Yumao, largas caminatas por agua

Yumao es una comunidad del Gran Chaco boliviano en donde las mujeres y los niños deben caminar hasta ocho kilómetros diarios para recolectar agua del Río Grande, una hazaña cada vez más complicada en tiempos de un clima cambiante.


Por Eduardo Franco Berton

El canto bullicioso de unas charatas –pavas nativas del Chaco- es el recordatorio para que Doña Lupe Cuéllar cargue dos galones vacíos sobre el lomo de Jincho, el vehículo todo terreno de su familia, un burro peludo color café de 23 años de edad. Es tiempo de retornar a la orilla del Rio Grande antes de que el calor haga insoportable el viaje. Cada mañana, ella realiza el mismo recorrido de tres a cuatro horas para recolectar la suficiente agua que cubra las necesidades básicas de su familia. En el patio se escuchan las carcajadas de Edwin (9), Luis Fernando (7) y Gustavo (3), sus hijos, quienes juegan a perseguir a las gallinas. Todavía son muy pequeños para acompañarla en el recorrido, pero Roberto Carlos (10) el mayor de sus hermanos, ha finalizado sus tareas escolares y debe ir con su madre. Así comienza otro día normal en la vida de la familia Ayala.

Niños de Yumao con Jincho el burro (1)
Niños de Yumao con Jincho el burro en el que día a día trasladan los galones de agua desde el río.
Don Justino Ayala recoge agua del Río Grande
Una tarea rutinaria de don Justino Ayala es recoger agua del Río Grande para el consumo de su familia.

Las 22 familias que viven en la comunidad de Yumao son consideradas entre las más pobres de Bolivia, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Tienen la menor tasa de ingresos por familia y la mayoría de las necesidades básicas insatisfechas, como ser comida, agua, saneamiento y los ingresos familiares. La comunidad está localizada en el municipio de Gutiérrez del departamento de Santa Cruz, hogar de 44 comunidades indígenas, con un 90% de la población perteneciente a la etnia Guaraní.
Al igual que Doña Lupe, los comunarios de Yumao deben caminar un promedio de seis a ocho kilómetros diarios, algunos hasta 15 kilómetros. Otras personas deben realizar las caminatas dos veces al día para abastecerse con suficiente agua. Esta proeza diaria excede los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece que las fuentes de agua deben encontrarse a menos de mil metros del hogar y el tiempo de recogida no debe superar los 30 minutos.
Una persona necesita entre 50 y 100 litros de agua por día para garantizar sus necesidades básicas y un adicional de dos litros de agua salubre al día para la preparación de sus alimentos. En Yumao una persona debe cubrir sus necesidades básicas con un promedio de apenas 13 litros de agua diarios, 37 litros menos que el mínimo establecido por la OMS.

Ni una gota se desperdicia

Roberto Carlos y sus hermanos junto al tanque de cosecha de agua
Roberto Carlos y sus hermanos junto al tanque de cosecha de agua.

«Cada gota de agua vale mucho para nosotros, no desperdiciamos nada», dice Braulio Álvarez luego de volver de su segunda caminata al río para recolectar suficiente agua para los integrantes de su familia, sus 10 gallinas y cuatro chanchos. «Cuando sobramos un vaso con agua se los damos a nuestras gallinas, eso es suficiente para saciar la sed de al menos dos de ellas. No podemos malgastar el agua, nos cuesta demasiado ir a buscarla al río».
Cinco de las 22 familias se han beneficiado con un sistema de distribución de agua por gravedad que extrae agua desde la serranía. Las familias beneficiarias viven próximas entre sí, alrededor de la escuela de la comunidad. El resto de los hogares se encuentran aislados unos a otros, en áreas donde la topografía es plana, para estos, este sistema de distribución no funcionaría, y por ello, sus miembros deben llevar a cabo el arduo proceso de recolección de agua, realizado principalmente por las mujeres en compañía de los niños. Cuando los hombres de la comunidad no están trabajando en sus chacos participan también de este proceso, al ser esta una tarea vital para las familias.
Una vez recolectada, el 75% del agua se encuentra turbia y debe seguir un proceso de aclaración y filtración para que su consumo sea seguro. Para esto, los comunarios extraen la resina de las hojas de la planta de caraguatá, esto lo hacen golpeando sus hojas con piedras hasta extraer la resina que luego vierten en el agua. La resina debe permanecer de cinco a 10 minutos hasta que el agua aclare. Si la dejan por más tiempo el agua se vuelve espesa y adquiere un sabor amargo. El 10% del agua del barril es lodo que queda en el fondo, por último, antes de beberla deben hervirla con el uso de leña, esto para evitar enfermedades. Otros prefieren desinfectarla utilizando el método SODIS, que consiste en colocar el agua en botellas de plástico debajo del sol.

