jueves, diciembre 8, 2022
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Bolivia: “El Estado debe dejar de promover una agroindustria que no es consciente de la deforestación que causa” | ENTREVISTA

Moangabay Latam / Yvette Sierra Praeli

La bióloga Silvia Gallegos se ha dedicado a investigar qué pasa en los bosques de Bolivia luego de un incendio forestal. Ha indagado principalmente en los bosques montanos húmedos tropicales donde crece en abundancia el helecho Pteridium para descubrir porqué los árboles nativos no logran abrirse paso en medio de estos helechos.

Como investigadora asociada al Herbario Nacional de Bolivia y doctora en ecología de plantas de la Universidad de Halle-Wittenberg (Alemania), Gallegos dirige un equipo de once investigadores que indagan sobre estos efectos de los incendios forestales alrededor de  dos relictos de 3000 hectáreas cada uno de bosques montanos húmedos tropicales, también llamados yungas, en el Municipio de Chulumani.

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Gallegos estudia los bosques montanos tropicales de Bolivia y los efectos de los incendio forestales sobre ellos. Foto: Archivo personal de Silvia Gallegos.

El interés por la naturaleza lo tuvo desde niña, cuando viajaba con sus padres para acampar en diferentes lugares en los alrededores de La Paz. “Se viaja una hora fuera de la ciudad y se encuentran lugares totalmente diferentes. Así, vas viendo cómo cambia la vegetación a medida que uno sube hacia las cumbres. La diversidad de ecosistemas que se ve alrededor de La Paz es impresionante”, dice la experta en ecología vegetal que también es vicepresidenta del Colegio de Biólogos de La Paz.

¿Cuál ha sido el centro de sus investigaciones?

Empecé trabajando en el bosque tucumano boliviano para la tesis de licenciatura y para el doctorado me dediqué a investigar sobre la regeneración de los bosques montanos tropicales quemados, que cruzan más o menos la mitad de Bolivia.

¿Cuáles fueron los principales hallazgos de sus investigaciones en los bosques tucumano-boliviano del sur de Bolivia?

El sector de bosque tucumano-boliviano mejor conservado está en Bolivia, pero no hay muchos estudios al respecto. Nosotros trabajamos en un proyecto multidisciplinario dedicado a investigar la flora y la fauna del lugar, y los ecosistemas acuáticos para delimitar las formaciones vegetales que hay en la zona, básicamente, se trataba de describir la diversidad de estructura y composición de especies de árboles en diferentes pisos altitudinales. En estos bosques hay bastante endemismo debido a su posición latitudinal y en las zonas más bajas existen varias especies maderables que han sufrido bastante presión en los últimos años.

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Su relación con la naturaleza empezó cuando de niña viajaba con sus padres. Foto: Archivo personal Silvia Gallegos.

Luego se decidió por los bosques montanos tropicales…

Los bosques montanos tropicales son más diversos y para mi doctorado decidí investigar la regeneración de bosques en sitios quemados. Lo que buscábamos era entender los factores limitantes para que un bosque quemado crezca nuevamente. En los bosques montanos húmedos tropicales, no solo en Bolivia sino en diferentes lugares del mundo, después del fuego es muy común que crezca un helecho del género Pteridium que llega a dominar la vegetación, son los más comunes por muchos años, por tanto, la sucesión natural del bosque se estanca. Eso hace interesante el estudio en estos lugares, para tratar de entender por qué el bosque no vuelve a crecer a un ritmo normal y no se regenera naturalmente, como debería pasar en cualquier otro ecosistema.

¿Cuáles han sido los resultados de sus investigaciones?

