
En la antesala de la COP30, que se desarrollará del 10 al 21 de noviembre en Belém do Pará, líderes mundiales se reunieron el 6 y 7 de noviembre en la Cumbre de Líderes, donde lanzaron advertencias lapidarias sobre el escenario climático global. Las intervenciones marcaron un giro político y moral, centrado en la urgencia de mantener el límite de calentamiento en 1,5 °C, acelerar la transición energética y exigir justicia climática en materia de financiamiento y responsabilidad internacional.
Varios oradores coincidieron en que continuar con retrasos equivale a apostar por un desastre humano. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que no solo se está en riesgo de superar los 1,5 °C, sino que hacerlo sería un “fracaso moral y una negligencia mortal”, con consecuencias dramáticas para los ecosistemas y las poblaciones más vulnerables.
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El presidente de Chile, Gabriel Boric, subrayó que no se trata de fijar nuevas metas, sino de cumplir las ya comprometidas: “Las consecuencias de no hacerlo son catastróficas… la muerte de muchas personas, la hambruna de muchas personas, personas reales”.
Por su parte, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, señaló que para los pequeños Estados insulares, el límite de 1,5 °C no es una meta abstracta, sino el umbral de supervivencia.
Transición energética y combustibles fósiles
Un tema recurrente fue la crítica al poder persistente de los combustibles fósiles en las estructuras de financiamiento global. Guterres denunció que, mientras crece la capacidad de energías renovables, aún existen subsidios “millonarios” para los sectores fósiles, cuyos intereses bloquean los avances.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, fue más enfático: calificó el escenario actual no solo como una crisis climática, sino como un posible “colapso climático”, y urgió a construir economías descarbonizadas: “cero carbono, cero petróleo, cero gas”.
Los líderes también exigieron hojas de ruta claras para superar la dependencia de los combustibles fósiles y revertir la deforestación de forma justa y equitativa.
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Otro eje clave fue la exigencia a los países desarrollados de asumir su responsabilidad histórica. En su discurso, el viceprimer ministro chino, Ding Xuexiang, defendió el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y la necesidad de aumentar la cooperación tecnológica con los países en desarrollo.
El presidente de Guyana, Irfaan Ali, denunció que la agenda climática ha sido “capturada por los extremos” —ya sea por negacionistas o por intereses económicos—, e hizo un llamado urgente a acelerar las medidas de adaptación, no solo de mitigación.
El rol de Brasil y las expectativas de la COP30
Como anfitrión, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva dio un fuerte tono político a la Cumbre de Líderes. Afirmó que Belém será “el punto culminante de un camino allanado por nuestro papel en el G20 y el BRICS”, y propuso que la COP30 “honre el legado de la COP28 y la COP29” al centrarse en la transición energética y la protección de la naturaleza.
Lula también criticó la brecha entre los discursos diplomáticos y la vida real, y manifestó su intención de articular hojas de ruta para revertir la deforestación y superar la dependencia de los combustibles fósiles con justicia social.
¿Quiénes participan de la COP30?
La Cumbre de Líderes reúne a decenas de jefes de Estado y de Gobierno en sesiones temáticas centradas en bosques y océanos, transición energética, financiamiento climático y los diez años del Acuerdo de París.
Descarga aquí los discursos de la cumbre de líderes
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