• Certifica que sus 262.305 hectáreas se manejan bajo estándares internacionales de sostenibilidad ambiental y social
  • Verifica científicamente la protección del agua, el carbono y la biodiversidad en el Bosque Seco Chiquitano.
  • Convierte a Tucabaca en la primera área protegida de Latinoamérica en lograr este reconocimiento bajo el estándar FSC.
Redacción

La Región

La Reserva Municipal de Vida Silvestre (RVS) y Unidad de Conservación de Patrimonio Natural (UCPN) Tucabaca, ubicada en el municipio de Roboré, en Santa Cruz, logró la certificación de Manejo Forestal y la verificación de Servicios Ecosistémicos bajo el estándar del Forest Stewardship Council (FSC), un reconocimiento que valida la gestión sostenible de sus 262.305 hectáreas de bosque en la Chiquitania. Esta área protegida forma parte del Valle de Tucabaca, un territorio de 600.000 hectáreas que se extiende hasta los municipios de Roboré, San José de Chiquitos y El Carmen Rivero Tórrez.

Este viernes 27 de febrero, a las 16:00, en Santiago de Chiquitos, se realizará la entrega oficial de la certificación al Plan de Manejo y a los Servicios Ecosistémicos de la Unidad de Conservación del Patrimonio Natural (UCPN) – Refugio de Vida Silvestre Departamental Tucabaca.

Según el dossier de prensa de FSC, Tucabaca se convierte en la primera área protegida en Latinoamérica en obtener simultáneamente la certificación de Manejo Forestal y la verificación de Servicios Ecosistémicos bajo el estándar FSC.

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La reserva resguarda una extensa porción del Bosque Seco Chiquitano, reconocido como uno de los ecosistemas secos tropicales mejor conservados del mundo. También protege las fuentes de agua que nacen en la serranía de Santiago y los cursos que sostienen el sistema hídrico regional. En su interior se conservan especies de flora y fauna propias de este ecosistema, así como sitios arqueológicos que forman parte del patrimonio cultural de la región.

En cuanto a la flora, se estima que existen más de 1.500 especies de plantas propias como ser, tajibo, paquió, almendra, tayoy,pesoé, entre otras. La serranía de Santiago alberga el más alto potencial de plantas endémicas de todo el Oriente boliviano.

De la misma forma cuenta con una alta diversidad de mamíferos y especies característicos de este tipo de bosque.

La gestión del área está a cargo del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, en coordinación con el Gobierno Autónomo Municipal de Roboré y el Comité de Gestión, y se sustenta en un Plan de Manejo fortalecido y en la verificación de sus servicios ecosistémicos bajo los estándares del Forest Stewardship Council (FSC).

¿Qué implica esta certificación?

El Forest Stewardship Council (FSC) es un sistema internacional de certificación que evalúa el manejo responsable de bosques bajo criterios ambientales, sociales y económicos.

En el caso de Tucabaca, la certificación valida que:

  • Sus 262.305 hectáreas se gestionan bajo estándares de sostenibilidad.
  • Protege un almacén estimado en 12.884.088,88 toneladas de carbono, relevante para mitigación climática.
  • Resguarda la regulación hídrica de 45 ríos y 30 quebradas principales.
  • Mantiene una cobertura boscosa natural del 94,5%.
  • Conserva más de 1.198 especies de flora y fauna, principalmente del Bosque Seco Chiquitano y el Cerrado.

Además, el proceso incluyó la verificación científica de servicios ecosistémicos asociados al secuestro de carbono y a la regulación hídrica.

La certificación ocurre en un escenario donde el Bosque Seco Chiquitano ha enfrentado incendios forestales recurrentes en los últimos años, así como presión por cambio de uso de suelo.

Tucabaca ha sido considerada un corredor ecológico estratégico en el municipio de Roboré, zona clave de conectividad biológica entre el Cerrado y ecosistemas chiquitanos.

 Durante el acto participarán autoridades departamentales, municipales y representantes de FSC Bolivia.

 Claves para entender la certificación FSC en un área protegida

  1. No implica privatización: es un estándar de manejo, no transferencia de propiedad.
  2. Es voluntaria: la certificación no es obligatoria por ley.
  3. Exige auditorías periódicas.
  4. Incluye dimensión social: derechos y participación de comunidades locales.
  5. Puede abrir puertas a financiamiento climático, dependiendo de cómo se estructuren los servicios ecosistémicos certificados.

🔗 Podcast: Tucabaca, la primera área protegida municipal que tuvo Bolivia — Episodio de podcast que narra la trayectoria de la reserva desde su creación.