Pautas para orientar la restauración de las áreas quemadas | OPINIÓN

La Fundación Para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC) emitió este documento para dar pautas generales sobre la restauración de áreas quemadas y no pretender ser un manual de restauración. La Región lo replica con el fin de mostrar diversas posturas al respecto.

Autor: *FCBC

Ante la restauración se abren dos caminos principales: la regeneración natural o pasiva, y la restauración asistida o activa. La elección depende de los objetivos que se buscan y los medios con que se cuentan.

 REGENERACIÓN NATURAL

Germinación natural después de un incendio.

Consiste en aprovechar los mecanismos que tiene la propia naturaleza para restablecer las funciones e interrelaciones vivientes en los ecosistemas que han sido alterados.

Normalmente existe un stock de semillas con resistencia al fuego, presentes en las capas superficiales del suelo. Con la primera lluvia comenzarán a germinar y darán inicio al mecanismo de sucesión. En esto puede influir la intensidad que tuvo el fuego.

También la regeneración natural aprovecha las especies que no mueren con el fuego, como las palmeras. Algunos árboles retoñan de las raíces, otras plantas tienen tallos subterráneos y el fuego solo daña las ramas externas.

La sucesión consiste en el desarrollo gradual de sucesivas generaciones de plantas, que se benefician de las condiciones creadas por las generaciones anteriores: las pioneras, que son las plantas más rústicas y resistentes. Estas establecen la primera cobertura del suelo, mantienen la humedad del suelo y lo protegen del sol y el viento. Con el tiempo se van dando las condiciones para el desarrollo de arbustos y árboles que necesitan condiciones más protegidas.

En este mecanismo crecerán las especies cuyas semillas están presentes en el lugar, o que puedan llegar transportadas por el viento y los animales.

En algunos casos puede ser necesario aislar del ganado el área.

Este sistema es el más barato, pero también el más lento. Si no hay nuevos disturbios graves, con el tiempo logrará restablecerse un bosque.

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REGENERACIÓN ASISTIDA

La reforestación exige mucho cuidado a los detalles para asegurar el éxito.

También se llama regeneración activa. Es el método en el que, de manera artificial, se introducen especies con fines determinados. Estos pueden ser: acelerar la protección de laderas o fuentes de agua, o asegurar la producción de algunos bienes, como forraje, frutas, materiales para artesanía, especies melíferas y madera futura.

Existen diversos niveles de intervención, como introducción de semillas, estacas que retoñan o trasplantes o plantas producidas en vivero. Hay que tomar en cuenta que a mayor nivel de intervención, habrá mayores costos. Más allá del costo inicial de plantación, el desafío está en que las plantas introducidas resistan la competencia con la regeneración natural. Sin un plan de manejo y control durante al menos dos años, probablemente la inversión será perdida.

En el enriquecimiento con semillas los resultados son inciertos, la germinación puede ser baja, y cuando nacen, compiten con las plantas de regeneración natural, que usualmente tienen un desarrollo más competitivo. Este método requiere mucha pericia.

La plantación de estacas vivas que retoñan ofrece una mejor relación costo/resultado. Suelen ser estacas de un metro o más que en cuanto retoñan tiene altas probabilidades de supervivencia y bajo costo de mantenimiento. Pero no hay muchas especies que retoñen de estacas. Algunas de ellas son los gallitos (Erytrhina ssp) y los bibosis (Ficus sp).

La plantación de plantines es la forma de intervención más costosa y con más riesgos. Existen algunas claves para incrementar el éxito: por ejemplo la preparación del suelo donde se colocará cada planta. Si el suelo tiene buenos nutrientes habrá un rápido desarrollo. Igualmente si el suelo es muy duro o muy arenoso debe corregirse. Otra medida que reduce mucho los riesgos es incorporar hidrogel al suelo para retener la humedad. También es fundamental limpiar un metro alrededor de la planta, limpieza que debe repetirse al menos dos veces al año; de otro modo la planta puede morir ahogada. Es recomendable colocar una estaca de 1,5 metros para ubicar la planta después que crezca la maleza.

La plantación debe realizarse al inicio de la época de lluvias, para asegurar toda una temporada con humedad que permita la consolidación de la planta. Plantaciones tardías son de alto riesgo.

Para elegir las especies que serán plantadas debe asegurarse que crecen naturalmente en la zona. De otro modo el riesgo de que no se desarrollen es muy alto.

Debido a los desafíos que presenta la restauración asistida, solo se recomienda en lugares donde es prioritario asegurar y/o acelerar un resultado determinado, como por ejemplo, proteger una fuente de agua importante para una población, o evitar la erosión de una ladera con pendiente fuerte sobre un camino, o un área verde con fines múltiples en torno a una comunidad.

Conclusión

En términos de costo/efectividad, la primera opción será siempre la regeneración natural.

En sitios donde la regeneración natural será muy lenta o con posibilidades reducidas, la restauración asistida debe encararse con solvencia técnica y criterios ecológicos adecuados. La reforestación es uno de los mecanismos de restauración asistida.


*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la postura del medio.

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