A menos de 15 minutos del centro de la ciudad de Santa Cruz se encuentra este lugar que alberga a unas 800 especies diferentes de plantas. En los senderos se alzan grandes árboles maderables como la mara, frutales, ornamentales y un sinfín de flores entre las que destacan 200 especies de orquídeas nativas. Este también es un refugio de algunos animales silvestres rescatados.


Doly Leytón Arnez

Son las 10:30 de la mañana de un domingo caluroso en Santa Cruz. Tras recorrer sólo 12 kilómetros y medio desde el corazón de esta frenética urbe, llegamos a nuestro destino: Un pequeño pulmón verde que ha sobrevivido a la vorágine del desarrollo cruceño. Las zonas aledañas al parque están plagadas de nuevas urbanizaciones. En frente de la puerta principal, ubicada sobre la doble vía que va al municipio de La Guardia, hay una plantación de maíz; al lado, unos pocos árboles, y en torno varias construcciones.

Desde el ingreso al parque el visitante está rodeado de exhuberante belleza natural. Foto: © Huascar Bustillos
Desde el ingreso al parque el visitante está rodeado de exhuberante belleza natural. Foto: © Huascar Bustillos

En el par de minutos que nos tomamos para observar los alrededores, el calor que emana del cemento de la gran avenida se hace sentir. Pero al dar unos pasos, a menos de 100 metros, se aprecia el cambio en el ambiente. Los sonidos de las aves y de unos monos despiertan la curiosidad e instintivamente levantamos la mirada para buscar a los animales que emiten esos sonidos.

Un buen inicio para dar un paseo por “Yvaga Guazú”, que en lengua Guaraní significa “Paraíso Grande”. Este lugar alberga alrededor de 800 especies de plantas. En los senderos se alzan grandes árboles maderables como la mara, cuchi, gevió; variedad de frutales y especies ornamentales. Además de un sinfín de flores, entre las que destacan más de 200 especies de orquídeas nativas. Este también es un refugio de animales silvestres rescatados.

Nuestra anfitriona, Rebeca Rozenman Attie, nos recibe con una gran sonrisa y palabras cargadas de energía. Lo primero que nos menciona es que su misión en este recorrido guiado es que nos enamoremos de la naturaleza. Y cómo no hacerlo, si a pocos pasos de la cabaña de recepción de turistas estamos rodeados de unas 10 variedades de árboles frutales, de las 54 que existen en el lugar. “Aquí puede ver yaca, ciruelo tropical, sinini, guapurú, turere, cafeto, mango”, empieza a enumerar nuestra entusiasta guía.

En este sitio se pueden encontrar plantas nativas y exóticas. Rebeca es paisajista y nos cuenta que los senderos del parque fueron diseñados utilizando la corriente conocida en su rubro como Natural.


PARA SABER

El parque cuenta con 800 especies clasificadas de plantas nativas y exóticas.

Colecciones de:
– Bonsái (más de 500).
– Orquídeas nativas.
– Palmeras de 5 continentes.
– Plantas aromáticas y medicinales.
– Frutas nativas y exóticas (54 variedades).

Ambientes:
– Bosque lluvioso.
– Túneles de palmeras.
– Toborochi hueco (símbolo de la hospitalidad cruceña).
– Huerto hortícola – educativo.
– Laguna natural – curichi.
– Reserva natural con flora y fauna silvestre.
– Mini zoológico con parabas multicolores, tucanes, monos, urinas, tortugas, taitetú y otros.
– Mariposario natural. Más de 130 especies de mariposas.


 

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INFORMACIÓN

– Carretera Doble Vía a la Guardia Km 12 1/2
– Consultas y reservas: 352 7971
77393875 / 78506167
– Lunes a Domingo (con atención en días feriados) 08:30 a 18:00 horas
– Entradas: Mayores Bs. 90, Promociones especiales 40 Bs.
– Consulte sobre los paquetes especiales para grupos y estudiantes.
– parqueyvagaguazu@hotmail.com
– Facebook: Parque Ecológico Yvaga Guazú
– www.yvagaguazu.com

La conservación y construcción de los senderos inició en 1979. Cuando ella volvió de Alemania, donde estudió Jardinería, su mayor deseo era hacer un parque natural y esta idea se materializó hace 38 años. “Empezamos sacando barbechos en mil metros, dejamos los árboles que había y plantamos otros más. Así avanzamos”.

Seguimos el recorrido. A un par de minutos de la entrada, a la derecha ingresamos por la avenida El Bibosi Enamorado, uno de los 15 senderos que se recorren en Yvaga Guazú. En este espacio se hace una parada donde los visitantes escuchan atentos el relato de los guías acerca de la leyenda tradicional a la que hace honor el nombre del sendero.

Allí, además del bibosi y motacú, especies nativas emblemáticas de Santa Cruz, nos deleitamos con la colección de bonsáis de diversas especies, entre ellas un hermoso ejemplar de granada. Una fruta rojiza cuelga de una ramita.

