miércoles, diciembre 7, 2022
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Turismo interno: la locomotora para reactivar el sector turístico puede estar más cerca

OPINIÓN

*Por: Marcelo E. Arze García

Antecedentes del turismo: ¿cómo estamos?

La pandemia del Coronavirus, y sus consecuencias económicas, llevan un año asolando la economía global, con pérdidas económicas cuantiosas, cierres y quiebras de empresas, perdidas de fuentes de trabajo. Uno de los equilibrios más complejos que han debido enfrentar los gobiernos en todo el mundo, es la necesidad de frenar la epidemia por medio de restricciones, confinamientos y toques de queda, con su consecuente impacto y la necesidad de mantener una dinámica económica. Es así que uno de los sectores más afectados ha sido el turismo global.

Dentro de las primeras industrias en sufrir los impactos, ya en marzo del 2020, fue el turismo: una larga lista de líneas aéreas, cadenas de hoteles y algunas operadoras de turismo entre las más grandes del mundo debieron declararse en quiebra, con el consecuente recorte de frecuencias, venta de aviones y bienes, despidos de personal, etc.

La industria de viajes y turismo mundial hasta 2019 generaba un crecimiento del 3,5% del PIB mundial. Con un aporte total al PIB mundial de 10,3%. Con un total global de 330 millones de puestos de trabajo; es decir, uno de cada diez de los puestos de trabajo. (WTTC, 2020).

Algunos datos interesantes presentados respecto a la composición del gasto en viajes y turismo a nivel mundial indican que 28,7% del gasto en viajes internacionales y 71,3% son gastos domésticos, es decir realizados por medio del turismo interno. En tanto que un 21,4% de los gastos se realizaban en viajes relacionados a negocios y un 78,6 en viajes de ocio. (WTTC, 2020)

En Bolivia la crisis no se dejó esperar. Comparativamente, el año 2019 el PIB nacional creció en un 2,86% (Boliviaemprende, 2020), en tanto que el 2020 tuvo un desplome de acuerdo al Banco Central de Bolivia de -6,2% (en un rango entre -7,9% y -5,1%), así como por CEPAL (-5,2%) y el Banco Mundial (-7,3%) (INE, https://www.ine.gob.bo/, 2020)

El crecimiento del turismo en la última década, hasta el año 2018, estaba en el orden del 9,7% anual, con un aporte estimado en 802 millones de dólares por turismo receptivo. En tanto que el 10,5% de la población económicamente activa trabajaba en rubros de turismo o directamente relacionados con esta industria. (INE, INE.gob.bo, 2018) 

El manejo de la pandemia ha sido complejo en todo el mundo, con cierres totales de fronteras que inició en Europa, y continuó por todo el orbe. Bolivia no fue la excepción, con cierres de vuelos internacionales y nacionales y cuarentenas rígidas que duraron largos meses, con las consecuentes cancelaciones de reservas y pérdidas casi totales del mercado de turismo.

Las diferentes oleadas o picos, que corresponden con un incremento del número de reportes de incidencia de la enfermedad en cada uno de los países, parecen tener una correlación con la flexibilización de medidas de confinamiento, como fue el verano boreal y su consecuente incremento de contagios en los meses de agosto-septiembre del 2020 o actualmente la flexibilización para las fiestas de fin de año. Tanto en el norte como en el sur del planeta, generaron un incremento notable de los contagios y una nueva saturación de los servicios de salud y la posterior decisión de algunos países de retornar al confinamiento, en algunos casos total.

El sector de turismo ha venido haciendo esfuerzos muy grandes para salvar la industria, con diferentes estrategias que van desde marketing agresivo, estrategias de promoción mediante los viajes virtuales, incursión en la digitalización de las empresas. En otros casos asegurándose de reducir costos al máximo, flexibilización en acuerdos laborales, refinanciar créditos, buscar formas creativas de subvencionar costos e inversiones, etc.

A pesar de ello una reactivación del turismo hasta los niveles que se tenían antes de la pandemia se ven lejanos, no solo por las restricciones de salud y la posibilidad de enfrentar nuevos “picos” con rebrotes masivos de personas enfermas; sino también por el deterioro general de la economía global que ha reducido, al menos temporalmente, la posibilidad de una parte del mercado de viajar.

