Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist
Aún es muy poco lo que se sabe sobre los efectos de virus, bacterias, hongos y parásitos transmitidos por animales domésticos al gato montés. Foto: cortesía Ramiro Pereira Garbero iNaturalist
Puntos clave
  • El avance de la panleucopenia felina en entornos silvestres enciende las alarmas de los biólogos: el contacto con mascotas sin vacunar es el principal vector de contagio para los felinos silvestres.
  • La transmisión de este virus en áreas rurales y suburbanas de Bolivia pone en peligro la vida del gato montés.
  • Los expertos advierten que la vacunación estricta y el control de los gatos domésticos son las únicas barreras efectivas para frenar la transmisión de enfermedades en zonas silvestres, donde persiste un importante subregistro de casos.
  • Uno de los casos ocurrió en Cochabamba, donde un cachorro de gato montés fue extraído de su madriguera y trasladado a una zona urbana. Allí contrajo el virus y posteriormente falleció en un refugio.

Iván Paredes Tamayo/ Mongabay Latam

En 2023, un gato montés (Leopardus geoffroyi) se convirtió en la mascota de una familia en la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia. Lo retiraron de su madriguera en una zona rural, separándolo de su madre y en el mes que vivió en un domicilio urbano sufrió varias descompensaciones: vómitos, deshidratación y desnutrición. El animal se contagió de panleucopenia felina, un virus que le transmitieron los animales domésticos con los que convivía. Luego fue llevado a un refugio, en el departamento de La Paz, donde falleció a pesar de que los veterinarios le aplicaron medicamentos y siguieron un protocolo médico.

La transmisión de enfermedades de animales domésticos a la fauna silvestre se ha convertido en una amenaza crítica para la conservación. Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia (PIF Bolivia), afirmó a Mongabay Latam que uno de los riesgos al que se enfrenta la fauna silvestre es el contagio de virus transportados por animales domésticos, principalmente perros y gatos.

Este fenómeno –explica la experta– se da por lo general en zonas rurales, donde los animales domésticos no son tratados como mascotas, sino como individuos de trabajo y no suelen recibir atención médica como las especies que viven en áreas urbanas, donde la mayoría de los animales son vacunados y alimentados.

Según Nogales, el tráfico y la captura de animales silvestres no sólo los expone al cautiverio, sino también a patógenos provenientes del entorno doméstico para los que no tienen protección. En muchos casos, cuando los animales llegan finalmente a centros de rehabilitación, la enfermedad ya está demasiado avanzada, dice la experta.

“El gato montés no es un animal doméstico. Nosotros, en nuestro programa, tenemos muchas áreas donde hay cámaras trampa en las que aparecen los gatos silvestres, pero también vemos que hay perros. Como están utilizando el mismo hábitat, es posible que estos gatos estén siendo contagiados de enfermedades que transmiten los perros”, explica Nogales.

La especialista, bióloga de profesión, afirma que los impactos de muchas enfermedades virales no son visibles como ocurre con una enfermedad dermatológica causada por parásitos, como la sarna, por lo que es necesario realizar estudios clínicos y de laboratorio para determinar qué enfermedad tienen los gatos silvestres. “Virus como la panleucopenia bajan las defensas de los gatos monteses, les afecta sus pulmones e incluso puede llegar a la muerte del individuo”, detalla.

El cachorro de gato montés rescatado fue contagiado de panleucopenia felina en una casa. Luego fue llevado a un refugio, donde falleció. Foto: dortesía Gobernación de Cochabamba

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Una especie fascinante en riesgo

El gato montés es uno de los felinos más extendidos en Sudamérica. Su pelaje varía desde un ocre brillante en el norte de su área de distribución hasta un gris plateado en el sur, con tonalidades intermedias. Numerosos puntos negros pequeños y redondos se distribuyen uniformemente entre sí, formando una especie de collar en el pecho. Presentan varias rayas negras en la coronilla y dos en cada mejilla. La parte inferior de su cuerpo es más clara y también está marcada con manchas sólidas.

Este felino habita en los Andes del sur de Bolivia, donde se ha registrado su presencia hasta en una altitud de 3800 metros sobre el nivel del mar. También vive en el sur de Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay y el sur de Chile, donde es catalogado como una especie rara. Según el Grupo de Especialistas en Felinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el área de distribución de la especie se estima en poco más de 3.4 millones de kilómetros cuadrados.

La misma organización asegura que el gato montés tiene preferencia por áreas con vegetación densa y bosque nativo, pero puede encontrarse en una gran variedad de hábitats, como pastizales pampeanos, marismas, bosques de hoja ancha, matorrales, bosques secos, zonas costeras, sabanas del Chaco y matorrales patagónicos, entre otros ecosistemas.

En Bolivia habita principalmente en la región del Chaco, los valles interandinos —como en Cochabamba y zonas de valles de La Paz— y en la Chiquitania. Aunque a nivel global la UICN lo considera de Preocupación Menoren Bolivia está categorizado como Casi Amenazado. Sus mayores peligros son el tráfico ilegal para convertirlo en mascota, la cacería por su piel, los atropellos en carreteras y los conflictos con los humanos.

