La casa de la K’ala Purka

La k'ala purka potosina es pare de los atractivos culinarios. Foto: Doly Leytón Arnez

La espesa sopa de harina de trigo, cocida con una piedra vocánica, entra en el cuerpo como un bálsamo, en días de bajísimas temperaturas. En Potosí, el termómetro no supera los 18 grados en verano, por lo que el invierno es tan intenso que baja de los cero grados.

Aunque hay muchos lugares para degustar la sopa de k’ala purka que, según historiadores, data de la época de la colonia, en este local de pocas mesas y muchas sillas, se prepara de manera tradicional.

A fuego ardiente se calientan las piedras, que luego serán echadas a la sopa. Foto: Rocío Lloret

Esta sopa, que parece un pequeño volcán en erupción, se sirve en platos de barro cocido, acompañada de mote o maíz pelado en un platillo y la infaltable llajua o salsa de locoto y tomate.

Haz clic aquí para saber dónde comer este plato en Potosí.

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