En la primera fase del proyecto —durante mi doctorado en Alemania— buscamos entender cuáles eran estas limitaciones y el resultado más importante al respecto fue que, aunque este helecho esté muy estudiado a nivel mundial, pues es común incluso en el Reino Unido, las condiciones son diferentes en los bosques tropicales. Nosotros tratamos de ver por qué el bosque no crece y creemos que puede darse por dos factores. Primero, porque hay una limitación de semillas, pues no están llegando al espacio quemado por falta de sus dispersores y, por tanto, el bosque no está creciendo. La otra limitación podría ser que, aunque las semillas lleguen, estas no crecen debido a que el helecho no las deja, quizá por su presencia o por algunos factores bióticos, es decir, algún químico que desprenda el helecho y que no deja que crezcan otras plantas debajo de él. También podría ser que las condiciones en estas zonas quemadas no permiten que las plantas del bosque crezcan.

¿Han logrado establecer cuál de estas razones ocurre en Bolivia?

Nosotros hemos hecho investigaciones para poder ver cuál de estas limitaciones eran más fuertes y descubrimos que las plantas del bosque crecen debajo de los helechos. Es más, hay más especies del bosque debajo de este helecho que cuando lo cortas, pero lo que hemos observado es que la cantidad de semillas del bosque es muy limitada en estas áreas quemadas y eso se debe a que los principales dispersores de semillas en estos ecosistemas son los animales, principalmente las aves, que en el sitio quemado no tienen algo que les sirva de perchero, como los árboles, ni fuente de comida. En los lugares que han sido quemados ya no van y no llevan las semillas de los árboles del bosque, por eso existen pocas plantas. Ese ha sido el resultado más importante.

Una mirada científica a la devastación de los incendios

¿Por qué se interesó en estudiar estas zonas arrasadas por el fuego?

Los yungas de Bolivia [bosques montanos húmedos tropicales] son áreas muy grandes. Y siempre ha habido una costumbre de quemar, cada año, las montañas, que estaban dominadas por bosques. Así se ha ido deforestando con frecuencia y sin conciencia durante muchos años. Muchas de estas zonas de yungas están, lastimosamente, dominadas por este paisaje de áreas deforestadas con ciertos relictos de bosque en las cimas de los cerros.

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Los bosques quemados se llenan del helecho Pteridium. Foto: Archivo personal de Silvia Gallegos.

Los incendios forestales de los últimos dos años han arrasado millones de hectáreas en Bolivia ¿Qué ha pasado con los bosques montanos tropicales?

En el 2019 la mayoría de los incendios ocurrió en el bosque seco Chiquitano de Santa Cruz. Pero este año hubo incendios en todo el país y muchos de ellos en la zona de los yungas y en el bosque tucumano-boliviano en el sur de Bolivia, en Chuquisaca, afectando muchas áreas protegidas muy bien conservadas. En los yungas también han ingresado los incendios a las áreas protegidas como el parque Madidi.

¿Qué está pasando en Bolivia? ¿por qué tantos incendios?

Creo que hay dos factores importantes. Por un lado, están las condiciones ambientales de sequía y vientos que están relacionados con la deforestación y que hace que esta época seca sea mucho más seca que antes. Por otro lado, los intereses económicos de desarrollo sin una visión a largo plazo ni de conservación de la naturaleza. También una falta de reconocimiento de la importancia de la naturaleza como medio de existencia no solo para las comunidades que viven en torno al bosque sino para todo el planeta en general.

Pero en Bolivia existen leyes que reconocen a la Madre Tierra y su importancia…

A veces en papeles todo puede quedar muy claro, pero en los hechos, en el día a día, la protección no se toma en cuenta, las leyes deberían estar ahí para cumplirse. Hay intereses que sobrepasan esto y que están ligados a una falta de educación a nivel de todas las estructuras sociales sobre la importancia de la naturaleza y de la conservación. Eso lleva a que en muchos casos se piense en el producto interno bruto como sinónimo de desarrollo, y se prioricen las exportaciones sin tomar en cuenta que, por ejemplo, para exportar soya se deforestan grandes extensiones de bosque y se emplea muy poca gente, pero se usan pesticidas muy tóxicos. No tienen ni idea de lo que es un territorio prioritario para un país tan diverso como Bolivia. Creo que deberíamos estar en otra línea, en una perspectiva más de conservación, de protección del bosque, de seguir en lo que siempre ha destacado Bolivia, qué es vivir de la agricultura familiar para el consumo interno y pensar más hacia dentro, en una sociedad saludable y un medio ambiente también saludable.

