La Región
En plena temporada de desove de la peta de río (Podocnemis unifilis), autoridades municipales de Riberalta, Beni, ejecutaron un operativo de control contra el comercio ilegal de fauna silvestre. Alrededor de 300 huevos fueron decomisados en los principales mercados de la ciudad.
El hecho fue confirmado por Henry Gushi Álvarez, director municipal de Medio Ambiente, quien detalló a La Región los alcances de la intervención, el marco legal que la respalda y los desafíos que enfrenta la lucha contra este tipo de delitos ambientales.
Gushi explicó que el operativo fue el resultado de una coordinación previa con la Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma) y la Intendencia Municipal. “Coordinamos todo esto con días de anticipación”, señaló el funcionario.

La intervención se concentró en los puntos de venta más conocidos de la urbe amazónica: el mercado central, el mercado Abasto y otros sitios estratégicos donde, según la autoridad edil, “la población sale y comercializa estos huevos de peta y carne del monte”.
Asimismo, aseguró que estas acciones forman parte de un trabajo sostenido a lo largo de la temporada de desove.
Los cerca de 300 huevos recuperados fueron entregados a dos albergues: “Cristo te Salva” y “Angelitos”.
El respaldo legal

Gracias a la Ley 1525, traficar animales silvestres es un delito tipificado en el Código Penal de Bolivia con hasta ocho años de cárcel, en caso de agravantes.
Las acciones descritas también se enmarcan en la normativa ambiental vigente a nivel nacional, que regula la protección de los recursos naturales y la fauna del país.
Gushi dejó en claro que antes de intensificar los operativos de decomiso, la Dirección de Medio Ambiente del municipio realizó un trabajo de prevención con la comunidad. Se emitieron comunicados dirigidos a la población en coordinación con el Instituto de Protección de la Amazonía (IPA) y con la Universidad Autónoma del Beni (UAB). “Ahora ya estamos saliendo a accionar contra las personas que venden huevos de peta”, sostuvo.
Hasta el momento, la respuesta institucional se limitó a los decomisos y no así arrestos. En caso de que los infractores reincidan, se coordinará con la Policía de Riberalta para proceder según la norma.

Durante uno de los operativos, un grupo de comerciantes se resistió a la intervención en la avenida Caranday, donde vecinos y familiares de vendedores intentaron forcejear con efectivos policiales. Pese a la tensión, la acción logró completarse, por fortuna, sin mayores incidentes.
Consultado sobre el origen de los huevos que llegan a los mercados de Riberalta, Gushi apuntó a redes informales de recolectores que se trasladan durante esta temporada hacia zonas ribereñas de la región amazónica, en dirección a los ríos fronterizos con Madre de Dios. Desde allí, explicó, los huevos son trasladados hacia Riberalta para su venta, en muchos casos de manera abierta. “A veces ya ni siquiera se esconden, porque se asientan en las jardineras de las avenidas con sus bañadoras o sus baldes”, describió.
El caso de Riberalta ilustra una tensión que se repite cada año en distintas regiones amazónicas de Bolivia. La persistencia de un mercado informal para productos derivados de la fauna silvestre —huevos de peta, carne de monte— frente a un marco normativo que castiga con años de cárcel su tráfico, pero cuya aplicación efectiva depende en gran medida de la capacidad operativa y de coordinación interinstitucional a nivel local.
Mientras tanto, en Riberalta, las autoridades ambientales sostienen que los operativos continuarán durante toda la temporada de desove, en un esfuerzo por frenar un comercio que, según reconocen sus propios protagonistas, muchas veces se realiza a plena luz del día.
En tanto, la peta de río figura en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia como “Vulnerable” a la extinción.












