
Un ejemplar de borochi (Chrysocyon brachyurus) fue registrado en video mientras comía mangos detrás de uno de los alojamientos de la Reserva Natural Barba Azul, en los Llanos de Moxos, en el Beni. El encuentro fue captado con un celular por Jesper Tekke y Fanny Kieboom, investigadores de la Universidad de Wageningen, de Países Bajos, quienes realizan estudios en esta reserva protegida por la Asociación Armonía.
Las imágenes muestran al mamífero desplazándose tranquilamente por el lugar mientras se alimenta.
Conocido también como lobo de crin, aguará o aguaraguazú, el borochi es el cánido más grande de Sudamérica. Se distingue por su pelaje rojizo, sus largas patas negras y una crin de pelos oscuros que se extiende desde el cuello hasta los hombros. Puede medir entre 100 y 150 centímetros de longitud y pesar entre 22 y 29 kilogramos.
Aunque suele tener hábitos nocturnos y crepusculares, también puede estar activo durante el día. Su dieta es variada: frutos, pequeños roedores, aves y reptiles, y cambia según la disponibilidad estacional de alimento. (Conoce más aquí)
Registros en la Reserva Natural Barba Azul
El video se suma a otros registros de la especie en la Reserva Natural Barba Azul. Según información proporcionada por la Asociación Armonía, entre el 20 y el 31 de agosto una cámara trampa registró en varias oportunidades a un borochi, tanto de día como de noche.
Para el biólogo Diego Peñaranda Prado, su presencia en el área es una señal alentadora porque sugiere que la ganadería sostenible y el turismo responsable pueden ser compatible con la conservación de la fauna nativa.
El experto explica que las pampas y sabanas del Beni son muy importantes para el borochi y, dentro de ese paisaje, la Reserva Natural Barba Azul parece ofrecer condiciones ideales para la especie.
“Estos registros sugieren que el borochi encuentra en la reserva alimento, refugio y otros recursos. También nos hablan de la salud del ecosistema, los carnívoros ayudan a regular poblaciones de otros animales y contribuyen a limpiar el campo de animales en descomposición”, explica.
El borochi está en categoría Vulnerable en Bolivia
El Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, en su evaluación nacional de 2026, clasifica al borochi como Vulnerable (VU). En las evaluaciones nacionales de 1996 y 2003 también figuraba en esta categoría, pero en 2009 fue clasificado como Casi Amenazado (NT). La nueva evaluación considera las bajas poblaciones estimadas y la percepción de comunidades locales del Beni sobre una posible disminución de la especie.
En Bolivia, su distribución comprende los departamentos de Beni, La Paz y Santa Cruz. Habita en distintas ecorregiones, entre ellas el Cerrado, las sabanas inundables de los Llanos de Moxos, el Bosque Seco Chiquitano y el sudoeste de la Amazonia.
Entre las principales amenazas identificadas están la pérdida y transformación de su hábitat, las quemas en las pampas, los atropellamientos en carreteras y las enfermedades transmitidas por animales domésticos, especialmente perros. También enfrenta conflictos relacionados con la crianza de animales domésticos pequeños y el uso de partes de su cuerpo con supuestos fines medicinales.





