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La Región/ Foto principal: Miguel Lizana

Juan Vaca se enfunda en un par de guantes blancos de algodón y con unas llaves, que solo él custodia, extrae de una gaveta de metal un documento que no ve la luz con frecuencia. Se trata de una partitura de música barroca, que se estima fue escrita en 1740. Con la delicadeza de quien tiene una joya preciada entre manos, la pone sobre la mesa y debajo de las notas se lee en una parte: Sanctus, dominus Deus, dominus Deus.

Juan es el custodio de un tesoro invaluable que está en el archivo musical de la catedral de Concepción, a 286 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Se trata de un material que fue encontrado en las iglesias de San Rafael y Santa Ana. Estas dos poblaciones, junto a Concepción, San José de Chiquitos, San Xavier y San Miguel son parte de las misiones jesuíticas de Bolivia. Toda esta zona oriental fue colonizada por la Compañía de Jesús, la misma que fue expulsada por el imperio español entre 1767 y 1768, dejando su labor abandonada e incompleta.

La “joya” encontrada

Una de las partituras originales, guardada dentro de una hoja. Foto: Rocío Lloret

El padre Hans Roth, arquitecto y jesuita suizo, hizo el hallazgo de los documentos en 1972, cuando llegó a restaurar el templo san rafaelino. En un par de fotografías que están en el archivo musical se observa los retazos de papel carcomidos por termitas, entre otros daños serios. De a poco, colectó las piezas que estaban en la sacristía, en los cajones del coro y en las habitaciones de los sacerdotes, porque sabía de la importancia de todo aquello. Muchos intérpretes también tenían algunos, porque hasta ese momento –según contó Roth- todavía se interpretaba esa música en las celebraciones litúrgicas.

Desde el año del hallazgo hasta 1994, el religioso hizo un trabajo netamente de investigación. Musicólogos nacionales y extranjeros se dieron a la tarea de ordenar al material, ya sea por año o por obra, o bajo el criterio de cada uno. Toda esta música refleja el nivel de religiosidad que lograron los jesuitas y los chiquitanos, expresando en el arte el resultado de aquella simbiosis.

Ya en la década de los 90, la española Soledad Gonzales comenzó el trabajo de restauración. El primer paso, según cuenta Vaca, fue fumigar el material, porque los lomos de los soportes de madera estaban llenos de termitas, que también carcomieron las hojas, ya que eran de célula vegetal.

“Aquello tenía cera, tierra, polvo y le faltaban retazos”, dice el ahora custodio, quien es ebanista, pero que cumple con esta responsabilidad desde 1994, bajo el ala del Vicariato de Concepción.


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Reliquias musicales

Un visitante toma la foto de la partitura que Juan sostiene con guantes. Foto: Rocío Lloret

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Cada dos años par, cuando se realiza el Festival Internacional de Música Barroca en Bolivia, se estrena una obra o una pieza de este archivo. Son 3.103 partituras, de las cuales 2.951 contienen netamente música, pero solo se ha estudiado el 20 por ciento. El sacerdote Piotr Nawrot, musicólogo con una maestría en música renacentista barroca, es quien realiza la labor.

Así, como requisito, las orquestas que quieren participar en el acontecimiento, deben interpretar una pieza del archivo de Chiquitos.

Según Vaca, hasta 2007 se restauró todo el material existente. Por eso ahora esas partituras se consideran un tesoro que está en una habitación debidamente acondicionada, en el interior de la Catedral concepcioneña.

Allí hay un deshumidificador, debido a que el clima de la región es cálido húmedo y aire acondicionado constante, de manera que los papeles no se deterioren.

Por eso, quienes quieren estudiar o ver alguna de las piezas deben solicitarlo, mediante una carta, al obispo o a la administradora del museo. En ella se debe especificar cuánto tiempo demandará su permanencia y qué material va a usar. Los originales, sin embargo, únicamente se sacan en un caso extremo de que no se entienda alguna nota musical o haya alguna duda. Para ello, se debe enviar otra carta, todo con el fin de preservar el tesoro cultural cruceño.

El mantenimiento y conservación de estas reliquias actualmente corre a cargo de la Iglesia Católica. El responsable del cuidado explica que se debe extremar esfuerzos para hacer alcanzar un presupuesto que se genera por el cobro de ingreso al museo. Hasta la anterior gestión municipal, se destinaba un monto para apoyar esta misión, actualmente, eso se ya no se da.


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