
Bolivia es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, merced a cifras irrefutables: 48 000 especies de animales y plantas registradas; de las cuales, 774 son endémicas, lo que significa que no existen en ninguna otra parte del mundo. ¿Lo preocupante? De ese total general, 655 especies están en la lista roja de la IUCN, organización medioambiental mundial.
Los datos se desprenden de la más reciente carta de opinión que el investigador boliviano Oswaldo Maillard ha publicado en la prestigiosa revista Science. En ella hace énfasis en recomendaciones a los nuevos gobernantes, quienes asumirán el poder el próximo 8 de noviembre, basadas en información científica.
En entrevista con La Región, Maillard actualiza datos sobre cuánto aporta el Tesoro General de la Nación en cuidar la riqueza natural del país y compara esa cifra con la inversión en la soya. Advierte contradicciones entre el fallo de protección al jaguar del Tribunal Agroambiental y un decreto supremo que da carta libre para el monocultivo en La Paz y Beni. Deja en claro que mucho de la crisis económica que atraviesa el país es consecuencia de la crisis ambiental.

La Región (LR): ¿Qué le ha motivado a escribir una carta de opinión científica dirigida a los nuevos gobernantes en un momento en que se habla más de economía que de crisis ambiental?
Oswaldo Maillard (OM): El tema es que durante años los diferentes gobiernos se han olvidado del capital natural. Y cuando uno hace una revisión de lo que se conoce de la biodiversidad en Bolivia, nos encontramos con que hay como 48 000 especies registradas, pero se estima que hay como 79 000 especies que podrían estar presentes en el país. Si vamos más allá, cuando uno ve cuántas especies son endémicas, es decir, que no existen en otro lugar, son 774. Ese es un dato que hay que enfatizar y que todo gobierno debería priorizar, porque muchas de estas especies están en alguna categoría de amenaza, según la lista roja de la IUCN, que es una lista que se maneja por investigadores especialistas a nivel mundial. Según esa lista, Bolivia tendría 655 especies que estarían en esa lista roja y otras que están casi amenazadas.
Ese dato, es muy importante que lo conozca la población, porque es el patrimonio del país. Si esas especies desaparecen, va a afectar a las demás especies. En Bolivia ya ha habido extinciones locales; al menos, cuatro entre plantas, y una animal que aún no se conoce cómo está su población.

(LR): El tema es: ¿cómo lograr que los gobernantes y la población en general entiendan la magnitud de lo que dice?
(OM): Sin esas especies, todos los medios de vida de las personas van a ser afectados. Es decir, si la gente piensa que sin la biodiversidad va a existir, eso no ocurre, porque los medios de vida de las personas están sustentados justamente por estas especies. Voy a dar un ejemplo.
Un agricultor necesita los bosques que están alrededor para poder producir. Los que se benefician con especies frutales necesitan polinizar. Entonces, es una es una cadena y necesitan a todas estas especies.
Aunque algunos gobiernos han intentado trabajar con ciertas especies, han fallado. Y una de esas especies, justamente es el jaguar, que solamente es la punta del del ovillo en la problemática ambiental de Bolivia.
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(LR): A propósito del jaguar, en abril pasado el Tribunal Agroambiental emitió un fallo histórico en favor de la especie, su hábitat y los defensores,
(OM): Sí, pero el gobierno nacional, en lugar de usar eso para hacer gestión de biodiversidad, puso énfasis en otro tipo de políticas públicas. Solamente le voy a dar un ejemplo y que está en el artículo que se publicó recién en Science.
Hay un decreto supremo, el 5381, que justamente fomenta la producción de soya en los departamentos de La Paz y Beni, donde la producción de soya no es grande. Y entonces es contradictorio, porque el Tribunal Agroambiental dictamina que haya una pausa en las actividades extractivas y justamente en muchos sitios donde se está fomentando la producción de soya, son sitios donde está el jaguar.