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“Es una granada”, explica la anfitriona. A unos metros, salta a la vista un toborochi, entre muchos otros hermosos ejemplares. Luego de avanzar unos pasos, Rebeca muestra otras especies. “Aquí también hay unos cuchis centenarios, (árboles nativos) y este cafeto de más de 30 años que lo trajimos desde los Yungas”.

Además de la variada vegetación que destaca en el lugar, se ha instalado un mini zoológico con animales silvestres rescatados. Una veterinaria que cuida a los animales se encarga de mantenerlos saludables y de supervisar una dieta adecuada. En una gran jaula se puede ver volar a varias parejas de parabas azules y multicolores. Comparten este espacio con unas pavitas de monte.

Cada animal tiene una historia diferente. “Él vivía en un departamento”, comenta Rebeca al mostrar a un mono araña color negro que cuelga de uno de los árboles, junto a su pareja. En el recorrido, los turistas pueden observar tortugas de agua, de tierra, monos, loros, tucanes, venados, taitetúes, iguanas, jochi calucha, perezosos, ardillas, mariposas de diversos colores y un sinfín de aves atraídas por los frutos de los árboles.

Mientras uno camina por los senderos, llega a olvidar que está en la ciudad. El ambiente que se recorre es relajante; sobre todo al llegar al área de la reserva natural de flora y fauna silvestre, donde mantienen el bosque como hace siete décadas.

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La creatividad de la paisajista gestora de este hermoso parque resalta durante el paseo en los distintos trechos que tienen nombres acorde a las especies que priman. Sendero del Gomero, de los Mangales, Lugar de las Palmeras, de las flores, el escondite del toborochi, sendero aroma de los recuerdos, entre otros.

Las dos horas del paseo son muy gratas. Entre las paradas más llamativas está la que se realiza frente a un gomero de más de 30 años donde la gente disfruta tomándose fotografías. Las lianas que cuelgan hasta el suelo, el imponente tamaño y la forma de su tronco llaman la atención de los visitantes. “Si usted observa, este gomero nos muestra la fertilidad de este suelo porque con apenas 30 años parece un árbol centenario”. Lo mismo pasa en un inmenso toborochi que tiene un gran orificio en el centro del tronco donde incluso caben dos personas y se puede ver hasta el cielo.

Más de 200 especies de orquídeas nativas son cuidadas y conservadas en este paraíso. Foto: © Huascar Bustillos
Más de 200 especies de orquídeas nativas son cuidadas y conservadas en este paraíso. Foto: © Huascar Bustillos

El sitio donde se albergan más de 200 especies de orquídeas nativas es un sueño. El curichi natural donde se disfruta de la vista al pasar un pequeño puente colgante es de gran deleite para los niños.

Parte de la magia de Yvaga Guazú se vive con mayor intensidad en la zona del “rain forest”, el bosque lluvioso que da la bienvenida al corazón mismo del parque. Allí, rodeada de árboles inmensos hay una hermosa caída de agua y varios asientos tallados en piedra, donde el turista puede relajarse y disfrutar del paisaje.

Este parque ecológico es un sitio ideal para pasear en pareja, con la familia y con amigos. Pero también, es un lugar que tiene una misión educativa. “En Yvaga Guazú nuestra misión y visión están enfocadas a conservar, preservar y enamorarse de la naturaleza. Ofrecemos recorridos guiados para universidades, colegios, empresas y distintas instituciones dedicadas a la preservación del medioambiente”, detalla Rozenman.

Amor por la naturaleza. Rebeca es una amante de la naturaleza gracias a la influencia de su abuelo, don Isaac Attíe, quien llegó a Tarija desde Israel y fue alcalde de esa ciudad por 18 años.
Amor por la naturaleza. Rebeca es una amante de la naturaleza gracias a la influencia de su abuelo, don Isaac Attíe, quien llegó a Tarija desde Israel y fue alcalde de esa ciudad por 18 años.

El paseo por los diferentes senderos se realiza con guías especializados en interpretación de la naturaleza. Demanda unas dos horas.

 Certificado de sostenibilidad turística

Todo el esfuerzo que Rebeca ha puesto en esta iniciativa, desde sus 26 años, junto a su esposo Francisco Hubsch, quien es ingeniero agrónomo, ha sido reconocido al ser el primer parque certificado por Green Globe 21 en América del Sur. De acuerdo al portal de Green Globe, este es un sistema de certificación en sostenibilidad que ha sido desarrollado exclusivamente para la industria del turismo. Este sello reconoce que las empresas han realizado una labor en conseguir que su negocio esté en concordancia con los criterios globales de turismo sostenible.

_DSC0359Green Globe tiene sus orígenes en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992. Para Rebeca Rozenman, el obtener esta certificación ha significado ser consecuente con su compromiso con la naturaleza. En el parque todo se recicla, los restos de poda son utilizados para elaborar abono y así nutrir las plantas. “Aquí desarrollamos la lombricultura, para la producción de humus de lombriz, abono orgánico y natural”. También posee un huerto de productos orgánicos que se utilizan para la preparación de los alimentos en el restaurante.

 

Otros Servicios:
– Proyecto de paisajismo.
– Implementación y mantenimiento de jardines.
– Venta de plantas ornamentales.


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