cuando llueve, el agua del río baja contaminada con restos de insecticidas

A menudo estos métodos no son suficientes para proteger a la comunidad de bacterias y contaminantes en el agua. Doña Ely Zarate, una mujer pequeña de estatura pero con el temple y fortaleza de una gigante, es la Mburuvicha de Yumao, que significa líder de la comunidad en la lengua Guaraní. Con ojos acuosos, recuerda los días en que sus siete hijos padecieron de enfermedades gastrointestinales y de piel a causa del agua. «Hasta ahora muchos niños de nuestra comunidad se enferman debido al agua».
De acuerdo a Ely Zarate, cuando llueve, el agua del río baja contaminada con restos de insecticidas, lo que también ocasiona la muerte de los peces, quedando estos varados en la orilla. Cuando los comunarios ingresan al río en estas condiciones les comienza a escocer la piel.
Pero las amenazas de Yumao no vienen solo del agua, cuando los niños ayudan a sus madres a traer agua a los hogares algunos se enferman con fiebre y fuertes dolores de cabeza, menciona Zarate, esto a causa del intenso calor y un camino que no da tregua a sus caminantes. «Cada vez tenemos menos bosques que refrescan el aire…en donde no hay bosque se siente mucho más caliente». Nuestro clima ha cambiado demasiado y eso está afectando la provisión de agua y nuestros cultivos´´.
Estudios de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) anuncian que la temperatura del Chaco Boliviano podría incrementarse hasta 1.43 °C hasta el año 2030, incremento que ocurriría durante la época húmeda. De ser así, esta temperatura traería cambios significantes en los ecosistemas y recursos naturales, colocando estrés adicional en el abastecimiento de agua para consumo.

Urgencia en el Gran Chaco Americano

Paisaje del Gran Chaco Boliviano (1)
El Gran Chaco Americano es la segunda región boscosa más extensa de América Latina después de la Amazonia, y el mayor bosque seco continuo del mundo. Alberga una gran diversidad de hábitats que van desde esteros, lagunas y bosques subhúmedos hacia el este, hasta pastizales y bosques secos hacia el oeste. Estos ambientes brindan refugio a una alta diversidad de especies de plantas y animales, incluyendo 150 especies de mamíferos, 500 de aves, 186 especies de anfibios, 297 de reptiles y 3.400 especies de plantas, de las cuales 400 son endémicas. El Gran Chaco se expande sobre más de 1 millón de kilómetros cuadrados, un 46% se encuentra en la Argentina, 34% en Paraguay, 20% en Bolivia, y una pequeña fracción en Brasil.
Según Redes Chaco (una red regional conformada por 15 ONG de Bolivia, Paraguay y Argentina) esta extensa región boscosa es importante como sumidero de carbono global, con el potencial de secuestrar un estimado de mil millones de toneladas de carbono (CO2) por año, si se realiza un manejo sustentable de las tierras y el ecosistema. Pero el Chaco es también considerado un ecosistema bastante frágil, debido a la escaza lluvia que cae y sus altas temperaturas, un duro golpe para su población que también tiene uno de los índices más bajos de desarrollo humano en Sudamérica.
En su reciente plan para reducir los gases de efecto invernadero presentado en la cumbre de París (COP 21), el gobierno de Bolivia manifestó que los compromisos de los países en desarrollo dependerán en gran medida de la provisión de recursos financieros y la transferencia de tecnología por parte de los países desarrollados. Por otra parte, los comunarios de Yumao solicitan mayor apoyo de los distintos niveles de gobierno para resolver su problema de agua pronto.
Recientemente, cinco familias de la comunidad se han beneficiado con un proyecto de cosecha de agua de lluvia apoyado por la organización Plan de Desarrollo de Área (PDA). El sistema les permite almacenar la poca agua que cae en la temporada de lluvias gracias a la instalación de canales al lado de techos de calamina, facilitando el drenado de agua a un tanque de 5.000 litros. Según los comunarios, hay años en que el tanque no se llena, pero cuando sí ocurre el agua almacenada es un alivio y descanso de las arduas caminatas hasta el río. En ocasiones esta agua alcanza en promedio para dos o tres meses, dependiendo de la cantidad de miembros y necesidades de la familia.
Un camión cisterna distribuye un aproximado de 12 mil litros de agua para cuatro familias, a un costo de 500 bolivianos. El camión hace esta distribución cada dos meses, debido a que debe suplir también las necesidades en más de 20 de las 44 comunidades de Gutiérrez. El agua distribuida puede durar de seis hasta dos semanas, dependiendo del tamaño de las familias y la cantidad de gallinas y chanchos que tengan.

