La Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (Redlac) clausuró este 8 de octubre su XXVIII Congreso en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Durante el acto de cierre, se anunció que Colombia será la sede del Congreso Redlac 2027, en septiembre del próximo año. Durante tres días, directivos de organizaciones de la sociedad civil, gobiernos nacionales y subnacionales, cooperación internacional y representantes de pueblos indígenas debatieron sobre cómo llevar las finanzas de conservación del consenso a los territorios de conservación.
El cierre estuvo marcado por sorpresas. Entre música, danzas bolivianas diversas y un video que resumió el compromiso de la región, el auditorio se puso de pie para despedir a los anfitriones —la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Fundesnap) y la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC)— con una ovación que, como se dijo desde el escenario, no se había escuchado en los tres días de debate. El anuncio de Colombia convirtió la despedida en una invitación al reencuentro.
Conectar lo global con lo local
Redlac agrupa a 32 fondos ambientales de 20 países de América Latina y el Caribe, que movilizan y administran recursos para proteger la biodiversidad, fortalecer áreas protegidas y apoyar a comunidades locales. Su papel es servir de puente entre gobiernos, organismos multilaterales, cooperación bilateral, filantropía y territorios.
“Cada fondo actúa localmente, pero como red, (somos) como una bandada mixta. Tenemos un pensamiento global”, afirmó Roberto Vides, director ejecutivo de la FCBC, al comparar a Redlac con las bandadas de aves tropicales de distintas especies que cooperan para encontrar alimento.
La organización recibió el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y la Fundación Gordon y Betty Moore, entre otras entidades que ven en los miembros de Redlac a aliados estratégicos e intermediarios indispensables para transformar la arquitectura del financiamiento ambiental en la región.
De ahí la importancia de la participaron de delegaciones, incluido el Caribe; miembros del Fondo Verde para el Clima y el sistema de Naciones Unidas.

Cada fondo actúa localmente, pero como red, (somos) como una bandada mixta. Tenemos un pensamiento global.
Roberto Vides
Director ejecutivo de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC)
RedLAC · Congreso 2026
La mirada de Bolivia
Para Sergio Eguijno, director ejecutivo de Fundesnap, este Congreso abrió un diálogo entre la política pública nacional y los fondos multilaterales, bilaterales y filantrópicos.
En esa línea, Jorge Ernesto Ávila, viceministro de Medio Ambiente que estuvo en la inauguración y la clausura, anunció avances hacia la finalización de la legislación nacional de financiamiento climático.
Durante las palabras de cierre, se reconoció el crecimiento de la inversión en áreas protegidas y el avance de la autonomía indígena del Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesiono (Gaioc) Charagua en financiamiento directo para la conservación de sus áreas protegidas.
Las tareas pendientes
Uno de los ejes del encuentro fue precisamente concretar dicho financiamiento para pueblos indígenas, dado que Bolivia es líder en titulación de territorios indígenas. Los participantes coincidieron en reequilibrar los flujos financieros hacia las comunidades, fortalecer sus capacidades para movilizar recursos y adaptar los criterios fiduciarios de los fondos, sin perder el rigor correspondiente.
También se constató la madurez del sector, con instrumentos de segunda y tercera generación y una credibilidad basada en resultados medidos y demostrados. Una frase sintetizó ese consenso. “Los fondos ambientales son las anclas de la permanencia”, como mencionó Adriana Moreira, del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).
Rumbo a Colombia 2027
De cara al Congreso Redlac Colombia 2027, la red enfrenta cuatro retos. El primero es cerrar la brecha de financiamiento, pues la demanda de conservación ha crecido más rápido que los recursos. El segundo, convertir en mecanismos concretos el financiamiento directo a pueblos indígenas y comunidades locales. El tercero, consolidar alianzas de largo plazo que conecten el financiamiento climático global con las prioridades de los territorios. Y el cuarto, garantizar la permanencia de la conservación más allá de los ciclos políticos y económicos de cada país.
Usando la analogía con las aves que planteó Roberto Vides, de FCBC, Santa Cruz demostró que, cuando todos se sientan a la misma mesa, aparecen las oportunidades. Ahora la bandada levanta vuelo hacia Colombia, uno de los países más biodiversos del planeta. La invitación está abierta a cada fondo, aliado y defensor de la naturaleza de la región: llegar a septiembre de 2027 con más resultados, más alianzas y más ambición. “Porque ninguna especie llega lejos sola”.
Contenido Patrocinado por la organización del RedLAC 2026.





