El allanamiento a tres domicilios, como parte de una investigación que se abrió en octubre del año pasado, permitió encontrar 16 garras de felinos mayores (posiblemente pumas o jaguares) en la vivienda de un ciudadano chino. El operativo, liderado por el fiscal medioambiental Roberto Méndez Claure, se realizó el pasado 22 de marzo en un inmueble ubicado en la calle Charcas, entre Abaroa y Campero, donde también funciona un restaurante de pollos.

El caso está relacionado con una indagación de gran envergadura que se abrió en 2021 por tráfico de partes de jaguar. Por entonces, tres personas resultaron procesadas, una de las cuales está recluida en el penal de Palmasola de Santa Cruz. Los otros dos -una pareja de ciudadanos asiáticos de la tercera edad- fueron liberados con medidas sustitutivas a la detención. Ambos pidieron la extinción del caso, arguyendo que ya habían pasado los 180 días para llevar adelante la indagación. Frente a ello, se pidió el allanamiento de estos tres domicilios citados, en uno de los cuales se encontró las garras, explicó a La Región Cindy Meyer, asesora jurídica de la Dirección de Recursos Naturales (Direna) de la Gobernación de Santa Cruz. 

El presunto propietario, un hombre de 72 años, dijo que las piezas eran de data antigua y que no eran suyas. Sin embargo, el informe de un primer peritaje realizado por el Museo de Historia Natural, da cuenta que las mismas son de “extracción reciente”, pero no se puede determinar si son de puma o jaguar, porque apenas tienen restos de piel. Actualmente, se espera los resultados de un segundo estudio, para tener mayores detalles.

Con la evidencia encontrada, el aludido fue cautelado por infringir artículos de la Ley de Medio Ambiente, el Código Penal y la Constitución Política del Estado, siendo el delito más grave Destrucción y deterioro de bienes del Estado, que tiene una pena privativa de libertad de hasta seis años. Sin embargo, dada su edad y la interrupción que hubo en la audiencia, porque el aludido tuvo una descompensación en su salud, se determinó darle medidas sustitutivas.

Una investigación minuciosa

La audiencia del caso, donde uno de los implicados se descompensó y se tuvo que interrumpir para atenderlo.

Este caso es parte de una investigación que se originó hace más de tres años por parte de la Earth League International (ELI). Como se puede leer en una nota de Mongabay republicada por La Región, Andrea Crosta, director ejecutivo y confundador de la institución, entregó la información necesaria a las autoridades bolivianas, quienes continuaron con el caso.

Es así que el pasado 15 de octubre, tras un mes de seguimiento, se intervino un domicilio ubicado en la avenida Tomás de Lezo de Santa Cruz de la Sierra. Allí también funcionaba un restaurante de pollos. En ese momento, se decomisó 12 cinturones de color marrón y uno de color negro elaborados con pieles originales de caimán; otros tres cinturones hechos con piel de lagarto y serptiente, y piezas dentales de jaguar (Panthera onca). Estas correspondían a un ejemplar adulto y a un individuo juvenil, según el informe.

Se aprehendió a tres personas de nacionalidad china, una de las cuales se declaró culpable y actualmente cumple sentencia en el penal cruceño, según el reporte de la abogada Meyer.

Paola Montenegro, actual responsable de Centros de Custodia de Fauna Silvestre, explicó que durante las pesquisas, surgieron once nombres de presuntos involucrados, todos ellos de origen asiático.

Tras el decomiso de las piezas halladas, expertos del Zoológico de Fauna Sudamericana, se hicieron cargo del primer peritaje. Actualmente, se espera un segundo estudio, para determinar más detalles, como por ejemplo, el nombre exacto de las especies que se afectaron para elaborar los cinturones encontrados.

“Los dueños de los pollos (una pareja de la tercera edad) salieron con medidas sustitutivas. Ahora ellos estaban solicitando la extinción del caso, por eso se decide dar seguimiento al caso, y allanar tres domicilios más (el pasado 22 de marzo)”, dice Montenegro.

Todo esto muestra que hay personas que continúan lucrando con tráfico de fauna silvestre boliviana, aunque las autoridades ven que «o cambiaron de método», «o ahora se les dificulta más».

Aunque se trata de procesos legales en los que las partes acusadoras -entidades del Estado- deben ser persistentes, el caso de unos ciudadanos chinos sentenciados en 2018 por estos mismos delitos, sentó jurisprudencia; algo que ha facilitado en algo la labor de las autoridades departamentales.

“Cuando se empezaron los operativos (por tráfico de partes de jaguar) en 2013 y 2014, era muy complicado que se aceptaran los casos por el tipo penal. En ese momento, se nos aceptaban únicamente por la Ley 1333, que indica solo de uno a tres años por comercialización que, en términos jurídicos, cuando la pena es menor a dos años, no daban para detención”, recuerda la bióloga.

A partir del caso de 2018, se permite evocar a la Constitución boliviana, respecto a los animales como Patrimonio Natural del Estado, y que es deber de todos la conservación y protección de los mismos. A su vez, esos artículos llevan al Código Penal, que en su artículo 223 establece que las personas que ocasionen daño o deterioro a bienes del Estado como patrimonio natural o cultural, tendrán una sanción de uno a seis años de reclusión. 

Hasta ahora, solo uno de los procesos que impulsa la Gobernación de Santa Cruz no ha sido aceptado por dicha figura legal, pero ya se encuentra en apelación.

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¿Para qué usan las piezas?

Las piezas encontradas se encuentran en un segundo estudio, para determinar detalles que aporten a la investigación.

Ya en el tema de afectación a ese patrimonio, el Museo de Historia Natural continúa haciendo una segunda pericia a las garras encontradas, porque los traficantes las extrajeron de tal manera que solo quedó un pedacito de tejido.

Lo que sí se puede saber es que corresponden a felinos de porte mayor (jaguar o puma). Además, la data de extracción no es antigua; argumento que desmiente al acusado, quien dijo que estas se encontraban en su casa hace muchísimos años, y que no sabía que estaban ahí. 

Lamentablemente, él no pudo aportar con más información, porque aseguró que no sabía español.

Por la bibliografía disponible, se conoce que las garras son utilizadas como amuletos. Se trataría de una práctica antigua que no solamente implica a estos felinos sino a gatos. “Lamentablemente, la Guía para identificación de partes de jaguar, únicamente hay una fotografía muy escasa”, asegura Montenegro.

Para el fiscal Roberto Méndez Claure, preocupa que en el interior de los inmuebles donde se halló evidencia se haya encontrado partes de diferentes animales silvestres, ya no solo de jaguar. 

En entrevista con La Región, explicó que uno de los involucrados en el primer operativo de octubre de 2021, reconoció que los colmillos eran suyos (estaban en una mochila) y que estaba viajando a China.

“Dijo que lo compró de forma libre acá en Santa Cruz. Se puede interpretar como una red, pero el tema es que ellos dicen que no se conocen entre sí. Lo que yo pienso es que cada uno de ellos tiene o compra piezas y otros ciudadanos chinos se contactan con ellos a través de internet. Pero estas personas no son las que los cazan y los matan, solo compran los accesorios”.

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