El gato montés es muy vulnerable a las enfermedades virales de los gatos domésticos. Foto: Fabio Manfredini

Enzo Aliaga-Rossel, investigador asociado del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz y miembro del PIF Bolivia, explica que el contagio de virus entre la fauna silvestre y los animales domésticos se conoce como “salto zoonótico” y ocurre cuando la actividad humana altera los ecosistemas, ocasionando el contacto estrecho. Los animales domésticos, afirma, actúan frecuentemente como «puentes epidemiológicos» que transmiten estos patógenos.

Por ejemplo, Aliaga-Rossel indica que la panleucopenia felina (FPV) es un virus altamente contagioso que puede saltar fácilmente entre animales domésticos y fauna silvestre. Según el experto, el contagio de la enfermedad se da principalmente por contacto directo con fluidos de animales infectados o a través de objetos contaminados. Este virus es extremadamente resistente y afecta tanto a felinos domésticos como a diversas especies de la fauna silvestre.

“En los animales domésticos afecta severamente a los gatos, ya sean domésticos o asilvestrados. Este virus no es contagioso para perros ni humanos, aunque los perros tienen su propio parvovirus canino. En la fauna silvestre este virus puede saltar fácilmente entre especies y los grandes felinos, como leones o tigres, y también los pequeños, como los gatos monteses, son altamente susceptibles a contraer la enfermedad”, menciona el experto.

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Medidas de prevención

Aliaga-Rossel, biólogo con doctorado en Ecología y Evolución, comenta que la panleucopenia felina es uno de los virus más comunes en animales domésticos que habitan en el área rural de Bolivia, lo que hace que los contagios sean más efectivos en la vida silvestre. El especialista detalla que no existen estudios que determinen la cantidad de casos en el país, pero destaca que la medida más efectiva para proteger a los gatos domésticos y evitar que actúen como puente de transmisión hacia la fauna silvestre es la inmunización a través de vacunas.

Los escasos estudios —según detalla Aliaga-Rossel— se debe a que se necesita monitoreo y toma de muestras a poblaciones de felinos silvestres en su hábitat natural, lo que requiere financiamiento masivo, tecnología de punta, como telemetría, y permisos especiales.

“La vacuna triple felina, que incluye la panleucopenia, es fundamental y altamente efectiva. Es muy importante que se realicen campañas de inmunización, sobre todo en el área rural, para reducir el contagio que puede afectar a la vida silvestre, y en este caso a los gatos monteses”, sugiere.

Freddy Verástegui fue vicepresidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Bolivia y reconoce que la panleucopenia felina es una enfermedad que afecta a todo tipo de felinos, sin importar si son grandes, medianos o pequeños.

La panleucopenia felina es un virus que destruye los glóbulos blancos. En el gato montés suele ser mortal. Foto: cortesía Diego Carús

“La enfermedad provoca una mortalidad significativa en gatitos no vacunados. Si bien está bien documentada en animales de compañía, también se han reportado algunos casos en animales salvajes, como los gatos monteses”, dice Verástegui.

El libre movimiento de gatos domésticos en sectores aledaños a bosques pone en riesgo a las poblaciones de felinos silvestres, afirma el médico veterinario, y explica que la enfermedad, también conocida en Bolivia como moquillo felino, ataca a las células que crecen y se dividen rápidamente, como las de los ganglios linfáticos, la médula ósea, los intestinos y los fetos en desarrollo.

“El nombre panleucopenia proviene del efecto dañino que este virus tiene sobre los glóbulos blancos, que son los leucocitos, y que el cuerpo necesita para combatir las infecciones”, remarca, e insiste en que la mejor medida de prevención para salvar la vida silvestre es la inmunización de los felinos domésticos. “Afortunadamente existen vacunas muy eficaces para ayudar a proteger a los gatos contra la panleucopenia felina”, asegura.

Aunque las vacunas son de fácil acceso, la inmunización es todo un reto en zonas rurales porque los pobladores de esas áreas no cuentan con recursos económicos para vacunar a sus mascotas y tampoco existen campañas públicas para inmunizar a los animales.

En esa misma línea, la bióloga Nogales recalca que una parte de la solución es que se implementen programas de vacunación y esterilización en zonas rurales, sobre todo donde existen poblaciones de gatos monteses. “Hay que hacer un llamado a las autoridades, sobre todo a los municipios, para que incluyan programas de esterilización y vacunación gratuita en las comunidades, donde los pobladores no vacunan a sus animales por falta de voluntad, sino porque son de escasos recursos. Las vacunas no llegan a estas comunidades y eso afecta mucho a la vida silvestre”.

En el departamento de Santa Cruz, en Bolivia, rescataron a dos gatos monteses a finales de 2025. Los cachorros fueron sometidos a estudios y luego liberados. Foto: cortesía Gobernación de Santa Cruz

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Finales trágicos que pueden evitarse

El caso del gato montés rescatado en la ciudad de Cochabamba tuvo un triste final. Las mascotas con las que convivía no estaban vacunadas y sufrió el contagio a una edad muy temprana. Se intentó salvarlo llevándolo de inmediato al refugio Senda Verde, ubicado en el municipio de Coroico, en el departamento de La Paz, pero los esfuerzos no fueron suficientes.

