sábado, diciembre 3, 2022
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Uturunku, un inmenso lago de magma hierve en sus profundidades

OPINIÓN

*Freddy Céspedes Espinoza / Fotos: koatravelnews

Entre la frontera argentina y chilena, se yergue altivo en Bolivia el volcán Uturunku. En las culturas andinas, el nombre significa jaguar, probablemente por el rugido que emite en algunos lugares.

Parece que el nombre tiene un origen remoto como las puntas de flecha y otras herramientas esparcidas entre los valles que forma el río Quetena y otros riachuelos ocultos; que guardan abrigos naturales con momias y pinturas rupestres.

El ascenso al Uturunku es muy placentero, ya que se puede llegar en vehículo, por un camino algo angosto, construido hace mucho tiempo hasta casi la cúspide de seis mil metros.

En el pasado, bravos trabajadores luchaban contra la altura, el viento y el frío para extraer azufre de su cima. Hoy aquello dejó de ser un buen negocio. Pero la ruta quedó y los valientes choferes de turismo emprenden el coche hacia el volcán, cruzando viejos corrales de llamas y vegetación de arbustos y paja brava.

Cierta vez, el pinchazo en una llanta nos obligó a parar y observar el paisaje. Entonces descubrí en un corral antiquísimo a un  habitante de unos 70 años, que desollaba una llama con una de obsidiana tan fila como un bisturí.

Después de un saludo amigable, me permitió observar más cómo hacía cortes precisos y me mostró un taller del Paleoindio, es decir del paleolítico andino. Desde hace miles de años este vidrio natural volcánico era usado para fabricar armas y cuchillos de piedra.

Eso mostró que algunos pobladores mantenían la técnica antiquísima, como en la edad de piedra.

En 1954 el investigador Dick Ibarra Grasso había informado al mundo sobre  uno de los hallazgos más importantes dentro de la arqueología. Descubrió puntas de flechas y  raspadores diseminados en una inmensa área geográfica, cerca un viejo lago Glaciar en el Altiplano Boliviano. La denominó Cultura Viscachanense, con presencia de restos del paleolítico inferior con más de 30 mil años de prehistoria, aunque muchos no comparten con él la antigüedad del hombre en el Altiplano.

La gran cantidad de puntas halladas “corresponderían a una primera etapa de guijarros y clastos  tallados en sus bordes con unos pocos retoques, que tendría que ser derivada de las culturas de guijarros sur asiáticas. Sus portadores tendrían que ser Neandertaloides generalizados y habrían pasado por Bering mínimamente hace 70.000 años, en el comienzo del último glaciar y  habrían estado no menos que 30.000 años antes de Cristo fabricando útiles de piedra” Estos mismos abundan a los pies del volcán Uturunku.

Desde hace miles de años, en el valle del río Quetena, se formaron inmensos bofedales donde los hombres cazaban llamas, alpacas y vicuñas  para su subsistencia, luego terminaron por asentarse en los alrededores del volcán. Actualmente la comunidad principal  está dividida en Quetena Chico y Quetena grande y muchas estancias en sus alrededores.

 Uturunku un súper volcán

En un zigzag constante, el ascenso del carro parece ir envolviendo el macizo volcán. En algunos tramos prácticamente sube casi en forma inclinada, así que por seguridad, es mejor bajarse. Después de algunos minutos, se puede tocar con los pies  las morrenas con algo de nieve. La fuerza del volcán exhala vapores de azufre que derrite la nieve y el vapor envuelve la cara y el cuerpo, dando a entender que estamos ante un volcán vivo, activo, amenazante y bello.

Caminar por esta zona nos transporta al pasado geológico de millones de años, retumba bajo los pies el bramar de la fuerza del centro de la tierra, sientes su calor, el palpitar de su corazón como si pronto fuera a estallar. Todo esto se sumerge imaginariamente en la tremenda explosión previa de piroplásticos, el deslizamiento de su lava candente y el oscurecimiento del entorno por la ceniza volcánica  en cientos de kilómetros a la redonda.

Sol de Mañana es una gigante caldera volcánica

“Las placas tectónicas  al chocar entre ellas, se deslizan, algunas se hunden causando condiciones de presión, temperatura y agua que elimina, funde roca del manto. Este manto asciende lentamente hasta alojarse cerca a la superficie terrestre. Al acumularse llegará el momento en que deje escapar la presión, forme un cono volcánico y haga erupción; si colapsa de forma violenta, formará una caldera”, tal como observamos en los Geisers de Sol de Mañana.

Muchos vulcanólogos extranjeros hicieron estudios en el Uturunku y descubrieron un inmenso lago de agua candente, a más de 15 kilómetros bajo tierra. Allí hay rocas fundidas a más de mil grados de temperatura. Además dicen que este volcán va creciendo en volumen y altura por la presión.

Parte de ese inmenso lago subterráneo asciende y hierve en Sol de Mañana, probablemente en los geisers del Tatio en San Pedro de Atacama y hacia la frontera tripartita  entre Bolivia, Chile y  Argentina cerca al volcán Juriques.

Este lago subterráneo tiene una extensión candente de 83 mil kilómetros cuadrados. Es un reservorio de 1,5 millones de kilómetros cúbicos, comparable al volumen del mayor lago de América del Norte, el Lago Superior.

Por lo tanto estamos sobre una bomba de tiempo, sobre un gran volcán, tal como lo describen los entendidos en la materia.

*Freddy Céspedes es comunicador y operador turístico.

Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura del medio

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