En la década de los 90, cuando en Bolivia se empezó a impulsar el avance de la frontera agrícola-ganadera, lo cual implicó el traslado e incentivo de ocupación de tierras supuestamente desocupadas (fiscales), el pueblo guaraní respondió con la decisión de crear un área protegida. “Dijeron: ‘ya no tenemos áreas de cacería (para el alimento cotidiano), tampoco de recolección ni pesca. Tenemos que buscar la manera de frenar ese avance de la frontera agropecuaria para mantener y precautelar la vida del pueblo guaraní’”.
En ese contexto, el 21 de septiembre de 1995 se creó el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Kaa Iya del Gran Chaco, uno de los más grandes de Sudamérica, con 34.411 Km2 de extensión. Así lo explica José Ávila, director de Áreas Protegidas del Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino (Gaioc) Charagua-Iyambae.
Sin embargo, más allá de conformarse con ese territorio, los guaraníes siguieron impulsando la creación de tres áreas protegidas subnacionales más: Área de Conservación Guaraní Ñembi Guasu (2019), el Área Guaraní de Manejo del agua de la Serranía Irenda (2020), Área de Vida del Guajukaka (2019). Cada una con sustento científico que demuestra la importancia de conservar fuentes de agua, y la riqueza cultural y natural de las mismas.


Estas cuatro áreas protegidas sumadas al Parque Nacional Otuquis, que también tiene parte en el territorio del Gaioc Charagua, conforman un sistema de más de cinco millones de hectáreas en conservación legalmente constituidas. Cada una de ellas con diversos ecosistemas que van desde el Pantanal boliviano hasta el Chaco Sudamericano, pasando por el Bosque Seco Chiquitano y Abayoy, entre otros tipos de bosque.

Una ley para respaldar las decisiones
En 2020, con el poder de decisión que otorga una autonomía indígena en Bolivia, el Gaioc Charagua Iyambae, con más de 74.000 Km2 de extensión, comenzó el proceso de elaboración de su propia Ley de Áreas Protegidas. Casi cuatro años después, esta semana, la misma fue promulgada con el fin de precautelar los recursos naturales del territorio. “Bajo esa mirada empezamos a trabajar a través de la recopilación de información y, luego, en el proceso de consolidación. Más que todo, rescatar el pensar y el sentir del pueblo guaraní”, explica José Ávila.

Entre otros lineamientos, la norma define cómo el pueblo guaraní quiere cuidar sus áreas protegidas. El proceso fue acompañado con el apoyo técnico de la Fundación Natura Bolivia, organización que trabaja en la conservación de fuentes de agua y bosques. Lo más importante —resalta el director— es que el proceso de construcción “ha sido de las comunidades hacia las autoridades”.
La forma de administración

Con todo lo logrado hasta ahora, los guaraníes buscan administrar las cinco áreas protegidas que están en su territorio: dos nacionales y tres subnacionales. Para ello, empezaron a gestionar reuniones con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Serna) y el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). Esto por los Parques Nacionales Kaa Iya y Otuquis, que dependen de la administración nacional.
“Hay que tomar en cuenta que Kaa Iya ha sido creado y gestionado por el pueblo guaraní; no ha sido el gobierno nacional, sino que le pueblo guaraní el que ha solicitado la creación, y ha encarado el proceso desde el inicio del proceso de investigación, consolidación y creación”, argumenta Ávila.
Respecto a los planes de manejo, que son instrumentos de planificación por los que se rigen las áreas protegidas, el de Ñembi Guasu acaba de ser aprobado tras un consenso; en tanto que los de Irenda y Guajukaka, se encuentran en proceso. “La ley (de áreas protegidas) nos está facultando a dar lineamientos para asentar nuevas formas de gobernanza”.
Sobre los fondos

Respecto a los recursos económicos que demanda la administración de los territorios en conservación, se apunta a los fondos verdes y mecanismos financieros como los bonos de carbono para lograr una sostenibilidad en el tiempo. “Ya sean bonos de carbono, apoyos a la conservación, entidades que quieran apoyar a Charagua. Vamos a tener ahí la predisposición para fortalecer las áreas protegidas”, asegura el representante.
Al ser consultado sobre la posibilidad de abrir una carretera que una Roboré (Santa Cruz) con Paraguay atravesando el área protegida Ñembi Guasu, Ávila asegura que aceptarla sería contradictorio con el sistema guaraní de conservación que promueve su gobierno. “Algunos empresarios se están moviendo para hacer entender a la gente qué tan importante es el camino y la carretera. Obviamente, han llegado a Charagua, pero no lo han hecho con una agenda normal de reuniones, sino que socializaban con los que pillaban. Si pillaban una reunión, pedían espacio, pero nada formal. La gente, las autoridades han reiterado que es algo que en el tiempo podría perjudicar, y hasta el momento mantienen la postura de no estar de acuerdo”.










