Noelia muestra los envases de papel donde entrega sus alimentos.

Mientras la pandemia fue para unos un motivo de desánimo, para otros significó una oportunidad para lanzarse al éxito. Con Bs 500 (poco más de 70 dólares), Noelia Canduari (22 años) inició un emprendimiento gastronómico que busca revalorizar el trabajo de productores del Chaco boliviano.

Terra, el nombre de la marca, es el reflejo de lo que será el futuro, asegura. Para esta joven, la pandemia nos hizo dar cuenta de la estrecha relación que el ser humano mantiene con la tierra.

Sus padres nacieron en Cuevo, un municipio guaraní situado a 360 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Ella nació en la capital oriental, pero vivió su infancia en el pueblo. Ese nexo significó mucho en el emprendimiento que decidió iniciar el año pasado, en medio de la cuarentena que duró casi ocho meses.

“Arranqué con un capital de 500 bolivianos de un bono que dieron. Dije: algo tengo que hacer con eso y empecé”. Como antes de Covid-19 estudiaba Gastronomía, al volver a Cuevo obligada por la situación, se le ocurrió preparar platillos de comida rápida, que marcaran la diferencia: los ingredientes.

Así comenzó a buscar a productores de verduras orgánicas que no utilizaran agroquímicos para el cultivo. Lo mismo hizo con la carne, el pan y las salsas, par arrancar con hamburguesas.

Esta es la hamburguesa más grande de Terra, se llama «Tatazote».

De pronto, su casa se convirtió en una cocina en la que comparte el oficio con su mamá, mientras su papá y su hermano se encargan de la distribución, ya que solo hacen entregas a pedido.

“Quería que todo fuera natural. El pan lo hacemos en casa, no tiene aditivos, es harina y levadura. Se hace el mismo día que se vende. La mayonesa casera se hace ese día también, lo mismo que la salsa barbacoa, que tiene tomates producidos por un joven de la comunidad Mandiyuti. Igual las papas”, enumera.

Dado el éxito, luego surgieron los desayunos, tortas e incluso facturas argentinas. ¿La característica en todos los casos? La simpleza en el preparado y la calidad de productos del campo. “Aprendí a hacer hojaldre argentino con dulce de leche que elabora una señora de acá con leche de su corral. Trabajo con ella y se nota la diferencia entre lo casero y lo industrial”, cuenta.

La relación con los productores

El clima de Cuevo es apto para el cultivo de hortalizas. En muchas granjas se produce este tipo de alimentos.

Este tiempo le ha enseñado a Noelia a relacionarse con los productores de Cuevo y sus comunidades. Tener un trato justo con ellos le garantiza tener los ingredientes cuando los requiere.

“Con los productores se trata de pagarles lo justo, porque su trabajo es muy difícil. No es como antes, que uno podía decir: de tal fecha a tal fecha llegan las lluvias. Peor con lo de la helada este año. Conversando con un proveedor, me contó que perdió casi la mitad y eso que tiene un invernadero”.

Además, el hecho de promocionar el origen de los alimentos de Terra permite hacer publicidad indirecta a los comunarios, para que otras personas también les compren. “Como gastrónomos, no podemos sobrevivir si no nos llevamos bien con los productores, ¿no?”.

Costos y beneficios

Algunas masas que se elaboran en Terra.

Hasta ahora, el éxito de Terra está en visitantes que llegan a visitar Cuevo. Es difícil bajar los costos dada la calidad que se busca y el trato justo con quienes trabajan la tierra para tener los ingredientes.

Pese a ello, Noelia ha asumido el reto. Pronto espera contar con un local para ofrecer sus productos, ya que por ahora utiliza la cocina de su casa. También sueña con su propio huerto, porque si bien los proveedores son muy buenos, ve importante producir sus propios ingredientes.

“Hay mucho para trabajar aquí. La producción local con la gastronomía son grandes aliados”, dice.

Por el momento, Terra solo está en Cuevo. El año pasado la joven esperaba mandar panetones y budines a Santa Cruz, pero no fue posible. Sin embargo, sabe que pronto tendrá que volver a su vida citadina y se está preparando para ello. Lo que sí tiene claro es que sus alimentos seguirán teniendo el sello de “orgánico”; algo que los hace diferentes.

Para contactar a esta emprendedora, puedes llamar al (591) 74662824

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