Una comunidad del pueblo Ayoreo fue expulsado de su territorio con violencia, en un nuevo conflicto por tierras en la Chiquitania boliviana. El hecho se registró el pasado 3 de diciembre, cuando familias de Tie Uña denunciaron la presencia de extraños que desmontaron su propiedad y metieron ganado a su terreno. El cacique o líder de la comunidad, César Chiqueno, denunció el hecho al día siguiente y fue amenazado, según una nota de prensa del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis).
Videos y fotografías que envió la autoridad indígena muestran a hombres armados y el temor de mujeres y niños, que tuvieron que resguardarse en un campamento improvisado.
La comunidad Tie Uña pertenece a la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Tobité, situada en el municipio de Roboré, departamento de Santa Cruz, y tiene una extensión titulada de alrededor de 26.100 hectáreas. Está reconocida oficialmente como territorio del pueblo indígena ayoreo. Pese a ello, enfrenta presiones de avasallamiento, incendios y deforestación.

Tras el ataque, las familias se desplazaron a Chochís para estar más cerca de autoridades y presentar denuncias. Sin embargo, relatan dificultades para que la Policía atienda el caso por falta de combustible.
En 2021 en el también municipio cruceño de Pailón, la comunidad Yoquiday 27 de Mayo fue desalojada violentamente por un grupo que las víctimas identificaron como interculturales, denominativo con el que se conoce en Bolivia a campesinos procedentes de la zona occidental del país. Cuatro años después, las más de veinte familias afectadas siguen buscando justicia de forma dispersa y sin pronunciamiento claro del Estado boliviano.
La violencia reciente en Tobité se suma a un patrón sistemático de expulsiones y avasallamientos en territorios indígenas del oriente boliviano, lo que pone en evidencia no solo el conflicto por el uso de la tierra sino también la carencia de mecanismos efectivos para proteger a pueblos originarios y sus territorios titulados.










