viernes, diciembre 2, 2022
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Incendios diezman alimentación de tucanes y los obligan a buscar comida en zonas urbanas

El ornitólogo Saúl Arias explica el comportamiento de Tucán toco, una de las especies más grandes de estas aves. Asegura que no está en riesgo, pero es muy perseguida, por lo que ve necesario el apoyo de autoridades para concienciar a la población sobre la importancia de su conservación.

La Región

Viven en pareja o en pequeños grupos. Se alimentan de frutas, pero también de huevos, pequeños roedores y lagartijas. Son muy sociables y cumplen roles fundamentales en el ecosistema: son dispersores de semillas y controladores de otras especies. Esas son las características del tucán toco (Ramphastos toco), un ave de gran tamaño.

En las últimas semanas, esta especie se ha visto amenazada por la agresión del ser humano. Primero fue Tuki Tuki, al que se encontró en Puerto Quijarro en septiembre pasado, con el pico roto a pedradas. Pese a los esfuerzos del veterinario Jerjes Suárez, el animal murió, causando dolor e indignación. En los primeros días de noviembre, en el barrio Equipetrol de Santa Cruz de la Sierra, se encontró el cuerpo de otro tucán colgado por el pico en un poste de alumbrado público. Aunque una de las hipótesis de funcionarios de la Gobernación fue que murió electrocutado, generó consternación la forma en que se expuso y la razón por la que llegó a una zona urbana. Finalmente, este lunes, el mismo profesional que atendió a Tuki Tuki denunció al diario El Deber el deceso de una veintena de estas aves en Roboré, desde agosto. Según dijo, “buscan capturarlos para comercializarlos o para tenerlos de mascotas, situación que ha causado la muerte de varios ejemplares”.

Frente a esta realidad, el biólogo Saúl Arias -experto en ornitología- explica que una de las razones para que este y otros pájaros sean vistos en centros urbanos es la falta de comida a consecuencia de los incendios.

“Se han quemado los árboles que en esta temporada deberían dar frutos. Los tucanes van a zonas urbanas, pero no solo ellos, también un montón de pájaros y otros animales en busca de sobrevivir”, dice a La Región.

Asegura que actualmente es temporada de anidación de otras aves y dado que el tucán es frugívoro y también carnívoro, aprovecha para alimentarse en su hábitat -los bosques húmedos- pero dado que el fuego arrasó con varias zonas, se desplaza a zonas de producción. “Esta es temporada de papaya, porque están madurando y los tucanes consumen muchísima papaya, y eso no le gusta a mucha gente”. También puede comer huevos de gallinas, lo cual hace que la gente se sienta afectada por su presencia, sin entender que el ser humano ocupa parte del hábitat del animal.

Arias, quien recorre la Chiquitania, Pantanal y Chaco con frecuencia, asegura que vio que las agresiones no solo se dan a pedradas, sino también balas de rifles de salón. En una oportunidad, hace dos años, encontró dos tucanes muertos a la salida de San José de Chiquitos: uno tenía el pico roto por el proyectil y el otro el estómago perforado.

En San Ignacio de Velasco vio aves envenenadas a las que les pusieron papayas con sustancias tóxicas. “Esa es la forma en que la gente está defendiéndose, pero es una pena porque (la migración) es resultado de los incendios. Los pocos animales grandes que pueden desplazarse a la zona urbana, lo están haciendo a riesgo de ser envenenados, cazados o agredidos”.

El otro factor que resalta es que su presencia todavía será notoria en centros urbanos, porque los árboles de los que se alimentan, todavía no se han recuperado.  “Una vez que se restaure la vegetación, ellos dejarán de venir a los centros urbanos. Pero en San José o Roboré, el año entero se ve tucanes y hay quienes son tolerantes y más bien dejan que consuman sus frutas”, exhorta.

Los árboles de los que se alimenta esta especie fueron afectados por los incendios y ello la obliga a llegar a centros urbanos. Foto: Steffen Reichle

Frente a esto sugiere que las autoridades deben concienciar a la población sobre las causas de este fenómeno, ya que también se ha notado mayor presencia de perezosos y otros animales silvestres en ciudades intermedias. Con ellos -asegura- hay mayor tolerancia, algo que debería darse también con las aves, porque lo que sucede es circunstancial.

“Hay un sector de las personas está agrediendo a los animales, pero hay otro que lo está denunciando y eso es saludable. Seguramente antes ya pasaba esto, pero ahora se visibiliza por los medios de comunicación. La gente misma no está tolerando que sigan estos ataques a la vida silvestre”, reflexiona el experto.

El Tucán toco no es una especie amenazada, pero sí muy perseguida, sin tomar en cuenta que al comer la pulpa de las frutas dispersa las semillas de bibosi, árboles maderables, palmeras y frutas. También es controlador porque al depredar otros nidos reduce poblaciones de fauna.

Respecto a la tenencia del ave como mascota, una de las razones que según el veterinario Suárez se estaría atacando a esta especie, Arias lo califica como un crimen. “Tener tucanes como mascota es alimentar el tráfico, es persecución y eso es no entender sus demandas biológicas. Es una de las especies más perseguidas y no es digno visitar sitios donde uno ve animales en cautiverio”.

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