Es importante en este sentido pensar en el mercado interno, que tiene la alternativa de recuperar la confianza en un tiempo más próximo, movilizando y redistribuyendo recursos al interior de la economía del país.

Fuete Elaboración propia,  (VMT, Encuesta del Gasto turístico Bolivia, 2015)

Cuál es la importancia del turismo interno.

Algunos estudios realizados en diferentes momentos y contextos muestran que en los últimos años el turismo interno ha empezado a generar una dinámica propia, interesante.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y al Viceministerio de Turismo se contabilizó un total de 949.158 de pernoctaciones de viajeros nacionales en establecimientos de hospedaje el año 2018, estas estadísticas reflejan los números particularmente en las ciudades capitales del país.

Un análisis de la capacidad de gasto del turista boliviano evidencia que los nacionales que viajan al exterior (turismo emisivo) gastan un promedio de 68,8 dólares diarios, lo que hace un total promediado de 654.1 por persona, por viaje, (VMT, Encuesta del Gasto del turismo Receptor y Emisor 2014, 2014). En tanto  que el gasto total anual se estimó para el año 2016 en 3.584 millones de bolivianos, o 515 millones de dólares, con un promedio de gasto de 227 Bs. por día (VMT, Encuesta del Gasto en Turismo Interno y Excursionismo en Bolivia 2016, 2016).

Un análisis realizado el año 2006 en el destino Rurrenabaque, evidenció que el mercado de mayor disponibilidad de gasto era el Norte Americano, seguido por el mercado boliviano. Si bien en ese momento la participación de los bolivianos en este mercado era bastante pequeña, muestra una potencialidad interesante de un mercado al cual se ha prestado poco interés. (Urioste, 2006)

Destinos como Coroico y Copacabana para La Paz, Chapare para Cochabamba, Samaipata o Chiquitania para Santa Cruz han recibido tradicionalmente un flujo de turismo interno que dinamizó y orientó sus economías desde hace muchos años, prueba clara son las inversiones principalmente hoteleras en estos lugares que responden a esa demanda.

El crecimiento del turismo interno en ciertos destinos, que tradicionalmente estaban enfocados para el mercado del turismo receptivo, como Uyuni, Rurrenabaque, y otros como Toro Toro, con una oferta que ha venido creciendo de manera muy promisoria.

Un ejemplo de esto último fue el solsticio de invierno en Uyuni el año 2019, en el que se batieron todos los retos de visita de bolivianos a la Isla Incahuasi, con un cálculo de más de 7.500 turistas durante ese fin de semana. Es importante recordar que en ese momento se contó con un feriado prolongado dado el día del solsticio, corpus Chirsti ( jueves y viernes) y el fin de semana que permitió que gente de todos los puntos cardinales llegara a Uyuni, pero también a otros destinos próximos a sus ciudades de residencia. (VMT, Informe de impacto económico del solsticio 2019., 2019)

Así mismo el impacto de la actividad turística de acuerdo a las principales ciudades del país, puede ser observado en el siguiente gráfico:

Fuente: Elaboración Propia con base en VMT, Turismo en Cifras 2018, 2019.

Las estadísticas a nivel de ciudades capitales con las que se cuentan muestran que la importancia porcentual del turismo interno en relación al turismo receptivo es significativa en la mayor parte de las ciudades.

Fuente: Elaboración propia con base en VMT, Turismo en Cifras 2018, 2019

Se puede observar que la mayor parte de las ciudades capitales tienen una participación igual o mayor al 50% de turismo interno, en tanto que La Paz es la que depende en mayor medida en el turismo receptivo.

El turismo   genera un impacto importante en diversos rubros de servicios, y su efecto multiplicador permite dinamizar a sectores diversos y muy amplios, un análisis de la distribución del gasto turístico del turismo interno se presenta en la siguiente gráfica.

Fuente: Elaboración propia con datos del VMT, Encuesta del Gasto turístico Bolivia, 2015

Qué debemos trabajar

Bolivia posee múltiples atractivos turísticos naturales para aprovechar el turismo interno.

Durante el presente año se tendrán diferentes feriados nacionales, que se muestran en este enlace: Feriados 2021 en Bolivia.

Una de las prerrogativas que podría impulsar el Ministerio de Trabajo, sería la realización de puentes y la movilidad hacia el viernes próximo o lunes previo de los feriados a media semana para permitir que se generen flujos de turismo interno hacia destinos próximos dada la posibilidad de hacer viajes de más de dos días.

