
El Bosquecillo y Serranías de Auquisamaña, en el Distrito 19 del Macrodistrito Sur de La Paz, vive un proceso de recuperación ecológica y de mayor involucramiento ciudadano a partir de un proyecto que combina investigación científica, trabajo con vecinos y acciones de accesibilidad. La iniciativa, impulsada por el colectivo de divulgación científica Ciencia Molotov, cerró su primera fase con hallazgos inéditos y avances poco comunes en áreas protegidas emplazadas dentro de una ciudad.
Cuando el proyecto inició en 2024, el panorama era evidente: casi no había información disponible sobre el área, la infraestructura estaba deteriorada y la presencia institucional era mínima. “Solo el 17% de los estudios previos estaba disponible de forma libre; las barandas estaban rotas y la señalética, quemada por el sol”, contó a La Región Rhayza Cortés, responsable del proyecto. Los vecinos, además, buscaban datos técnicos que respaldaran sus demandas de protección frente a la presión inmobiliaria y los avasallamientos.
Auquisamaña conserva la vegetación típica de los valles secos paceños y la Puna inferior. A pesar de la presencia de especies introducidas como pinos y eucaliptos, mantiene una alta diversidad de plantas nativas como la tola, la muña muña y la kentara, que dan forma a su paisaje característico.

Por primera vez, el área protegida cuenta con una línea base científica integral. Equipos de mastozoología, botánica, herpetología, ornitología, entomología y microbiología realizaron estudios que aportaron información hasta ahora desconocida para la zona. Entre los principales hallazgos están:
- El primer registro de la comadrejita (Thylamys venustus) en el área, documentado por el biólogo Cristian Vargas.
- Más de 40 especies de aves, registradas por la ornitóloga Pamela Carvajal, lo que confirma el rol del área como corredor biológico urbano.

- 80% de cobertura vegetal, según la investigación led por Adriana Rodrigo, indicador de la resiliencia del ecosistema.
- Especies sensibles al cambio ambiental, como la rana marsupial (Gastrotheca marsupiata) y la lagartija endémica Liolaemus aparicioi, registradas por Mariela Miranda.
- Un estudio pionero en microbiología de suelos, desarrollado por Makuri Rojas, que identificó zonas con alta fijación de nitrógeno, clave para comprender la dinámica del bosque.
Los resultados fueron presentados mediante minidocumentales, materiales impresos y actividades educativas que fortalecieron la divulgación científica.

La participación vecinal fue uno de los pilares del proyecto. El equipo de Ciencia Molotov —Carola Copa, Daniela Ramos y Valeska de Cárdenas— organizó talleres, caminatas, actividades inclusivas y encuentros abiertos, todos con alta demanda.
“Nuestra intención fue mostrar que cada registro es ciencia, que la ciudadanía también genera conocimiento”, explican desde el componente de Ciencia Ciudadana. La presencia constante del equipo y de los participantes contribuyó, además, a disminuir denuncias por avasallamientos.
La feria “Vizcachas en Acción” reunió a más de 200 personas y presentó los resultados científicos mediante modelos 3D, muestras vistas al microscopio, ilustraciones, fotografías y peluches de fauna local. Estos últimos fueron clave para la participación de personas con discapacidad visual, en coordinación con el Club de Lectura “6 puntos al conocimiento”.

Con el apoyo de WWF Bolivia y la Embajada de Suecia se realizaron, además, mejoras visibles en el área: mantenimiento de senderos, reparación de barandas, construcción de un nuevo puente de ingreso y refacción de cabañas. También se instaló señalética actualizada e inclusiva, con información en braille que integrará un futuro sendero interpretativo.
“El trabajo coordinado con la Unidad de Biodiversidad y Áreas de Conservación del Gobierno Municipal de La Paz, liderada por la ingeniera Carmen Flores, y con los guardaparques, ha sido fundamental pese a las limitaciones de personal y presupuesto”, señaló Cortés.

Apuestan por corredores biológicos urbanos
La segunda fase del proyecto, que inició en octubre de este año, busca conectar Auquisamaña con otros puntos de biodiversidad de la ciudad, como Los Pinos y el campus universitario de Cota Cota.
“La idea es establecer corredores ecológicos que permitan el flujo de fauna entre espacios verdes, incluso a través de jardines y áreas comunitarias”, explica Cortés.
El avance de esta fase requiere acuerdos con juntas vecinales, coordinación con instancias municipales y nuevas metodologías de monitoreo en entornos urbanos donde la biodiversidad suele pasar desapercibida.

Cortés destaca que Auquisamaña funciona como refugio de biodiversidad y espacio educativo dentro de La Paz, y que su conservación depende, en gran medida, de mantener activa la participación de la comunidad.
El equipo señala que la población puede contribuir visitando el área de manera responsable, sumándose a las actividades de monitoreo y apoyando las acciones comunitarias de cuidado.
Ciencia Molotov publica las convocatorias en sus redes sociales: Facebook – IG– TIK TOK
El proyecto también generó una serie de minidocumentales para cada área de investigación, donde se explica la metodología utilizada, los registros obtenidos y el trabajo de los equipos científicos. Estos materiales permiten conocer de manera visual y accesible la riqueza biológica de Auquisamaña. Mira los videos:
Botánica:
Ornitología:
Microbiología:
Entomología:
Herpetología:
Mastozoología:









