debate técnico sobre especies como el Zarapito Esquimal (Numenius borealis). Esta ave, también conocida como Zarapito boreal, se considera en peligro crítico de extinción o posiblemente extinta, según evaluaciones científicas recientes. No hay avistamientos confirmados desde 1963, y análisis probabilísticos estiman una baja chance de supervivencia. Soria destaca que este hecho no es solo una pérdida de catálogo, sino el espejo de lo que ocurre cuando el hábitat de descanso de estas aves se pierde.
La posible desaparición de esta especie es el recordatorio de que la presión humana en las zonas de tránsito —donde Bolivia tiene un rol central, por su ubicación geográfica— es tan letal como la presión en las zonas de anidamiento.

Cifras que encienden alertas
El análisis de Soria, quien asistió a la COP15 realizada entre el 23 y 29 de marzo en Campogrande, revela un declive preocupante de poblaciones. El caso del Pitotoy Chico (Tringa flavipes) es el ejemplo más alarmante. Hasta los años 90 —dice— era una especie común, presente en casi cualquier cuerpo de agua. Actualmente, en menos de 30 años, su población se redujo a niveles que obligaron su salto directo a la categoría de «Vulnerable».
La causa es sistémica. Las aves boreales que cruzan el centro de Sudamérica se encuentran con un paisaje fragmentado. La transformación de pastizales naturales en agricultura extensiva en el eje Brasil-Paraguay-Bolivia está eliminando los puntos de reabastecimiento energético (alimento y agua) necesarios para que estas especies completen sus ciclos de vida.
En este contexto, la participación boliviana en esta cumbre marcó un giro cualitativo. La presencia del canciller Fernando Aramayo junto con la delegación brasileña subraya que la protección de los humedales y pastizales bolivianos ya no es una opción, sino una obligación estratégica.
“Cortar un peldaño en Bolivia anula cualquier inversión en conservación hecha en el Ártico o en la Patagonia”, advierte Soria.
Una COP catalogada como “histórica”
Como pocas, la COP15 cerró con resoluciones vinculantes (obligatorias) enfocadas en la conectividad transfronteriza. Entre los hitos más destacables se enumeran:
• Iniciativa de Rutas Migratorias para las Américas: Un esfuerzo transcontinental liderado por Brasil, Costa Rica y Uruguay para proteger el paso de la avifauna.
• Coordinación técnica a largo plazo: Las organizaciones de la sociedad civil BirdLife International y la National Audubon Society se comprometieron a brindar soporte técnico para esta iniciativa americana por un periodo mínimo de tres años.
• Protección: Por primera vez se reconocieron oficialmente las rutas migratorias marinas globales a través de los diversos océanos, replicando el modelo de las vías terrestres.
• Innovación y monitoreo: Se aprobó impulsar un atlas en línea de las rutas americanas, desarrollado por el prestigioso Laboratorio de Ornitología de Cornell, creadores de plataformas como eBird y Merlin.
• Planes de acción específicos: Se aprobaron estrategias de rescate para aves al borde del abismo, como el Chorlito cuchareta (Calidris pygmaea) en Asia y otra especie endémica del cono sur sudamericano.
• Fortalecimiento legal: Se emitieron directrices para que los países introduzcan normativas que frenen la cacería masiva, la matanza ilegal y mitiguen el impacto letal de infraestructuras como las líneas eléctricas y los molinos de viento.
Hacia Bonn 2029
De cara a la próxima COP, que se celebrará en Bonn en 2029, Soria advierte que el principal reto será que los gobiernos nacionales logren consensos con las administraciones regionales y locales para aplicar estos acuerdos en el terreno.
Para Bolivia, traza una hoja de ruta enfocada en ecosistemas históricamente marginados: los pastizales naturales del Beni y los bofedales altoandinos. En el primer caso, la propuesta técnica de Armonía es impulsar la ganadería sostenible. Según explica Soria, esto evitaría el mayor desastre ecológico: el cambio de uso de suelo hacia la agricultura masiva de soya, sorgo o maíz, lo que borraría por completo la biodiversidad. Una industria cárnica bien manejada y sin uso descontrolado de fuego permitiría exportar, generar ingresos y, en paralelo, conservar el paisaje vital para las aves migratorias.
Finalmente, en la región andina, el desafío se concentra en implementar planes de manejo comunales para lagunas y bofedales. Actualmente, estos oasis de descanso de aves migratorias, hoy se encuentran en estado crítico debido a la explotación generada por el sobrepastoreo de alpacas, llamas y ovejas, sumado a los impactos destructivos de la actividad minera.