Es interesante la iniciativa reciente de otorgar un incremento en los días de vacación a los empleados públicos durante las fiestas de fin de año para promover el turismo interno; al igual que la otorgación de créditos de consumo para promover los viajes, ya que dan una señal interesante que podría ser incrementada a lo largo del año y promovida en el sector privado.

 Un nudo gordiano que se repite en diferentes sectores pero afecta mucho al desarrollo de esta industria es la normativa actual y el registro de los prestadores de servicios, así como los requerimientos para la formalización de los prestadores. Esto ha venido generando un sector informal del turismo cada vez más grande, lo que evidencia la necesidad de tener una simplificación de procesos, probablemente con la apertura de ventanillas única donde se reduzcan los tramites y se considere nuevas normativas que simplifiquen los requerimientos y actualicen los mismos a un mundo digital que ha cambiado la forma de venta y del servicio en sí.

Es probable que dadas las condiciones de salud una buena parte de los viajeros opten por destinos con mayores posibilidades de distanciamiento físico, en este sentido las actividades al aire libre podrían implicar un menor riesgo de contagio.

En esta relación, el desarrollo del turismo en Áreas Protegidas en la última década ha crecido notablemente y la participación del mercado nacional es fundamental para promover procesos de conservación y la apropiación de la sociedad civil sobre la importancia del cuidado y conservación de la naturaleza, pero también para generar un proceso de aprendizaje sobre la riqueza que tiene Bolivia: uno de los países más mega diversos del planeta.

El proceso también requiere una participación activa de los gobiernos locales, un excelente ejemplo fue el Comité de Turismo del destino Rurrenabaque- Madidi-Pampas, que viene promoviendo acciones conjuntas entre cinco diferentes Gobiernos municipales en una alianza con los prestadores de servicios privados y las áreas protegidas, inicialmente buscando un proceso de acreditación como destino sostenible, pero también haciendo acciones de promoción específica en mercados prioritarios. Este tipo de esfuerzos son un ejemplo que también se está implementando en ToroToro que tiende a acciones conjuntas entre actores públicos y privados para dinamizar el turismo no solo buscando más turistas sino también mejor turismo.

La necesidad de mejorar los protocolos de bioseguridad enfocados en generar confianza en el mercado y proteger a la comunidad local, y, además, garantizar ser un destino sostenible manteniendo una estructura de costos adecuada.

Así mismo, los Gobiernos nacionales y sub nacionales deberían trabajar en incentivos ya sea económicos, impositivos o de apoyo para la reactivación del sector. Entendiendo que el aporte de este sector, principalmente de manera directa, pero en una magnitud similar por el efecto multiplicador, son elementos de reactivación económica con un impacto social y en el empleo directo e indirecto mucho mayor que otros sectores.

Muchos de los destinos tienen una oferta dirigida hacia el mercado receptivo y requieren modificarla de manera de hacerla más accesible para viajeros con poco tiempo y que buscar una organización distinta para sus itinerarios, esto quiere decir por lo general emplear itinerarios desde un punto de distribución central que permita acceder a los atractivos en programas de un día completo o medio día, y que retornen a su hotel para la pernoctación.

El sector privado debe adaptar su oferta para lograr ofrecer estándares de calidad-precio-bioseguridad adecuados, lo que en algunos casos implica adecuaciones al servicio y/o infraestructura.

Así mismo algunos de los servicios que usualmente se emplean para dinamizar el turismo interno, como buses compartidos con itinerarios fijos de ida y retorno aseguran una dinámica más eficiente.

Algunos países limítrofes tienen muy bien desarrollado los servicios de camping en áreas que ofrecen seguridad y un confort básico, así como áreas comunes de baños o comedores, que permiten a un segmento de menor capacidad de pago, principalmente jóvenes que viajan en grupo o familias, el poder hacer viajes a destinos principalmente asociados a la naturaleza.

La importancia de segmentar de manera adecuada el mercado interno permitirá a las prestadoras de servicios acceder a mercados específicos, esto puede hacerse con relación a la disponibilidad de gasto, la forma de viaje o la motivación, es interesante ver una profusión de ofertas enfocadas al turismo interno en los últimos meses. Sin embargo, es interesante ver que la segmentación es muy similar con dos o tres segmentos específicos.

