La Región

La muerte de Raúl Rojas Llanos, biólogo Defensor de fauna boliviana, dejó un profundo dolor no solo en su familia, sino en amigos que trabajaron con él en la Gobernación de Santa Cruz durante nueve años, y desde hace algunos meses, en el Ministerio de Medio Ambiente Aguas.

La secretaria departamental de Medio Ambiente, Cinthia Asín, lo recordó como «ese esposo y padre ejemplar de tres niños».

Resaltó «con sano orgullo» que un biólogo de su talla haya sido parte del ente regional. «Quienes te vimos trabajar sin descanso, sabemos que fue por vocación y no por los méritos que ello te traería», le dijo bastante consternada.

Recordó que durante su gestión como responsable de Biodiversidad, implementó el Centro de Atención y Derivación de Animales Silvestres en el Centro de Educación Ambiental (CEA). Asimismo, el Centro de Rehabilitación de Aves de la Gobernación.

Destacó su dedicación en el rescate, atención y rehabilitación de Hernán, un jaguar rescatado que actualmente está en custodia de La Senda Verde, un refugio de animales silvestres situado en los Yungas de La Paz.

Del mismo modo, lideró el rescate de polluelos se águila harpía, que hoy en día se rehabilitan en el CEA. Durante su gestión también se implementó el número de denuncias denominado «Fauna viva», para el rescate de fauna silvestre.

Según datos de Asín, estas acciones permitieron el rescate de la comercialización y tráfico de más de siete mil animales.

La otra labor por la que será recordado es su participación durante los incendios de 2019, cuando trabajó incansablemente en el rescate de fauna silvestre.

«La naturaleza pierde a un gran defensor, nosotros perdemos un gran amigo», dijo Asín.

Raúl Rojas falleció esta tarde, luego de una larga lucha contra el coronavirus. A principios de julio fue internado en el hospital de la Pampa de la Isla, tras una complicación en su salud, a causa de la enfermedad.

Durante el tiempo de internación, su esposa, Paola Montenegro, recibió apoyo de instituciones, activistas y personas que admiraban el trabajo del biólogo. Rifas, venta de libros, sorteos de estadías en hoteles fueron la manera que encontraron muchas personas para reconocer la labor de un incansable defensor de los animales silvestres. Paz en su tumba.