Vaca Muerta, Argentina, formación con potencial hidrocarburífero similar al que el presidente Rodrigo Paz atribuye a Montecristo X9, en Santa Cruz.
Vaca Muerta, Argentina, formación con potencial hidrocarburífero similar al que el presidente Rodrigo Paz atribuye a Montecristo X9, en Santa Cruz.
Jimena Mercado
Jimena Mercado / ANA
Agencia de Noticias Ambientales

Con el proyecto de Ley 756/25 denominado “Reforma integral de la ley 3058 de hidrocarburos”, el Gobierno de Rodrigo Paz pretende introducir al país, el fracking para la exploración y la extracción del gas no convencional y retoma el proyecto Montecristo X9 impulsado durante la era del MAS. Advierten graves impactos socioambientales.

El proyecto de ley presentado por la diputada Estefanía Gómez (PDC) plantea en su artículo 42 la exploración y explotación de hidrocarburos en yacimientos no convencionales para el Shale Gas, Shale Gil, Tight Gas, Tight Oil, Coal Bed Methame (CBM), hidratos de gas y otros recursos identificados mediante estudios técnicos.

Paz afirmó que elproyecto piloto Montecristo X9, ubicado en el municipio de Okinawa I, en el departamento de Santa Cruz, puede abrir un potencial hidrocarburífero similar al de Vaca Muerta, en Argentina, y que, si los resultados son exitosos, podría aportar con el 13% de la producción nacional de gas.

“Me voy a dar la mano con el gobernador (Juan Pablo) Velasco porque hay una ley corta que nos puede permitir que este tipo de proyectos sean más ágiles, y hoy día haremos un compromiso con Santa Cruz y mañana con el resto de los departamentos, porque todos merecen el derecho a tener desarrollo hidrocarburífero en sus regiones”, afirmó Paz en su reciente visita al oriente.

Acotó que este tipo de campos de baja permeabilidad requieren otro tipo de inversión. “No convencional, esa es la palabra, son campos no convencionales, entonces esta ley corta va a permitir acelerar infraestructuras como estas y buscar los recursos que son diferentes a lo que se puede generar en zonas subandinas», añadió.

Por su parte, Jorge Campanini, investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) cuestionó que, para salir del atolladero de crisis económica, se pretenda sacrificar todo en términos de riqueza natural y devastar ecosistemas.

“El proyecto de Ley de reforma a la Ley de hidrocarburos, recibido en la Asamblea Legislativa el 2 de septiembre, determina la apertura de Bolivia al fracking. Así es, entre otras cosas, este proyecto construye un régimen muy flexible para que se introduzca esta técnica en el país”, escribió a través de sus redes.

A su criterio, toda la charla de seguridad jurídica sobre los recursos naturales hidrocarburíferos, el desmantelamiento de las empresas nacionales y la intención de privatizar todo lo que se pueda, hace que los analistas consultores del sector petrolero orienten hacia los yacimientos no convencionales.

“Ahora el cherry de la torta, continuar lo que el MAS empezó a hacer, pero no lo concluyó, o sea el fracking”, sostuvo.

Fracking o quiebre hidráulico

El documento: Fracking ¿salida a la crisis económica en Bolivia?, elaborado por Julio Fierro, Pablo Villegas, Jorge Campanini, Fernando Cabrera y Roberto Ochandio, alerta sobre los severos impactos por el uso de esta tecnología; traducido en el consumo de grandes ingentes de agua y contaminación.

La perforación para el fracking se inicia de forma similar a la que se emplea en yacimientos convencionales, es decir, vertical. Cuando se llega a la capa de roca generadora, se redirecciona para que vaya en medio de dicha capa.

Una vez allí, la perforación se entuba, cementa e introduce un aparato para “cañonear” la tubería y la roca, así que, cuando se inyecta el agua a presión, las primeras fracturas creadas por las detonaciones son agrandadas por el efecto del agua —estimulación hidráulica—. A su vez, es necesario asegurar que las fracturas hidráulicas no se cierren, para lo cual junto al agua se introducen arenas —naturales o artificiales—. Por tanto, se obliga a los hidrocarburos a migrar hacia la tubería y ya allí son extraídos.

El agua inyectada a presión debe ser retirada para que fluya el hidrocarburo hacia la tubería. Cuando el agua es devuelta a la superficie (fluido de retorno), contiene una gran cantidad de químicos que le fueron adicionados, pero también recibe químicos que se encuentran dentro de la roca generadora de hidrocarburos.

En zonas secas la necesidad de agua para la inyección puede ser desequilibrante en términos sociales, pues en Estados Unidos típicamente se necesitan entre 20 y 50 millones de litros (ML) por pozo.

La receta de químicos que se agrega al agua para generar la fractura hidráulica incluye hasta napalm. Si bien son cientos de productos químicos, sobresalen los aceites, alcoholes, ácidos, bactericidas, píldoras viscosas y de limpieza, mejoradores reológicos, controladores de filtrado, lubricantes, sulfato de aluminio, cal hidratada, hipoclorito de calcio, polímeros, antiespumantes, etcétera.

Todos estos productos tienen potencial de toxicidad que puede afectar el medioambiente y la salud humana.

Contaminación en el aire

Los problemas de integridad de los pozos provocan el escape de metano al aire, el cual es uno de los principales tensores del cambio climático en el planeta, además del metano.

Estudios independientes, en pozos de fracking en Vaca Muerta, Argentina, detectaron otros gases invisibles que son altamente tóxicos y potencialmente mortales, conocidos como compuestos orgánicos volátiles (COV), entre los que se encuentran el benceno, butano, etilbenceno, propano, octano, tolueno y xileno. Eventos extremos de escapes de gas en esta zona generaron explosiones violentas y subsecuentes incendios.

Según algunos datos, el sector petrolero pretendió generar fracturas dentro de capas de 30 m, pero estas se extendieron hasta 600 metros.

Si eso ocurre, la probabilidad de que las fracturas artificiales se crucen con

las naturales de gran longitud aumenta y, por tanto, se genera la amenaza de contaminación de los acuíferos, con la posibilidad de que afecte a la superficie.

Hay entramados de fracturas que permiten la subida de hidrocarburos desde miles de metros hasta la superficie y evidencia de ello es la existencia de rezumaderos naturales de aceites y breas.

Las fracturas artificiales pueden crecer con el tiempo e intersectar aguas potables de acuíferos. Este efecto del tiempo en las reconfiguraciones de las fracturas en el subsuelo que genera el fracking es desconocido. En general, los investigadores coinciden en que en estudios de pocos años no es posible ser concluyente sobre los efectos de esta técnica en la contaminación del agua, pues el impacto en las aguas subterráneas no es inmediato.