(LR): Y al hablar de incentivo, estamos hablando del uso de fondos
(OM): Claro, el decreto dice que se va a usar un fondo del presupuesto general del Estado y cuando ve la proporción de lo que se va a usar respecto al presupuesto que se asigna a biodiversidad, no hay punto de comparación. No estamos hablando de ayuda externa. Es dinero que va a salir del presupuesto.
Y mire, el presupuesto general para la conservación de biodiversidad es del 0,01%. Y no estoy hablando del presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente, que es más alto, sino del ítem para biodiversidad. En el artículo que publiqué dice: 0,04%, que equivale a 1.7 millones de dólares, porque así dice una nota de prensa que salió en InfoBae el año pasado. Pero el dato exacto de 0.01% es de este año.
Mientras que el monto para la soya alcanza 43 millones de dólares para seis años.
(LR): Pareciera que la crisis económica es el principal y único problema que tiene el país.
(OM): Una es la crisis económica, es lo que la gente percibe; lo que la gente ve. Otra es la crisis ambiental, que la gente también percibe, pero parece ser que no es tan importante.
Lo que no se dan cuenta las personas es que pierden mucho dinero por el efecto de la crisis ambiental. Se pierde dinero por la reducción de las lluvias, que son consecuencia justamente de estos cambios que hay. Por ejemplo, hay incremento de temperatura después de la deforestación.
Entonces, es algo que tiene que ser solucionado. Lo que produce mucha de estas crisis económicas también está relacionado al tema de la crisis ambiental.
(LR): Dado este panorama, ¿cuáles son sus recomendaciones al próximo gobierno?
(OM): El primer punto es destinar más recursos. Esperar fondos de afuera, es posible que lleguen, pero el Estado debe priorizar la conservación de biodiversidad por un tema de sentido común.
Yo le aseguro que ni el 5% de las especies que tenemos se están trabajando para poder conservarlas. Es más, tal vez ni el 2, porque justamente faltan recursos.
Ahora, un punto muy importante que la carta recomienda al nuevo gobierno, sea quien sea que saliera electo, es que se tiene que crear una agencia estatal dedicada a promover investigación científica y y las acciones para conservar la biodiversidad.
Durante años se habló de crear este tipo de organismos, porque es importante que haya personas haciendo esto. Debe ser independiente del poder político, autónomo y liderado por gente científica, personas académicas, comprometidas con la conservación.
Otro punto es mejorar la planificación del uso de la tierra. ¿Por qué? Porque aunque hay departamentos que tienen un plan de uso de suelo (PLUS), muchas actividades productivas no consideran el paisaje. Por ejemplo, corredores de conectividad de ecosistemas; algo clave para muchas especies y flujos genéticos.
Las áreas clave para la biodiversidad o KBA deberían justamente servir para esa planificación, pero también ver temas de conectividad entre áreas protegidas, porque se están convirtiendo cada vez en islas. Hay que hacer una mejor planificación.
(LR): El tema es cómo involucrar a la sociedad en su conjunto, incluidos los propios productores y empresarios
Los bolivianos aún no logramos dimensionar la magnitud de la riqueza que tenemos. Ahora hay una nueva visión. Muchos productores están haciendo o intentando hacer conservación. Hay una nueva forma de ver la producción, pero hay otros que aún no lo saben. Entonces, tenemos que llegar a ellos y comentarles un poco de lo que tienen en su tierra.
Tras los incendios forestales de 2019, hubo un punto de inflexión, porque hubo un movimiento de la sociedad, especialmente de los jóvenes, que querían entender de dónde venía todo esto.
Cada año perdemos más de 250 000 hectáreas, eso es mucho. Porque aunque ahora hay una crisis ambiental, se va a hacer más complejo después, porque el problema no ha sido resuelto.
Hay ganaderos y agricultores que están tomando conciencia, ven la importancia de los ecosistemas. Y hay una sociedad hambrienta de información, lo cual no ha habido antes. Ahora las personas están realmente tratando de buscar soluciones, más que buscar culpables.
Lee aquí en español la carta de opinión que publicó la revista Science.









