La Región
En un país donde la tenencia de aves silvestres como mascotas aún es una práctica extendida, el arte se convierte en un aliado inesperado para la conservación. El proyecto “Regresando a Casa”, del artista visual Leoni Antequera, concluyó recientemente su recorrido de tres etapas, dejando como legado un diálogo entre cultura, medio ambiente y turismo responsable.
La primera fase se realizó en la Casa Melchor Pinto (Santa Cruz de la Sierra), donde Antequera presentó pinturas de ocho especies de aves endémicas amenazadas, envueltas en malla a modo de jaula. La muestra estuvo acompañada de un performance en el que el artista se recluyó en un espacio similar, evocando el encierro que sufren las aves. La propuesta incluyó un conversatorio.

La segunda etapa se desarrolló en el Bioparque Curucusí, en Buena Vista, donde las obras se trasladaron a un entorno natural. Allí, el contraste entre arte y naturaleza reforzó el mensaje de libertad y subrayó la importancia de los centros de recuperación de fauna en Bolivia.

Finalmente, en la Quinta Curucusí, las pinturas se instalaron de forma permanente en las cabañas turísticas. Cada habitación quedó dedicada a una especie específica de ave, de manera que los visitantes no solo disfrutan de un hospedaje, sino también de una experiencia educativa que los convierte en portavoces de la conservación.
Con este proyecto, Leoni Antequera consolida una trayectoria enfocada en explorar los vínculos entre cuerpo, naturaleza y cultura. Sus performances y exposiciones han transitado constantemente por problemáticas ecológicas, construyendo un puente entre la reflexión individual y la acción colectiva.
“Regresando a Casa” demuestra que el arte puede ser más que contemplación: puede convertirse en un llamado a la acción frente a la crisis ambiental. En palabras del propio artista, se trata de “recordar que la libertad no es un lujo, sino la condición natural de todas las especies”.