La inversión en proyectos de distribución de agua es algo urgente en Yumao, pero los costos son elevados. A las 17 familias restantes que no se benefician del sistema de distribución por gravedad no les queda otra opción que caminar diariamente hasta el río. Así también, la perforación de pozos de agua ayudaría a aliviar el problema, pero esto tiene un costo estimado de 15 mil dólares según los comunarios, dinero con el que no cuenta la comunidad.

Grano de oro en riesgo

El maíz es considerado el grano de oro de Yumao, además de ser la fuente primordial de alimentación y economía familiar. A pesar de las condiciones climáticas extremas de la región chaqueña, los agricultores se enorgullecen en decir que su maíz es uno de los mejores de Bolivia. Del mismo, producen la chicha, obtienen mote para sus comidas, y se lo dan también como alimento a sus gallinas, convirtiendo a este grano en un insumo esencial para la comunidad. Las condiciones del clima del Chaco solo permiten la siembra del maíz una vez por año a diferencia de otras eco regiones donde se siembra hasta dos veces.
El término trabajar de sol a sol solía aplicarse en Yumao, pero hoy en día el calor llega hasta los 47°C, haciendo imposible la labranza de la tierra. Por ello, los agricultores se levantan al amanecer y trabajan hasta las nueve o diez de la mañana, luego deben esperar a que baje el sol y retomar su trabajo recién en la tarde.
«Nuestra economía y vivir diario están basados en la agricultura, con la siembra y cosecha de maíz podemos mantener a nuestras familias», comenta Freddy Lara, quien es el técnico de desarrollo productivo de la Alcaldía de Gutiérrez. Él menciona que los cambios en el clima han alterado la temporada de siembra del maíz que antes realizaban en noviembre, pero ahora, se ha retrasado inclusive hasta marzo a causa de la demora en las lluvias.
El calor intenso también está dañando las semillas del maíz, incrementando así los costos de producción de los agricultores, quienes se han visto obligados a comprar semillas del mercado a precios bastante elevados. Este hecho ha perjudicado el costeo de gastos primordiales como la salud y el estudio de los niños, forzando a algunas personas a abandonar la comunidad en busca de empleo.
´´Cuando sea grande mi sueño es ser profesor, me gustaría enseñar a otros niños lo que aprenda´´, comenta Roberto Carlos, el hijo mayor de Doña Lupe Cuéllar, con ojos de esperanza y una sonrisa carismática que brilla debajo de su gran sombrero camuflado. Luego, sin dejar de sonreír, y ante la mirada orgullosa de su padre, recita la poesía de Yumao, la que lo hizo llegar a la final de un concurso nacional. La risa de sus hermanitos se escucha de nuevo en el patio, ahora juegan a perseguirse con la tapa plástica de un tanque de agua. En el horizonte, el paisaje chaqueño comienza a colorearse de anaranjado, y el calor a dar tregua, al menos por lo que resta del día. Las charatas inician su canto de nuevo, Roberto Carlos mira a Jincho, el burro se inquieta ante su mirada, pronto será hora de volver al río.

Reportaje elaborado gracias al apoyo de:
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