Registro del pichón de águila arpía nacido en Bolivia este 2026- Foto: Jorge Bowles
Registro del pichón de águila arpía nacido en Bolivia este 2026- Foto: Jorge Bowles
Redacción

La Región

El nacimiento de un pichón de águila arpía (Harpia harpyja) en el —hasta ahora— nido más grande registrado en la región y en Bolivia, no solo representa una esperanza para una especie “En Peligro” de extinción, sino que permite a la ciencia seguir a detalle los patrones de comportamiento del ave, para trabajar en estrategias de conservación.

Ocurrió en una propiedad privada de Santa Rosa del Sara, municipio situado a 120 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra; una zona muy amenazada por el avance de la frontera agrícola. El nido fue registrado en septiembre de 2025 por el equipo del “Programa de Conservación del Águila Arpía en Bolivia” liderado por el Museo de Historia Natural “Noel Kempff Mercado”.

Así se encontró el nido de arpía más grande de la región.

Desde ese momento comenzó un monitoreo constante, en el que se evidenció cómo los ejemplares reconstruyeron el nido y luego se pudo observar a la hembra durante el proceso de incubación del huevo. El polluelo nació en marzo de este año y, como no se conoce su sexo, fue “bautizado” como “Ariel”.

Un gran paso para Bolivia

Gabriela Tavera, bióloga que forma parte del equipo del Programa citado, cuenta a La Región que el monitoreo permanente permitió ver el crecimiento del pichón hasta cerca del cuarto mes, observar las etapas de desarrollo de las plumas y detectar posibles problemas como ectoparásitos. Asimismo, se registraron actividades de alimentación y cuidado parental, como el macho llevando comida y la hembra alternando periodos de descanso fuera del nido.

El seguimiento también aporta datos sobre los tipos de hábitat que utiliza la especie, así como su dieta en ambientes saludables como la citada hacienda privada, donde los propietarios llevan un manejo responsable desde hace más de 30 años, lo cual ha permitido tener un espacio de bosque muy saludable en esa área.

“Con el monitoreo, además, se tiene la oportunidad de seguir a un pichón, para ver hacia dónde se dispersa y esto es fundamental, para entender los requerimientos de espacio y la conectividad entre ambientes para mantener una población saludable”, dice Tavera.

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Un momento clave

Este registro es particularmente relevante, porque el Águila arpía ha sido recientemente recategorizada en el Libro Rojo de Vertebrados de Bolivia. En la anterior versión, de 2009, era “Vulnerable” a la extinción, y ahora figura como “En Peligro”.

“El pichón está en un buen estado de salud y realmente pinta a ser un individuo saludable que va a incorporarse en la población de águilas arpías de Bolivia”, señala Tavera.

En Bolivia ya se había registrado el nacimiento de un pichón en el Parque Nacional Amboró, donde el seguimiento permitió ver el vuelo completo y la posterior dispersión, pero la difícil accesibilidad, entre otros, limitaron el acceso para conocer más a fondo todo este proceso.

En este caso, la prestancia de los propietarios de la hacienda y el trabajo del equipo de científicos ha permitido revelar nuevos datos sobre tiempos de reconstrucción, empollado y otras etapas biológicas que ayudarán a elaborar más y mejores estrategias de conservación.

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