sábado, diciembre 3, 2022
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En Bolivia, un proyecto de carretera pondría en peligro biodiversidad y cultura ancestral

Construir una vía que una a Potosí con Cochabamba es un deseo de comuneros y autoridades locales pero especialistas advierten del peligro que podría traer la obra

Potosí -a 4.090 metros de altura- en Bolivia es un lugar con una historia de vaivenes. Durante la época de la colonia española fue considerada una de las ciudades más ricas del mundo.  Y doscientos años después, a pesar de albergar muchos restos arqueológicos, gran biodiversidad y una importante minería, se convirtió en uno de los rincones más pobres de Bolivia. 

Según sus pobladores, su desconexión con el resto del país es la principal causa de su atraso. Por tal motivo, durante los últimos años, el gobierno ha planteado una carretera que termine con ese aislamiento y los una a Cochabamba, y así a toda Bolivia. Los comuneros confían que esta obra mejoraría su calidad de vida. Sin embargo, algunos expertos señalan la necesidad de una planificación que no acabe con la riqueza inmaterial de Potosí.   

Quince años de espera

Los más de 520 kilómetros que separan a las capitales de Potosí y Cochabamba conllevan más de diez horas de viaje por carretera. Frente a esa situación, en octubre del año pasado, la Gobernación potosina y el Servicio Departamental de Caminos de Potosí (Sedeca) iniciaron el proyecto caminero y llegaron a un acuerdo con la empresa China Railway Group Limited (CREC) para que se encargue de la elaboración del diseño y posterior construcción de la carretera, un representante del gobierno de Potosí dijo a Diálogo Chino. 

La vía propuesta, denominada preliminarmente Carretera de la Integración Tinku por el baile tradicional que representa al departamento andino, comenzará en Tinguipaya, Potosí, y terminará en Achamoco, Cochabamba. Según los documentos de la propuesta, tendrá una extensión de 259 kilómetros, de los cuales 222 están en el lado potosino, y cruzará por el territorio de más de 30 comunidades indígenas. 

259 km

Es la extensión propuesta de la carretera, que cruzará por el territorio de más de 30 comunidades indígenas

El trayecto que busca conectar a Potosí con Cochabamba atraviesa diferentes pisos ecológicos, desde valle, a 2.300 metros de altura, hasta altiplano, a más de 3.700 metros. Es una tierra fértil, donde la mayoría de los comuneros se dedican a la producción agrícola, que incluye la siembra de variedades de papa, frutas, como tumbo y manzana, y hortalizas, como zanahoria. Además, protege una gran biodiversidad de fauna, como murciélagos y camélidos.   

El agricultor Basilio Paniagua, proveniente de Apillapampa, una comunidad cochabambina que limita con Potosí, cuenta que su zona cambió la producción de maíz y trigo por el tumbo. Con este elaboran jugos, bebidas alcohólicas y mermeladas, entre otros, pero al no tener buena conectividad, no pueden trasladar sus productos. 

Actualmente, los comuneros de la zona limítrofe deben pasar obligatoriamente por Oruro o Chuquisaca para llevar su producción hasta las ciudades. “Nos encontramos con mucha dificultad en tiempo de lluvia. Hay derrumbes, se lo lleva el camino. A veces, nos plantamos en los ríos, que son lugares muy accidentados. Por eso es que hacíamos una insistencia de que haya una carretera para conectar desde Cieneguillas (Potosí) hasta Cochabamba. Tanto tiempo hemos sufrido”, dice el comunero potosino Hilarión Capusiri. 

La asambleísta potosina Amalia Capusiri Casana explica a Diálogo Chino que este proyecto comenzó en 2005 y recién en 2013 aprobaron la Ley Nº 046, que declara “prioridad y necesidad departamental la ejecución del proyecto camino asfaltado Potosí – Cochabamba”. 

La autoridad añade que, desde aquella fecha, no se avanzó nada hasta este último proyecto con la empresa CREC. 

Por su parte, la Asamblea Departamental de Cochabamba está trabajando para crear una ley que dicte “prioridad” a este proyecto, cuenta a Diálogo Chino el asambleísta Ariel Herbas. 

Paralelamente, Potosí es rico en recursos minerales. En el territorio por donde pasará la carretera está el yacimiento Mallku Khota, donde estiman que hay 230 millones de onzas de plata y cantidades similares de indio, oro, cobre y galio.

Juan Téllez, asesor estratégico de la Gobernación de Potosí, aseguró a Diálogo Chino, que la construcción de la carretera también beneficiará la explotación de minerales al facilitar su comercialización en las ciudades. “La construcción de esta carretera articulará y dinamizará la explotación de recursos minerales”, afirma.

Valor arqueológico

Los comuneros que están en la frontera entre ambos departamentos manifiestan abiertamente sus deseos de que esta vía se concrete con el objetivo de obtener mayores oportunidades para expandir su producción agropecuaria y mejorar su economía. Sin embargo, la ruta atraviesa zonas arqueológicas, varios pisos ecológicos, un yacimiento de minerales y posee un alto valor cultural, que podría verse afectada ante una obra sin planificación adecuada. 

