Se la encuentra tanto en Bolivia como en Perú. Foto: Roberto Elías

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La Región / Foto principal Roberto Elias

Un equipo de investigadores del Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny de Bolivia, la universidad peruana Cayetano Heredia, el zoológico de Denver, Natural Way-Perú y el Museo de Zoología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador; trabajará para completar los vacíos de información sobre la emblemática rana gigante del Lago Titicaca.

Los estudios se enfocarán en la descripción de las características de los principales hábitats del anfibio y en el diagnóstico de las amenazas a estos espacios, para priorizar las zonas de conservación. Asimismo, evaluarán el estado de la población por medio del método de transectos o conteo lineal con snorkel, para finalmente establecer la identidad taxonómica de la especie por medio de análisis genéticos. Los resultados serán empleados en la toma de decisiones de actores clave para garantizar su conservación futura.

Todo esto será posible gracias al esfuerzo coordinado de los gobiernos de Bolivia y Perú, con el apoyo de Programa de las Naciones Unidas Para El Desarrollo (PNUD) y el financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), según refiere una nota de prensa del Museo Alcide d’Orbigny.

La rana gigante del lago Titicaca (Telmatobius culeus) es considerada la rana completamente acuática más grande del mundo. Solo su cuerpo puede medir 145 milímetros de longitud, aunque existen datos como el de Jacques-Yve Cousteau (1970), que afirman que su tamaño puede llegar a los 500 milímetros. Este anfibio puede estar en profundidades de hasta 100 metros.

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Se busca identificar los espacios donde se la encuentra con frecuencia. Foto: Stephane Knoll (Museo d’ Orbigny)

Otra de sus características es la piel suave y holgada, dispuesta en forma de saco con pliegues desprendidos, la cual le permite respirar en aguas a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar en el Lago Titicaca y lagunas circundantes de La Paz, en Bolivia, y Puno, en Perú.

Esta especie está considerada en Peligro Crítico (CR) de extinción en ambos países, y En Peligro (EN) por la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza (UICN).

Entre las principales amenazas que la acechan está la sobreexplotación, ya que es usada para la elaboración de extractos de jugo y en platillos exóticos (ancas de rana). Su uso como amuleto en rituales y el curtido de su piel para productos también la ponen en peligro. Del mismo modo la contaminación de las aguas del lago Titicaca, la utilización de pesticidas en los alrededores y el vertido de aguas servidas. La presencia de quitridiomicosis, una enfermedad infecciosa emergente que más especies de anfibios ha infectado y extinguido alrededor del mundo, es otro riesgo.

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A pesar de los avances en la investigación sobre la historia natural de esta rana, todavía se considera un anfibio poco conocido, pues no existen datos completos sobre su abundancia y tamaño poblacional a lo largo de su distribución, incluso se podría tratar de más especies bajo el mismo nombre.

Debido a la alarmante situación los gabinetes ministeriales de Bolivia y Perú iniciaron un trabajo conjunto para articular esfuerzos y lograr la conservación de esta especie. En ese contexto, en 2018 se firmó un acuerdo bilateral para recuperar la cuenca del Lago Titicaca y protegerla, apoyando la investigación como se realizará ahora con la unión de especialistas e instituciones abocadas a ello.

La primera reunión para ejecutar el nuevo proyecto se celebró por vía virtual este jueves 23 de julio. Teresa Camacho, bióloga boliviana experta en anfibios, explicó que la próxima semana arrancarán los trabajos. Se prevé que las incursiones o salidas de campo serán entre octubre y noviembre.  /CONTINÚA LEYENDO

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