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Gallegos lidera un equipo de once investigadores que estudian la flora de los bosques montanos de Bolivia. Foto: Archivo Personal Silvia Gallegos.

¿Es posible que se vuelvan a recuperar estos bosques?

Bueno, seguimos investigando los patrones que se encontraron en la primera fase, pues ha dado lugar a muchas preguntas para seguir indagando. Estamos intentando con diferentes especies para saber qué tipo de especies de árboles nativos responde mejor en estas áreas deforestadas. Es importante destacar que estos bosques tienen miles de años y el fuego los devasta en cinco minutos. Son bosques que pueden tardar en recuperarse más de 200 años. En las observaciones preliminares que hemos hecho se ha observado que estos árboles lo hacen muy muy lento. Si en algún momento se proyecta una solución al respecto, tiene que estar basada en dejar de incendiar y enfocarse en ciertas zonas y corredores biológicos.

Usted ha dicho que quedan relictos de estos bosques montanos tropicales ¿Se han perdido muchos de estos bosques en Bolivia?

Bueno todavía tenemos áreas muy bien conservadas, sin embargo, hay lugares donde realmente son relictos. Donde yo trabajo, en el Municipio de Chulumani, existen dos relictos grandes de 3000 hectáreas de bosques cada uno y están rodeados por este helecho Pteridium y por grandes extensiones de plantaciones de coca. Esta franja de bosque aún conservado podría impulsar su regeneración.

Durante la sesión del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza usted habló sobre los incendios de 2019 ¿Qué pasó durante estos incendios?

Al estudiar los bosques y saber cuánto tardan en recuperarse después de un fuego, ver cada plantita que tiene tres años y apenas mide 10 centímetros, realmente conmueve y llama a la urgencia de reaccionar. Como ciudadano no tienes idea de cuánto puede tardar un árbol en crecer. Por eso, permitir que los incendios del año pasado y este año se hayan extendido de determinada manera me llevó a actuar en defensa de la naturaleza, sin ninguna posición política al respecto, simplemente dándole una voz al bosque. Porque a un árbol en Santa Cruz, a un árbol en el bosque chiquitano o en cualquier lugar del mundo le cuesta mucho crecer. No puede escaparse del fuego. Es impresionante cuánto se puede llevar el fuego en tan solo instantes. Este año también me siento totalmente impotente al respecto. Lo único que hemos podido hacer ha sido llamar a organismos internacionales. Con estas tasas de deforestación en Bolivia estamos muy expuestos a todos los efectos devastadores del cambio climático.

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Los incendios forestales de este año en Bolivia Han acabado con más de tres millones de hectáreas. Foto: Fundación Noel Kempff Mercado.

¿Qué debería cambiar en Bolivia para evitar los incendios forestales?

Creo que desde el Estado se debe dejar de promover una agroindustria que no es consciente de toda la deforestación que causa. Dejar de subvencionar y de hacer préstamos que favorezca una agroindustria que realmente no es rentable y es totalmente dañina al medio ambiente. Pienso que deberían cumplirse las leyes y proteger los derechos de la naturaleza como está en nuestra normativa. Se debe también fortalecer las áreas naturales protegidas y no estar ingresando con más incendios.
Es esencial un cambio de modelo de desarrollo.

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Investigación en las zonas deforestadas

Este año, solo en Santa Cruz, los incendios han afectado diez áreas naturales protegidas, ¿qué ha pasado con estas zonas biodiversas?

