Un estudio denominado “Flexibilidad ecológica estacional de un mono endémico boliviano amenazado: El mono titi de Olalla (Plecturocebus olallae)”, permitirá crear nuevos lineamientos para trabajar en la conservación de uno de los 25 primates más amenazadas del mundo, según la UICN. Publicado este 1 de marzo del 2022 por la revista académica International Journal of Primatology, el documento contribuye de gran manera al conocimiento de la ecología de la especie, considerada endémica de Bolivia, ya que únicamente se encuentra en el departamento de Beni. 

Durante un año se observó a dos grupos de estos monitos en los bosques fragmentados de los Llanos de Moxos, para evaluar su comportamiento en estaciones húmeda y seca, con énfasis en su dieta y movimientos. Así, se encontró que siendo frugívoros, cuando la disponibilidad de frutos del bosque disminuye, en vez de invertir energía buscando ese tipo de alimentos, optan por consumir hojas y otros, mientras que reducen su actividad.

Esa flexibilidad muestra la capacidad de adaptación de los lucachis rojizos para afrontar la reducción de su alimento preferido. Asimismo, evidencia limitaciones de recursos alimenticios en los bosques que habitan. Esto último relacionado a la fragmentación que, si bien es un rasgo natural y característico de la región, muestra también riesgos de desaparecer debido a la deforestación vinculada a un incremento de la agricultura o la ganadería.

El monito es una de las dos especies endémicas de primates que tiene Bolivia.

En ese contexto, el equipo de investigadores -conformado por Jesús Martínez, Robert B. Wallace, Enrique Domic, Lesly López y K. Anne-Isola Nekaris– logró visibilizar la importancia de comprender este comportamiento para desarrollar acciones de conservación, frente a la creciente degradación y pérdida de hábitat en la región estudiada.

“Lo observado sugiere que existen limitaciones en la cantidad de alimento disponible para estos primates, pero también la fragilidad de los bosques fragmentados que habitan, lo que deriva en la necesidad de promover su conservación para así conservar a los monitos lucachi rojizo”, dice Jesús Martínez, biólogo, en entrevista con La Región.

Como es usual en estas investigaciones, se colectó otros datos, como información sobre especies de plantas que son importantes en la dieta de estos animales, así como el área que ocupan los grupos estudiados.

¿En qué ayudará saber todo esto? 

Los científicos observaron el comportamiento de estos animales durante un año.

Conocer estos rasgos biológicos y ecológicos permite tener una mejor idea de cómo viven estos monos endémicos y sus requerimientos de hábitat y espacio. Con esta información se podrá diseñar de mejor manera tareas de monitoreo y conservación para una especie que se encuentra “En Peligro Crítico de extinción”.

“Ahora se tiene mayor conocimiento de la manera en que esta especie logra sobrevivir los bosques fragmentados, eso nos generó la inquietud”, explica el experto.

Asimismo, la flexibilidad dietética encontrada sugiere que estos primates podrían ser capaces de encontrar recursos alimenticios suficientes aún en bosques con poca oferta de frutos, lo cual sería una ventaja para sobrevivir. Sin embargo, si bien se las arreglan para alimentarse, cuidar su hábitat es de gran importancia para conservar a esta y a otras especies.

Una especie endémica de Bolivia

Su hábitat está en municipios del departamento de Beni, Amazonia boliviana.

El mono lucachi rojizo (Plecturocebus olallae) y el lucachi cenizo (Plecturocebus modestus) son las dos únicas especies de primates endémicas registradas en Bolivia, las cuales habitan solo en el departamento del Beni, y ambas están seriamente amenazadas.

Se trata de primates monógamos medianos, que viven en familias reducidas, las cuales demarcan sus territorios mediante vocalizaciones. Se alimentan de frutos, hojas, flores e insectos, se lee en un artículo de Robert Wallace, director del Programa de Conservación Gran Paisaje Madidi de  WCS Bolivia, publicado en el diario El Deber. Según la descripción, los lucachis rojizos (P. olallae) habitan únicamente en islas de bosques de las orillas del río Yacuma, en los municipios de Reyes y Santa Rosa del Yacuma, mientras que los lucachis cenizos (P. modestus) se encuentran también en el municipio de San Borja. Al ser una delimitación reducida y fragmentada, los vuelve en extremo vulnerables. “De hecho, según nuestras estimaciones, los lucachis cenizos no sobrepasan los 20.000 ejemplares, y los Plecturocebus olallae son aún más reducidos, con apenas 2.855 individuos”, refiere el científico. 

Esto los convierte en dos de las especies con mayor riesgo de extinción en Bolivia, por lo que su desaparición representaría una pérdida ecológica irreparable, “pues además de generar perturbaciones en los ecosistemas donde habitan, el mundo se perdería la presencia de estos monitos extraordinarios”.

Ahí la gran importancia de seguir estudiando a las especies. De hecho, con el estudio sobre la flexibilidad ecológica estacional, surgieron otras curiosidades para los científicos, por ejemplo, saber cómo la fragmentación de bosque influye en las poblaciones de estos primates, considerando el tamaño y la ubicación de las islas de bosque que habitan. Será trabajo para una nueva investigación.

Mira al lucachi rojizo en su hábitat

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