Uno de los retos interesantes que planteó la pandemia fue el salto hacia la digitalización. Este proceso ha implicado un cambio sustancial en cómo se realizan procesos de compra-venta, promoción, reservas, pagos, etc., muchas de las empresas han empezado a ver en el ámbito del internet nuevas perspectivas para alcanzar al mercado. Sin embargo, es probable que un post en las redes sociales fuera insuficiente para dar el salto digital necesario por lo que se debe considerar todo el proceso para ser competitivos en este ámbito.

Un requisito sine qua non es  generar alianzas en diferentes niveles: comerciales, de gestión, de servicio, y de acceso al mercado, que promuevan el maximizar los beneficios en esquemas de ganar ganar.

Conclusiones

Las posibilidades que plantea el turismo interno son interesantes desde diferentes perspectivas. Sin embargo un retorno a la normalidad previa al COVID es el camino menos deseable: debemos pensar en cómo tener un turismo más sostenible, que genere un beneficio a las comunidades locales e involucre al visitante en conocer el lugar desde una perspectiva más profunda, que genere un encuentro cultural positivo, que beneficie la valoración de los espacios abiertos y la biodiversidad, que promueva un intercambio comercial justo y equitativo para las partes involucradas.

Este momento histórico debe ser un reto para un trabajo coordinado entre el sector público y privado, aprendiendo del ejemplo del destino Rurrenabaque-Madidi Pampas o Toro Toro, pero que debe crecer hacia una alianza amplia del sector turístico, donde la infinidad de cámaras, asociaciones, comités y esfuerzos individuales cristalice en un esfuerzo común de beneficio más amplio, que oriente a este sector a alcanzar el sitial de dinamizador económico que el turismo en este país merece.

Un beneficio adicional del turismo interno, más allá de que los recursos destinados a los viajes se queden en el país y beneficien a los conciudadanos, radica en la posibilidad de que los viajeros valoren más la riqueza del país, comprendan su realidad en mayor profundidad y se enamoren de sus destinos. Convirtiéndose luego  en canales de promoción de nuestra amplia oferta, de nuestras 36 naciones indígenas y sus culturas, de nuestro interesante patrimonio histórico, arquitectónico y artístico, de nuestra pródiga mega diversidad, de nuestros paisajes que te roban el aliento, de los sabores variados de cada punto de la geografía y de este país que requiere creer en sí mismo.

En este sentido el reconocimiento que recibieron destinos como Uyuni, como mejor atractivo de Naturaleza de Sud América, Bolivia como mejor Destino Verde por su trabajo en Rurrenabaque, o La ciudad de La Paz, como mejor destino emergente por Parte de los World Travel Awards el año 2019; o el premio a una de las mejores ciudades para el turismo por el Lonely PLanet, así como los reconocimientos a varios restaurantes de La Paz por guías de turismo gastronómico mundiales, valgan la pena para que el turista nacional empiece a viajar en su país. Llegar a La Paz, conocer sus teleféricos y su salto cualitativo a una capital moderna con una amplia oferta hotelera, gastronómica, y como punto de acceso a Uyuni hacia el sur o a Rurrenabque, Madidi y Pampas por el otro, con infinidad de alternativas para la cultura, la aventura y la naturaleza.

Santa Cruz, con la mayor visitación de turistas nacionales, aún no se ha visibilizado como un punto de acceso a todas sus regiones. La conclusión de la carretera Santa Cruz-Puerto Suarez ha abierto un destino en la región de la Chiquitania Sur con atractivos como las misiones jesuíticas, así como el Parque Kaa Iya, el Parque Nacional Otuquis además de varias áreas protegidas departamentales en esta región, o Samaipata con una oferta cultural y natural, además de decenas de hoteles y excelentes restaurantes son destinos preferidos, que han empezado a recibir un creciente número de viajeros principalmente de Santa Cruz de la Sierra. En tanto que los otros departamentos empiezan a descubrirlos más tímidamente.

Destinos emergentes como Toro Toro, Tarija, Samaipata, Sajama, Cotapata, o Sucre y Potosí cada vez tienen más visitas. Nuestra oferta para el turismo interno es amplia y variada a pesar de que algunas personas prefieran salir a conocer otros países. Las posibilidades son muchas y las condiciones cada vez son mejores, ojalá que esta pandemia cambie la forma en que nos vemos como destino, pero también genere un mayor descubrimiento de los bolivianos por su país.


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