Vicky Ossio, directora de Senda Verde, asegura que el pequeño gato salvaje llegó hace tres años y que, a pesar de realizar un proceso de rehabilitación, no lograron salvarlo.

Durante cuatro semanas las personas que lo extrajeron de su hábitat natural intentaron convertirlo en mascota. Sin embargo, durante este tiempo contrajo el virus mortal de la panleucopenia felina, proveniente de animales domésticos. Debido a su desnutrición y deshidratación, cuando llegó a Senda Verde ya era muy tarde. Lamentablemente, este virus terminó con su vida”, afirma Ossio.

Es por eso que la directora de Senda Verde envía un mensaje para evitar este tipo de desenlaces: “Queremos recordarles a todos que los gatos monteses no son mascotas. No debemos extraer fauna silvestre de su entorno natural. En caso de conocer casos de tenencia ilegal o tráfico de animales, es importante denunciarlo a las autoridades competentes”.

Ossio destaca que si alguna vez una persona encuentra un cachorro de gato montés, o de cualquier otro felino, lo más probable es que su madre lo haya dejado allí mientras buscaba comida. “No hay que tocarlo ni intentar llevárselo. Debemos respetar su vida y su hábitat natural”.

Aunque los expertos están convencidos de que hay un enorme subregistro en los casos de gatos silvestres con panleucopenia, hace un par de años se dio otro caso en la región de la Chiquitania, en el departamento de Santa Cruz, al este de Bolivia. En esa zona se encontró un gato montés de edad media y en un principio se presumía que su mal estado de salud era consecuencia de los incendios forestales que se dieron en la región. Sin embargo, luego de un estudio clínico se comprobó que tenía panleucopenia felina.

El acercamiento de las actividades humanas y los animales domésticos a ecosistemas naturales aumenta el riesgo de contagio de enfermedades a gatos silvestres como el gato montés. Foto: cortesía Marie Hale

En este caso el contagio se produjo en la zona rural, ya que el félido fue encontrado cerca de un centro poblado, pero no había indicios de que lo hubieran tenido como mascota. Esto fue un indicio para que los científicos tuvieran como hipótesis que la transmisión de la enfermedad ocurrió en una zona silvestre donde el gato montés se encontró con animales domésticos deambulando.

El animal fue trasladado a la unidad de Zootecnia de la Gobernación de Santa Cruz, donde le realizaron procesos médicos veterinarios y lograron salvarlo. Luego, esta entidad lo liberó en su hábitat.

Verástegui explica que si la transmisión de enfermedades de animales domésticos a la vida silvestre continúa, las consecuencias a nivel ecológico y de salud pública pueden ser “devastadoras”, llevando a brotes epidémicos, declive poblacional severo o extinciones locales. Las especies silvestres más afectadas —dice el médico veterinario— serían las que se encuentran en peligro de extinción, ya que una enfermedad transmitida por animales domésticos se convierte en otra amenaza adicional que los acerca a la desaparición.

Los expertos insisten en que los estudios sobre contagio de enfermedades son escasos en Bolivia y en la región. Uno de los que se realizó data de 2004 y fue realizado por WCS Bolivia y varias instituciones educativas en municipios cercanos al Parque Nacional Madidi, como Rurrenabaque, Ixiamas y San Buenaventura. Este estudio reveló una alta exposición —superior al 90 %— de la población de gatos domésticos a altos niveles del parvovirus felino, el calicivirus felino y el toxoplasma gondii. Según WCS Bolivia, la presencia de estas enfermedades en la zona representa un riesgo para la salud de los felinos silvestres.

Al compartir territorio con gatos domésticos, los gatos monteses pueden contraer virus letales como la panleucopenia felina. Foto: cortesía Nic Redhead

“Los animales silvestres que son decomisados en el comercio ilegal de fauna, así como aquellos animales que han sido acogidos en zoológicos y centros de rescate, mantienen un estrecho contacto con especies domésticas, silvestres y seres humanos, con las cuales muy rara vez se relacionarían en su ámbito natural. Como se ha podido constatar en los últimos años, estos contactos entre especies están favoreciendo la aparición de diversos patógenos”, destacó WCS Bolivia.

Desde PIF Bolivia comentan que otras entidades realizaron estudios que demostraron que los félidos silvestres enfrentan un alto grado de amenaza debido a enfermedades prevenibles, como el moquillo y el parvovirus. Esta organización logró comprobar, mediante cámaras trampa, la presencia de animales domésticos en zonas donde habita el gato montés.

Como advierte la bióloga Nogales, “cada gato doméstico protegido es una vida silvestre salvada. La frontera entre la salud de las mascotas y la fauna del bosque es hoy más delgada que nunca”. Considera que es importante proporcionar servicios básicos de salud veterinaria a perros y gatos, como vacunación, desparasitación y castración, lo que actúa como una «póliza de seguro» para las poblaciones silvestres.