Foto: “Ingeniería del Agua SRL: Anexo Recursos Hídricos del Estudio Técnico Legal de los Impactos Ambientales Generados por la Expansión Urbana en la Zona del Urubó”

Santa Cruz tiene una nueva Unidad de Conservación de Patrimonio Natural (UCPN), equivalente a un área protegida departamental. Se trata de Güendá-Urubó, ubicada en los municipios de Porongo, Buenavista y Portachuelo, con una superficie de 44.711 hectáreas y -al menos- cuatro ecosistemas. Es un territorio rico en biodiversidad pero, sobre todo, es la principal fuente de agua para la zona de expansión de la capital cruceña -el Urubó- para los próximos 100 o 200 años.

La Ley Departamental de creación fue promulgada el 10 de marzo pasado y la historia de cómo este pequeño territorio se convirtió en una reserva, data de hace 20 años atrás.

Ubicado en el Urubó y en las nacientes del rio Guendá, el lugar fue estudiado por la cooperativa de agua y saneamiento básico de Santa Cruz, Saguapac, e Ingeniería del Agua SRL. Esto permitió acumular conocimiento hasta identificar con claridad la fuente de agua y su importancia para la nueva zona de expansión urbana en la margen oeste del río Piraí, explica Juan Carlos Sauma Haddad, experto en hidrología, quien participó en las investigaciones mencionadas.

Una vista panorámica del área protegida, que tiene buena capacidad de almacenamiento de agua. Foro: “Ingeniería del Agua SRL: Anexo Recursos Hídricos del Estudio Técnico Legal de los Impactos Ambientales Generados por la Expansión Urbana en la Zona del Urubó”

Sobre esa base, el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz licitó un estudio de impacto ambiental, dada la cantidad de urbanizaciones que empezaron a surgir en la zona. Entre otras conclusiones -dice Sauma- se determinó que declarando esa zona como área protegida, se conserva el área de recarga preferencial del acuífero antes que se urbanice, y se garantiza la provisión para estas nuevas viviendas. “En otras palabras, fuera de la UCPN se puede urbanizar y, al proteger el área, se está garantizando el agua para todas esas urbanizaciones y las futuras que se puedan asentar hacia el norte”.

Desde el punto de vista geológico, el lugar tiene muy buenas características para almacenar agua de lluvia (acuífero), eso implica que puede captarla y guardarla. “Como existen grandes mantos de arena en superficie, el agua que se infiltra, se almacena en condiciones excepcionalmente buenas de calidad para el consumo humano”, afirma el experto.

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Un lugar rico en biodiversidad

La riqueza en cuanto a biodiversidad es alta, lo cual implica que debe haber un plan de manejo integral. Esta boa constrictor o Boyé fue captada por el biólogo Rómer Miserendino.

Pero, además, se trata de una zona que tiene al menos cuatro ecosistemas bien conservados. El biólogo Juan Carlos Catari, quien también participó en estudios, asegura que los más importantes son:

  • Pampas del Urubó, con dos tipos de sabanas: Pampas del Cerrado y Pampas del Urubó, que tienen influencia de la flora del Chaco.
  • Pampas con islas de Bosque Chiquitano de Arenales.
  • Al Oeste, en las colinas, un tipo de Bosque Chiquitano transición amazónico.
  • Pampas húmedas de los ríos Guendá, Palacios y todo ese sistema.

“Hay bosques que son los últimos reductos de Bosque Chiquitano y Cerrado en plena ciudad”, coincide Rómer Miserendino, biólogo especialista en fauna silvestre, quien refiere que los estudios sobre biodiversidad se comenzaron a hacer en 2018, junto con sus colegas Catari y Samir Pérez.

Con toda esta información y dado el rápido crecimiento de la zona del Urubó, se propuso que sea una UCPN, dependiente de la Gobernación cruceña.

En cuando a fauna, se registró bastantes especies catalogadas en la categoría de amenaza. En la parte de bosque amazónico se detectó la presencia de antas, pumas, algunas parabas, como la militar y la azul-amarilla. También varias especies de pavas y rapaces.  En las Pampas del Urubó, una gran diversidad de peces, sobre todo de interés ornamental.

Tanto Catari como Miserendino coinciden en que las urbanizaciones que están en los alrededores sí causan impacto sobre la fauna.

“Hay varias urbanizaciones en la zona, propiedades privadas, comunidades. Es necesario hacer un plan de manejo y la socialización con la gente que está viviendo ahí”, advierte Miserendino. Para ello ve necesario que la actual gestión del Gobierno Departamental deje las directrices a las autoridades entrantes.

Para Catari, el mayor problema radica en los asentamientos humanos mal planificados. “El riesgo de atropello de fauna y cacería es mayor”, lamenta.

La reserva es hábitat de diversas aves, como este Hijo del sol (Pyrocephalus rabinus). Foto: Rómer Miserendino

Actualmente, según un estudio de vegetación y mapeo del área, gran parte de la UCPN está “en muy buen estado de conservación”. Otra parte, a pesar de la presencia antrópica o del ser humano, tiene buena cobertura de bosque. “Lo más llamativo de la zona son las sabanas o pampas, ese paisaje es lo más típico de Santa Cruz de la Sierra. Por eso, conservar las pampas del Urubó, es como conservar un pedacito de cómo era Santa Cruz allá por el año 1800”.

Para saber…

Con Güendá-Urubó, Santa Cruz suma 11 áreas protegidas departamentales o Unidades de Conservación del Patrimonio Natural (UCPN).

  • Fuente del estudio mencionado: “Ingeniería del Agua SRL: Anexo Recursos Hídricos del Estudio Técnico Legal de los Impactos Ambientales Generados por la Expansión Urbana en la Zona del Urubó”. Trabajo realizado para Geoestudios Asociación Accidental, contratado por el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz. Diciembre de 2018.