Bueno, el sistema de áreas naturales protegidas estaba bien estructurado y era bastante apolítico, pero en los últimos años eso ha cambiado demasiado, por tanto, las áreas protegidas dejaron de estarlo. Y como son áreas fértiles y las ven ideales para la expansión de la frontera agrícola, creo que la forma más fácil de ingresar a ellas han sido los incendios forestales que les permiten cambiar el uso de la tierra. Con ello se extienden las tierras agrícolas, pero no debería estar permitido en estas áreas. Este año, en Bolivia, el 24 % de las hectáreas quemadas corresponde a las áreas protegidas, estamos hablando de más de 685 000 hectáreas arrasadas. Es fundamental mantener las áreas protegidas como tal, además, también existen estos pequeños refugios de naturaleza. Pero si continuamos con esas tasas de deforestación en Bolivia estamos muy muy expuestos a todos los efectos devastadores que el cambio climático ya nos está trayendo, como las sequías e inundaciones de la cual la gente todavía no está consciente. Los países menos desarrollados somos los primeros en sufrir este tipo de efectos del cambio climático y la gente pobre es la que más lo está sufriendo.

¿Qué han dejado los incendios forestales en Bolivia?

Por un lado, sobre todo en Santa Cruz, deja más espacios donde, lastimosamente, se van a extender las plantaciones de cultivos muy probablemente ligados a los transgénicos, con procedimientos abreviados aprobados para su ingreso. También la expansión de la frontera agrícola en muchos bosques montanos tropicales que se han quemado, áreas que eras bosques y que ahora están deforestadas y tardará unos 50 años en volverse bosque secundario y unos 200 años en parecerse al sitio original.

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Gallegos lamenta que se pierdan bosques para expandir la agricultura. Foto: Archivo personal Silvia Gallegos.

¿Qué efectos del cambio climático padece Bolivia?

Las sequías son más extremas cada año, los períodos secos son más largos y mucho más secos, las temperaturas son elevadas en época seca y las lluvias torrenciales. Hay granizo donde antes no granizaba, grandes extensiones de tierra se están inundando y todo eso está totalmente ligado a la deforestación. Además, todo el retroceso de los glaciares, que es impresionante ver nuestros hermosos nevados cada vez con menos hielo y ya no están presentes las nevadas.

¿Entonces, qué futuro hay para estos campos devastados?

El futuro es bastante oscuro. Es primordial tener ciertas zonas de conservación sobre todo donde hay fuentes de agua, porque en estos bosques montanos la principal fuente de agua, no solo para la naturaleza sino también para los humanos, viene del mismo bosque, de los ojos de agua que son mantenidos por el bosque. Un incendio directamente provoca que ese ojo de agua se seque. Y no solo amenaza a la biodiversidad sino también a la permanencia de los seres humanos en estos lugares. El futuro está solo en conservar, en promover la restauración de ciertas áreas y en mantener los bosques en su lugar para que se mantenga la humedad no solo del ambiente, también la provisión de agua de estos lugares para que el ecosistema se mantenga en armonía en el poco espacio que queda.

¿Qué investigaciones está realizando ahora?

Estamos probando la siembra de diferentes árboles nativos en estas áreas dominadas por el helecho, y con diferentes tratamientos. Estamos relacionando esa siembra con diferentes características que tienen las plantas para saber qué tipo de estrategias siguen y ver qué tipo de plantas pueden sobrevivir, y crecer mejor en estos ambientes degradados. También estamos trabajando con algunos atrayentes para las aves y murciélagos en estos ambientes quemados. Estamos construyendo unas casas para murciélagos y colocando percheros para atraer a las aves, así como indagando sobre qué aves y murciélagos logran salir de los bosques a los lugares quemados. Estudiamos también el papel de las hormigas para redistribuir las semillas en estos sitios quemados y mejorar sus probabilidades de germinación y sobrevivencia. Estamos viendo si el helecho realmente despide químicos que hacen que las plantas no puedan crecer debajo de ellos. Tenemos estudios para ver el efecto del paso por el tracto digestivo de aves y murciélagos en la velocidad de germinación de diferentes semillas. En realidad, tratamos de entender cada uno de estos pequeños procesos para ver qué está fallando y descubrir cómo podemos ir ayudando. Finalmente, estamos instalando parcelas permanentes en sitios con diferentes edades después de la quema para ver como avanza el crecimiento del bosque en el tiempo.

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