“El norte de Potosí es una de las regiones con mayor diversidad cultural milenaria, donde se conservan simbolismos, artesanías, tejidos. Es una de las cuencas más extraordinarias que tenemos. Ofrece una dimensión extraordinaria para el turismo comunitario y para explotar y desarrollar la cultura y el arte”, detalló Juan Téllez.

Del mismo modo, Gabriel López, un ingeniero ambiental que ha asesorado a múltiples proyectos de carreteras en Cochabamba, explica a Diálogo Chino que una de las preocupaciones de este proyecto carretero es que la zona por donde se pretende que pase la vía es rica en patrimonio arqueológico. 

“Bolivia tiene una gran riqueza de culturas precolombinas. Hay restos enterrados (por la zona) que son valiosos. No tendrán un gran valor económico, pero el valor arqueológico y de patrimonio para nuestro país es muy alto”, asegura el también ingeniero ambiental. 

Enfatiza que estos aspectos se deberían tomar en cuenta antes de iniciar la construcción de la vía. “Cuando se construye una carretera hay muchas excavaciones que se realizan en áreas que no habían sido estudiadas, ni alteradas. Entonces, cuando hay estas excavaciones es fácil encontrarse con ellas (piezas arqueológicas)”.

Por otro lado, el especialista asegura que este tipo de obras tiene un impacto social a largo plazo que puede afectar en la dinámica que tienen las zonas aledañas a una carretera. “Todo proyecto carretero de gran envergadura tiene un fuerte impacto ambiental, no solamente porque hay diferentes aspectos físicos, biológicos, afectación al suelo, vegetación y fauna, pero también está el tema social. Así como les ayuda a tener acceso a las vías nacionales, también afecta”, sostiene. 

Una ruta propuesta

Aunque el proyecto que presentó CREC y aprobó la Gobernación de Potosí ya tiene una ruta trazada propuesta, el Formulario de Nivel de Categorización Ambiental, que dará paso a la Licencia Ambiental, recién se encuentra en elaboración. Este formulario es necesario, según la legislación boliviana, para iniciar la solicitud de licencia ambiental, proceso que deben cumplir todas las obras.

“La carretera no tiene un estudio (ambiental), eso nos determina el costo del proyecto. No tenemos el estudio, pero este convenio es llave en mano, es la misma empresa que va a realizar los estudios para su posterior ejecución”, explica la asambleísta Amalia Capusiri. 

López cuestiona que ya se haya definido el trazado de la carretera sin tener la categorización previa que determine los aspectos físicos, biológicos, socioculturales y arqueológicos de la zona.  

Por su parte, el asesor de la Gobernación de Potosí estima que el estudio ambiental concluya en los próximos meses, aunque Capusiri cree que terminará recién el siguiente año, lo que permitirá iniciar la construcción. El costo de la obra podría bordear los 400 millones de dólares, según Téllez. 

El objetivo de la Gobernación de Potosí es lograr el financiamiento de la República Popular China. “Hemos conversando sobre este emprendimiento y también con la empresa china CREC, y el Embajador expresó su voluntad e interés de hacer lo que esté a su alcance para tener el financiamiento para la construcción de esta carretera”, indica Téllez. 

Posturas divididas frente a la carretera Potosí – Cochabamba

“En tiempo de lluvia no podemos sacar nuestros productos, nos faltan puentes. En el río nos quedamos plantados hasta medianoche”, cuenta el comunero Basilio Paniagua para explicar la compleja situación que viven por la falta de caminos.

Mientras se trabaja en el estudio de la zona, los comuneros comenzaron a “socializar” el proyecto, es decir, difundir información en torno a la carretera propuesta y preguntar, en particular a quienes estarán al borde de la obra, si ceden parte de sus tierras al proyecto en beneficio de la comunidad. “A sus parcelas y sus casas puede afectar, ellos ya tienen que estar previendo para no tener dificultades. Les estamos socializando porque la carretera es lo más primordial para viajar”, asevera Hilarión. 

Todo proyecto carretero siempre va a tener como finalidad el progreso. Pero, desde la parte del diseño, las contrataciones y lo ambiental hay varios temas que hay que analizar

Pese a que la Gobernación de Potosí enfatizó la necesidad de la carretera, expertos ambientales coinciden en que falta información sobre los riesgos. “Todo proyecto carretero siempre va a tener como finalidad el progreso. Va a traer beneficios para las comunidades que están alejadas, que no tienen acceso. Siempre va a ser algo positivo. Pero, desde la parte del diseño, las contrataciones y la parte ambiental hay varios temas que hay que analizar”, dice López.

Mientras se espera que la empresa china realice el estudio ambiental, sin una fecha precisa para iniciar las obras, las opiniones se mantienen divididas entre quienes quieren consolidar la promesa vial que nació hace más de 15 años y quienes alertan los potenciales riesgos.

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