Saturday, June 15, 2024

La crisis climática endeudó a los países pobres, mientras los ricos incumplen y reducen obligaciones de financiamiento

Los últimos compromisos internacionales implican que los principales emisores de Gases de Efecto Invernadero (GEI), como EEUU, Rusia y la UE, además de Japón y China, se hagan cargo de la crisis climática. Sin embargo, el informe sostiene que América latina y el Caribe tomaron desde 2020 préstamos para paliar los efectos del alzamiento sin freno de la temperatura del planeta. A la par, las principales inversiones se destinaron a industrias contaminantes.

La crisis climática, producto de los efectos de la contaminación y el calentamiento de la Tierra, le está costando caro a América latina y el Caribe pero los países más ricos reducen e incumplen sus compromisos de financiamiento a los países en desarrollo, según un informe la Red Latinoamericana por la Justicia Económica y Social (Latindadd) publicado en enero último.

La causa, de acuerdo al análisis de la organización, es que en 2020, el 81% del financiamiento climático que llegó a la región para proyectos relacionados con la crisis climática se canalizó a través de préstamos de fuentes públicas internacionales que incrementaron el nivel de deuda de los países más vulnerables.

El fenómeno es global, pero acentuado en América latina y el Caribe, sostiene Latindadd. A nivel mundial, los préstamos también fueron el principal mecanismo para canalizar el financiamiento climático pero un porcentaje menor: 72%. Las donaciones a nivel global sólo representaron el 25%, explica el informe. 

Además, en 2020 el dinero financiado se destinó en mayor medida a proyectos de mitigación (67%) y no a la adaptación (24%) que los expertos plantean que se requieren con urgencia en la región. ¿Por qué? Los proyectos de mitigación atacan lo urgente mientras que los de adaptación buscan soluciones de fondo para evitar el impacto.

Al mismo tiempo, “las inversiones realizadas por los países fueron principalmente dirigidas hacia sectores altamente extractivos y contaminantes, como los hidrocarburos, la minería y la agroindustria”, de acuerdo a las cifras del Observatorio Latinoamericano para la Acción Climática (OLAC) que resaltó el estudio. “Dinero existe, lo que falta es voluntad política del norte global para priorizar temas urgentes como la agenda climática”, aseguró la organización.

El informe se basó en un estudio propio sobre cómo fueron estructurados los paquetes de recuperación económica de seis países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y Ecuador) y cómo las economías más vulnerables debieron emitir bonos o tomar préstamos con organismos internacionales para cumplir con las metas impuestas en el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC).

¿A qué se destina el financiamiento climático? La mayor parte de los fondos termina en proyectos de mitigación del calentamiento global y no en la adaptación para superar los efectos de la contaminación. OCDE, 2022.

Entre los bancos multilaterales de desarrollo, el informe menciona al Banco Mundial (BM) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

¿Qué tipo de préstamos son los que toman los países más pobres? El 75% de los créditos que otorgaron los bancos mundiales de desarrollo corresponde a la categoría “no-concesional”, según datos de la OCDE en 2022, “es decir con condiciones menos favorables”, sostiene Latindadd. “

“Desde una mirada de justicia climática, es bastante injusto que sean los países menos responsables los que en realidad están pagando por la histórica deuda climática del norte global”, agregó la organización.

Distribución del financiamiento climático a nivel global por regiones. OCDE, 2022.

“A pesar de ser responsable sólo del 11% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que generan el cambio climático, es una región altamente vulnerable a los impactos negativos de la crisis climática (inundaciones, olas de calor que agudizan los efectos de la sequía, catástrofes naturales, pérdida de biodiversidad, falta de acceso al agua), que ya están cobrando vidas y enormes costos económicos a los países de la región que, en muchos casos, deben ser cubiertos con más deuda”, afirmaron los expertos de la organización, encabezados por la consultora climática Carola Mejía.

El financiamiento climático puede provenir de fuentes públicas, privadas, nacionales o internacionales y busca reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero (lo que se llama “mitigación”) y amortiguar la vulnerabilidad que genera el calentamiento de la Tierra. También tiene el objetivo de mantener e incrementar la adaptación de la forma de vida, la economía y la infraestructura frente a los efectos negativos del cambio climático, de acuerdo al Comité Permanente de Financiamiento (2014).

En el marco del Acuerdo de París y la Cumbre de Glasgow, la comunidad internacional se comprometió a reducir las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en un 45% para 2030 y limitar así el aumento de la temperatura global a 1.5°C, pero las investigaciones de los equipos técnicos del IPCC, que se darán a conocer el 20 de marzo próximo demuestran que las metas no se cumplieron y que la temperatura del planeta superó con creces ese límite, de acuerdo a una exposición de un grupo de expertos organizado por el Instituto Reuters, de la Universidad de Oxford, y del que participó elDiarioAR.

Deuda pública bruta por países, según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI). FMI, 2022.

En la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), se reconoció que “los países del norte global (principalmente Estados Unidos, Rusia, los países de la Unión Europea, China y Japón) y las grandes corporaciones petroleras son los principales responsables de la crisis climática y, por tanto, los que deben realizar los principales esfuerzos para frenar sus inversiones en combustibles fósiles, cambiar sus matrices productivas y energéticas, y reducir su consumo de recursos y energía”, reflexionó el informe de Latindadd.

Además, esos mismos países se habían comprometido en 2009 a aportar financiamiento por US$100.000 millones anuales desde 2020 a los países más vulnerables, incluyendo a América latina y el Caribe. 

Sin embargo, el informe sostiene que el análisis de las estadísticas de los bancos multilaterales y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) demuestran “incumplimiento, insuficiencia y problemas en el acceso” a esos US$100.000 millones, “así como en la distribución entre mitigación y adaptación” y “la generación de más deuda para los países menos responsables de la crisis climática”.

Pero además, el informe resalta que “es bastante cuestionable la forma en la que se ha estado canalizando dicho financiamiento”: en 2020, pandemia mediante, los “países desarrollados” movilizaron aproximadamente US$83.300 millones a nivel global, una cifra por debajo de la meta establecida. 

América latina y el Caribe recibió el 17% del financiamiento climático movilizado entre 2016 y 2020 mientras que Asia obtuvo el 42%, de acuerdo al informe. 

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