La Catedral de Potosí

Desde la plaza principal, 10 de Noviembre, la Catedral Santiago Apóstol de la Villa Imperial de Potosí, luce como un gigante que sobresale del resto de edificios coloniales. De fachada de piedra, fue construida entre 1808 y 1838, porque un año antes, la que había se destruyó en dos horas, como consecuencia de una fuerte lluvia.

Hace cinco años fue abierta después de un largo período de restauración. Desde los pilares de piedra hasta el pintado, absolutamente todo, fue reparado para recuperar la estructura original. Las imágenes, revestidas con pan de oro, muestran la calidad de trabajo de los autores. Una de ellas, la del Cristo apoyado en un sillón, refleja la tristeza de un Dios que dice: lo he entregado todo por ti, incluso mi vida, qué más puedo darte.

Nótese la magnificencia de las columnas y la proyección desde la entrada. Foto: Doly Leytón Arnez

A los cien años de la construcción, el obispo Cleto Loayza regaló los vitrales que actualmente luce: los 12 apóstoles y Jesús en el altar mayor; a los costados, David y Santa Cecilia, patrona de los músicos. Del mismo modo, en 1937, el barón del estaño, Simón I. Patiño, preguntó a los potosinos si querían como obsequio las escalinatas de mármol o un órgano. El pueblo eligió el instrumento musical, que se encuentra en la parte superior y que fue restaurado hace poco, por lo que los 1.400 tubos suenan a la perfección.

Entre otras obras de arte, en este templo también se encuentra la primera imagen de la Virgen de Candelaria o de Copacabana (La Paz), que hizo el escultor Tito Yupanqui. El sacerdote César Azurduy cuenta que a la gente no le gustó, por lo que el maestro fue enviado a estudiar a una de las tantas escuelas de arte que había en esta región, por entonces. Con ese conocimiento, la segunda imagen fue del agrado de los gestores y es la que actualmente está en el Santuario paceño.

La Virgen de Copacabana es una de las valiosas imágenes que alberga la Catedral potosina.

Aquí también se encuentran los restos de patricios como el compositor de ‘Potosino soy’, Humberto Iporre Salinas; el escritor chuquisaqueño Carlos Medinacelli, autor de ‘La Chaskañawi’, y los presidentes Tomás Frías y José María Linares, entre otros.

Aunque la altura puede ser un obstáculo, desde el campanario de la Catedral se puede observar la ciudad en su plenitud. ¿El único detalle? Hay que subir 99 gradas, por estrechas escalinatas.

 

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