Gif-Publicidad-La-Región-02-modificado

Su receta es el secreto mejor guardado entre las familias que tienen en estas empanaditas yungueñas su medio de vida. Para algunos es la herencia que todo irupaneño quiere atesorar. 


Texto y Fotos: Doly Leytón Arnez

Ella está sentada con un rostro triste que despierta compasión. En sus brazos carga un bebé envuelto en paños, bien cuidado de la brisa fresca propia del lugar. Sólo tiene 18 años pero ya carga con la responsabilidad de ser madre. A sus pies, en un canasto, está su tesoro, aquel que le proveerá el alimento diario. ¡Hoy jawitas! Esa es la historia retratada en un antiguo cartel colgado en la puerta de un pequeño local donde todos los fines de semana la octogenaria irupaneña Elsa Rosa Morales dispone dos grandes canastos para vender las empanadas que desde hace 61 años prepara religiosamente.

iru jawitas (2)
Con 79 años, Rosa sigue preparando sus jawitas como hace seis décadas cuando aprendió a elaborarlas. Madruga para amasar, escoge el mejor queso (tiene que ser el de Huarina) y prepara el jawi, una especie de colorante que se unta sobre las empanadas. Para prepararlo se usa achiote harina, sal, manteca y agua.

En esa esquina de la plaza de Irupana, la actitud de Rosa al atender a su clientela contrasta totalmente a la imagen de la joven mujer de su cartel publicitario. Ese cartel en el que cuenta su propia historia.

Los viejos cuentan que surgieron el día en que en uno de los hornos de la población estaban elaborando empanadas. Resulta que a una de las amasadoras se le ocurrió cubrir algunas de ellas con el jawi que había sobrado de los panes, dando a luz los deliciosos bocados. No hay certeza sobre lo ocurrido, pero lo cierto es que las jawitas llegaron a Irupana para quedarse”. Del Blog de Guimer Arancibia

Con tres dientes cubiertos de oro, uno con una chapita en forma de estrella, Elsa deja escapar una sonrisa brillante y muestra presurosa sus famosas jawitas que al igual que un recién nacido están bien envueltas para mantenerlas calientitas, como se deben comer estas delicias.

“Ayyy, he luchado harto… no le enseñan, ay mamita linda el señor no más sabe cómo yo me he empezado hacer mis jawitas. Me salían duros”, cuenta con sentimientos encontrados que se perciben al escuchar su voz entrecortada que no coincide con su intención de mantener esa sonrisa de buena anfitriona.

La continuación de su relato da cuenta de que en Irupana la receta de las tradicionales jawitas, empanadas de queso consideradas patrimonio culinario de este municipio, es el secreto mejor guardado entre las familias que tienen en estas delicias yungueñas su medio de vida.

“Doña Carmen, alma bendita que está en el cielo, me ha enseñado cuando yo tenía mis 18 años y mi hijito tenía un año. Pero antes, a varias señoras les he pedido que me enseñen porque tenía que ganarme la vida. Me decían que agua hirviendo tenía que echar a la harina para amasar, pero nunca me salía bien. Hasta que aprendí y de eso hemos vivido toda la vida y hasta ahora”.

El cómo hacer las verdaderas jawitas para algunos es la herencia que todo irupaneño quiere atesorar. No es para menos porque la historia de Rosa coincide con la de varias mujeres y familias enteras que por generaciones viven de la venta de jawitas, un producto muy apetecido por propios y extraños. El bocado obligatorio para todo turista que visita este lugar.

Lo que en su juventud fue su tabla de salvación se convirtió en su medio de vida permanente. Rosa crió a sus cuatro hijos con este negocio y todos aprendieron la receta familiar. Incluso en La Paz y Santa Cruz se comercializan las jawitas irupaneñas preparadas por sus familiares.
Lo que en su juventud fue su tabla de salvación se convirtió en su medio de vida permanente. Rosa crió a sus cuatro hijos con este negocio y todos aprendieron la receta familiar. Incluso en La Paz y Santa Cruz se comercializan las jawitas irupaneñas preparadas por sus familiares.

El periodista irupaneño Guimer Zambrana describe en su blog El Mancebao: No son las llauch’as paceñas ni las universales empanadas de queso, son las jawitas irupaneñas. No tienen caldo de queso como las primeras ni tienen queso seco como las segundas, ¡en su punto! Y, lo más característico, están cubiertas de jawi.

Lea también:

iru jawitas (9) iru jawitas (7) iru jawitas (8)


Firma-Doly