San Félix, una comunidad de Coroico en La Paz, se distingue por un particular sonido cuando se llega a sus cercanías: el del agua que cae, de forma incesante y abundante, desde una altura de 80 metros.

Una cascada inmensa de agua fresca es el preciado tesoro de esta comunidad de 130 habitantes, que viven entre las montañas. Ubicada a 14 kilómetros del pueblo, la bautizaron como tercera cascada y la cuidan con esmero para evitar la contaminación y degradación. El origen está en el río La Jalancha -que en aymara significa “caída grande”-, que separa a San Félix de la comunidad de San Jacinto.

En los últimos años el flujo turístico en la zona aumentó y Coroico se transformó en el destino elegido por los amantes de los deportes extremos. El ecoturismo se convirtió, así, en una de las principales fuentes de ingresos de esta comunidad, que recibe a 25 mil visitantes al año. Atentos al potencial impacto que puede tener esta actividad en el medio ambiente, la comunidad diseñó un sistema de protección del sitio. Actualmente, una escalinata de piedras y un sendero de tierra conducen hasta la corriente de agua, donde se puede acceder al mirador y a una piscina natural al pie de la cascada.

El año pasado, este balneario natural cerró sus puertas durante algunos , no solo por la pandemia, sino también para realizar refacciones y reconstruir estructuras afectadas por las riadas de la época de lluvias.

Las esperanzas están puestas en este 2021, cuando, tomando medidas de seguridad, se espera que el turismo cobre un nuevo impulso, sobre todo en pequeños grupos que llegan en busca de contacto con la naturaleza. «Queremos que nuestro complejo turístico sea amigable con el medioambiente», señala Juan Alex Cruz, vecino del lugar.

Un compromiso con el agua

El histórico compromiso de esta comunidad con el cuidado del agua y el medio ambiente se reforzó en 2019, a partir del proyecto Reposición de la Huella Hídrica, impulsado por la Fundación Natura y la Fundación Coca-Cola de Bolivia, basado en el modelo de Acuerdos Recíprocos por el Agua (ARA).

San Félix fue una de las primeras comunidades en sumarse a la iniciativa, para lo cual sus vecinos plantaron 600 plantines para reforestar el entorno y mejorar así la absorción de agua en el suelo. También se comprometieron a preservar 60 hectáreas de bosque durante los próximos 15 años con el objetivo de mejorar la calidad del agua.

Además de la preservación de la cascada como tesoro natural, los vecinos se vieron ante el desafío de acceder a agua de calidad para el consumo en sus hogares.

Las tomas de agua del pueblo se ubican un kilómetro por encima de la cascada, en el pico de la montaña, a donde solo acceden los comunarios para realizar el mantenimiento. Debido a las características lluvias de la zona del trópico, el agua puede contaminarse con sedimentos y lodo. Por esa razón, la comunidad decidió construir un filtro de agua, que ya lleva 90 % de avance.

Por su compromiso, el proyecto facilitó material e insumos, con la participación del Gobierno Municipal de Coroico, que mejoró el sistema de cañerías de toda la comunidad para evitar cortes de suministro.

Cecilia Aruquipa y su familia, quienes viven 100 metros más abajo de la comunidad, cuenta que antes sufrían dichos cortes por el mal estado de las tuberías. «Ahora estamos resolviendo el problema de la época de lluvias, cuando el agua baja turbia, con tierra y no sirve para tomar ni cocinar», relata. 


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