La Región
Bolivia volvió a salir a contar parabas jacinta el pasado 1 y 2 de agosto. Guardaparques, biólogos, voluntarios y comunarios se desplegaron en el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) y Parque Nacional San Matías, en pleno Pantanal boliviano, para la segunda edición del “Big Day de las Araras”. La jornada de conteo simultáneo se realizó además en Brasil y Paraguay. La cifra a superar en el país es la que dejó el primer conteo, el año pasado, cuando se registró cerca de 395 individuos en dos días, en la citada área protegida. Los resultados de esta nueva edición tardarán entre dos y tres semanas en sistematizarse.
“Este Big Day se enfocó en la observación de parabas azules”, explicó a La Región Rafael Mounzón, director ejecutivo de la Fundación CLB, en referencia al ave que ilustra el billete de 100 bolivianos desde 2019. “Para Bolivia, significa hacer el conteo de la especie en el ANMI San Matías”, precisó.
Una alianza que crece
El primer conteo, realizado el año pasado, coincidió con la primera vuelta de las elecciones nacionales y reunió a Fundación CLB, el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, los museos de Historia Natural del Beni y Cochabamba, y guardaparques del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap). Esta segunda edición sumó a Nativa, la Fundación Loro Parque, la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), al responsable de monitoreo de fauna del Sernap y a la Red Ambiental de Información (RAI), entre otras instituciones. También se involucraron directamente comunidades como Candelaria, Pozones, San Fernando y Santo Corazón, junto a sus caciques, y la propia Alcaldía de San Matías.
“Lo más importante fue actualizar y saber el estado de la población de la paraba azul en Bolivia”, insistió Mounzón.
De Vulnerable a En Peligro
El dato no es menor, ya que la paraba jacinta, para el nuevo Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia —presentado este año tras 17 años sin actualizarse—, confirmó que la especie subió de categoría. “Antes estaba como vulnerable, y ahora está en peligro”.
La recategorización boliviana refleja específicamente la situación de la población que vive en el Pantanal y la Chiquitania del país (Santa Cruz).
Según Mounzón, quien participó en la investigación para elaborar el nuevo Libro Rojo en el capítulo de aves; el principal factor detrás del retroceso es “una pérdida tremenda de hábitat”, en particular de los nidos naturales que sostenían a la población. Esto debido a los incendios forestales de magnitud que afectaron la zona en los últimos años.
Cajas nido para compensar la pérdida de hogares
Frente a esa pérdida, Fundación CLB instaló desde hace tres años cajas nido artificiales, en un proyecto conjunto con el zoológico de Phoenix, en Estados Unidos, aseguró el director de CLB. Las estructuras están ubicadas en cuatro puntos focales: Santo Corazón, San Fernando, Pozones y Candelaria, junto a las estancias aledañas a cada comunidad.
Aunque todavía no se ha confirmado el nacimiento de pichones dentro de las cajas, los guardaparques han compartido fotografías y videos de parabas interactuando con ellas.
De forma primicial, CLB compartió este video de una pareja anidando en estos espacios:
Una anidación exigente
A diferencia de la paraba barba azul (Ara glaucogularis), endémica del Beni, que anida en palmeras de totaí y motacú a unos seis metros de altura, la paraba jacinta necesita cavidades por encima de los 10 metros, generalmente en árboles de sujo (Sterculia apetala), una especie que —según estudios previos de la propia fundación CLB— provee cerca del 95 por ciento de los sitios naturales de nidificación de la especie en el Pantanal boliviano. Esa exigencia de altura la vuelve especialmente vulnerable a los incendios forestales, que arrasan justamente los ejemplares más grandes y longevos del bosque.
La paraba jacinta es monógama, pone en promedio tres huevos por temporada, de los que suelen eclosionar entre dos y tres pichones, y —como el resto de las parabas— tiene un índice reproductivo bajo. Con una envergadura cercana al metro de ala a ala, es considerada la más grande de todas las parabas del mundo.
El valor de sumar comunidad
Para Mounzón, lo más destacable de esta segunda edición de conteo de individuos, no es solo el dato científico, sino la magnitud del esfuerzo colectivo. “Ahora en esta actividad están sumando muchas más instituciones. Es algo muy importante, y que la comunidad también participe es resaltable, porque es un lugar muy lejano”, dijo.
Los resultados sistematizados del censo del último fin de semana se conocerán en las próximas semanas y permitirán contrastar el nuevo estatus “En Peligro” de la especie con una fotografía actualizada de su población en la zona de Pantanal.










